
viernes, 17 de octubre de 2008
De deseos cumplidos y alimentos artísticos

miércoles, 15 de octubre de 2008
¡Y volver volver... a Managua otra vez!
Siempre es un placer regresar a este país, capital Managua. Quizás otro nombre no hubiera sido tan apropiado para llamar a la capital nicaragüense, sin duda Managua es sinónimo de agua para un servidor que escoge este mes para visitarla. El mismo mes donde las nubes descargan su histérica carga, esquizofrénica, porque si tengo que definirlas las haré como ataques de desahogo. Parece que el sol se instalará definitivamente con nosotros, con los habitantes capitalinos y, de repente, aparecen un puñado de nubes juguetonas y nos obligan a pulsar el botón que permite al paraguas desplegar sus varillas, se deja precipitar con toda la alegría del mundo y sin reparo, sin vergüenza, sin respeto alguno nos empapa de liquido elemento, después, como consumada la ingenua chiquillada, las nubes caprichosas se alejan jugando bajo el celeste nicaragüense entre rayos chispeantes y presumidos. Definitivamente Managua en noviembre lleva un suplemento añadido, el suplemento de la lluvia.
la corrupción.miércoles, 8 de octubre de 2008
¿Soy racista?




En España hemos tenido racismo de todos los colores y en todas las épocas, ni siquiera tenemos el derecho que se creen tener los italianos cuando se preguntan si son racistas, después de las evidentes pruebas antisociales que en estos días pone en entredicho al país trasalpino. El presidente Berlusconi y sus socios fascistas de la Liga Norte han instalado en la sociedad la xenofobia a los gitanos, a los rumanos, a cualquier tipo de emigración con normativas anti humanitarias, en todos los niveles sociales se levantan las voces a favor del fascismo y la ultra derecha se ha puesto no solo de moda sino que se ha convertido en una aceptación cotidiana. Algunos de los más afamados futbolistas de los primeros equipos se declaran simpatizantes del fascismo y los hay hasta que muestran sus consignas de tiempos de Musolini, esto es la imagen que dan a los menores, a la juventud que venera a estas figuras del deporte, son sus ídolos y en ellos se fijan, su actitud es la que tomarán como referencia para el futuro.
Una muestra con resultado mediático como ninguno otro, en la sociedad española, es el caso de la dominicana Lucrecia Pérez, que murió asesinada por unos fascistas cuando se refugiaban del frío en una discoteca abandonada y viviendo de la mendicidad. Era el 13 de noviembre de 1992. Aquella fría noche Lucrecia y sus compañeros tomaban una sopa que otros compatriotas, con algo de más suerte y con trabajo, les habían llevado, entraron cuatro encapuchados y dispararon indiscriminadamente. El resultado de aquel atroz atentado racista fue una persona muerta y otro herido de gravedad. Una bala destrozó el corazón de la joven dominicana, 32 años, sin ver cumplido su sueño, el de poder encontrar un trabajo digno que le permitiera sacar adelante a su pobre familia. Hipotecó su vida para poder costearse el billete de avión, primero a Nueva york, parís, Bilbao y en tren hasta Madrid. No llevaba dos meses en España y su sueño se truncó por la ira de cuatro desalmados, tres menores de 16 años y un guardia civil de 25 que detuvieron cuando estaba de servicio días más tarde. La despidieron del primer trabajo que encontró por que no sabía lo que era un grifo, una lavadora, un ascensor... no vino a pedirle a España el oro que robaron en América, ni siquiera a pedirle explicaciones de por qué los trataron de esa manera tan vejatoria a lo largo de siglos, solo vino a buscar un digno puesto de trabajo que honradamente le ayudara a dar de comer a sus hijos y a su pobre marido campesino que recolectaba tomates cuando recibió la noticia. Los españoles no tenemos buena memoria, somos los hijos de un país emigrante, que tuvieron que salir de nuestra tierra para que las bocas de sus hijos comieran y nuestra vergüenza ni siquiera nos obliga a tratarlos con respeto, el mismo que un día desearon nuestros padres para ellos en otro país lejano.
martes, 7 de octubre de 2008
La novia del Cocibolca


Esta ciudad de ensueño también se le conoce por la Ciudad de los Poetas, Joaquín Pasos, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas, son hijos de la novia del Cocibolca y hasta el mismísimo Rubén Darío vivió en el centro de la ciudad.
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/
domingo, 5 de octubre de 2008
Testigo único de la historia
Casi con toda seguridad la vida de Federico Borrell no habría supuesto diferencia alguna a la de miles, millones, de jóvenes españoles que murieron en aquella cruel, como todas, guerra española del 36, a no ser porque el objetivo de la cámara de Robert Capa se interpuso en medio de los dos para inmortalizarlo, los dos salieron con la inmortalidad ganada de aquella instantánea. La manera fue distinta porque al miliciano le costó la vida para conseguirlo, a Capa, en cambio, que constaba con 23 años en aquel momento, solo le costó apretar el obturador de su cámara Leica.Aún así, El soldado caído, como es conocida la fotografía mundialmente, tuvo que pasar 60 años en el anonimato sin saber de quien se trataba, quien era el joven de 25 años que caía abatido en el momento en que Robert Capa lo retrató. La revelación vino por parte de un compañero que le acompañaba en la columna anarquista de Alcoy la misma tarde de su muerte y que también era vecino del mismo pueblo alicantino. Mario Brotons tenía 14 años por aquellos días y a la edad de 75 decidió escribir sus memorias anarquistas en un libro titulado "Retazos de una época de inquietudes", en él aseguraba que el soldado que caía derrumbado en la foto era su paisano y compañero Taino, como era conocido, cosa que corroboró la cuñada de Federico Borrell que aún vivía. A partir de ahí fueron muchos los historiadores que se interesaron por la figura, por el hombre que se convirtió en icono no solo de la guerra española sino también de todas las guerras mundiales, por su simbolismo impactante y por la tremenda fuerza en la expresión que recoge la instantánea.
Federico Borrell no nació en Alcoy, pero sí en la misma provincia levantina, en Alicante, en un pueblo de la sierra llamado Benibolla. Su madre, María García, conocida por La Taña, decidió emigrar a Alcoy cuando quedó viuda de Vicente Borrell, de profesión labrador y de sobrenombre Batallón. Federico tenía seis años de edad por aquel entonces. El quinto de los seis hermanos que su madre sacó adelante con lo que ganaba de criada. Aprendió a leer y escribir y se hizo tejedor, y al igual que muchos de los jóvenes anarquistas de su edad y de su pueblo se alistó voluntario para ir al frente y dejó una novia, Marina, y el traje nuevo esperando para casarse. De la novia no se sabe cuál fue su paradero pero del traje sí, lo aprovechó su hermano menor Evaristo para casarse, que también estaba en la misma columna de voluntario cuando mataron a su hermano. Al siguiente día dejó el frente y regresó a Alcoy para informar a sus hermanas de la desdicha de Federico.
La providencia quiso que los dos jóvenes se cruzaran en el camino con distinto resultado para ambos, en el soleado páramo de la sierra cordobesa, en Cerro Muriano, a pocos kilómetros de la capital, en un cerrillo conocido por "El cerro la coja". Existen varias versiones de cómo sucedió el enfrentamiento con las tropas fascistas, unos cuentan que fueron sorprendidos y otros que fue el resultado de una irresponsable actitud. Federico y sus compañeros suben a la aldea de Cerro Muriano ese fatídico día, se despliegan por el terreno y ocupan trincheras. No se puede pensar en un ejército preparado y con experiencia, no, se trataba de un puñado de hombres jóvenes con escopeta en mano y ajenos a lo que realmente era el enfrentamiento directo. Cosa contraria ofrecía el bando fascista, compuesto en su mayoría por mercenarios de las guerras de África, curtidos en mil batallas y sin escrúpulos de ningún tipo.
Ese día el general Varela inicia una ofensiva sobre la sierra de Córdoba y los habitantes de Cerro Muriano huyen de sus hogares buscando un refugio más seguro. En la hora de la siesta, una columna fascista de mercenarios marroquíes al mando del coronel Sáenz de Buruaga avanza en silencio por el flanco izquierdo del frente y en esos momentos los milicianos de Alcoy reciben una visita inesperada. Al menos tres coches de periodistas llegaron aquella tarde a Cerro Muriano y en uno de ellos iba Robert Capa y su novia Gerda Taro, también fotógrafa de guerra
La tarde estaba tranquila y Capa aprovecha para captar algunas instantáneas, toma algunas fotografías de milicianos en las trincheras y en posiciones de combate. Robert le pide que posen para él y los milicianos se prestan en distintas posiciones. Parece ser que estas fingidas maniobras atraen a los enemigos y es cuando Federico Borrell cae abatido. Capa se esconde en la trinchera desde donde disparó su cámara y otro miliciano con bigote, del que se desconoce la identidad, se agacha y recoge a Taino, lo introduce en la trinchera para protegerlo y al volver a por su fusil también es alcanzado por el fuego enemigo y por la cámara de Capa un minuto más tarde, ya fallecido. Los dos murieron aquella tarde en el intervalo de varios segundos, se desconoce dónde pueden estar enterrados los cuerpos de los dos milicianos de Alcoy pero se cree que pudieran encontrarse en el cementerio de Villaharta, el pueblo más cercano, donde los enterraban en una fosa común. Robert Capa no era consciente de la importancia de la fotografía cuando sucedían aquellos acontecimientos, minutos fatídicos que en el futuro se convertirían en cotidianos para él, después de trabajar en tantas guerras, conflictos armados que conocimos mejor a través de su objetivo.Su verdadero nombre era Ernest Andreii Friedmann y nació en Budapest, Hungría, el 22 de octubre de 1913. Su familia, judía, bien posicionada económica y socialmente, estaba compuesta de una madre diseñadora de modas y de un padre intelectual pensador con influencias democráticas. La depresión de 1929 hizo que la familia perdiera la casa y las circunstancias le obligaron a vagabundear por las calles en su adolescencia. En estas andanzas conocería a la mujer que más influyó en su dedicación a la fotografía, Eva Besnyo, es muy probable que si no hubiera sido por ella su dedicación habría sido otra muy diferente. Ella y su especial gusto por la fotografía motivaron en el joven Ernest el interés y primer contacto con este arte.
En 1954, en Japón, visitando a unos amigos antes de la guerra, le llamaron de la revista Life para cubrir a otro compañero fotógrafo en Vietnam, durante la Primera Guerra de Indochina. En la madrugada del 25 de mayo pisó una mina y murió, mientras acompañaba al ejército francés en una expedición por zona boscosa. Sin duda el mejor corresponsal gráfico de guerra que tuvo el siglo XX y autor de una frase que se hizo popular: "Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente".
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/
sábado, 4 de octubre de 2008
Con Darío por Tierras Solares

El nicaragüense posaba vestido para la ocasión, de gala y con el uniforme de embajador de su país tal como se presentó oficialmente en Madrid, traje de terciopelo azul con los pectorales, puños de las mangas y bajos de la chaqueta corta adornados en oro, la espada envainada en su funda, los guantes blancos a la izquierda y con la derecha sujetaba el sombrero de cresta blanca. Para colmo y motivo de confusión el texto a pie de foto rezaba "El príncipe de las letras castellanas". No entendía aquel significado que yo atribuía, tanto al inglés como al nicaragüense, a las realezas de otros países. Esta confusión no fue duradera, pues, pasados los primeros días y adentrándome en su contenido poético comprendí todo el exotismo de la primera impresión.
La obra y vida de Rubén Darío ocupaba en mi conocimiento lo suficiente, la lectura de algunos textos suyos, su origen latinoamericano, su cargo diplomático en París, Madrid... las amistades con poetas y escritores españoles de la época... pero desconocía su papel periodístico, sus crónicas para el diario argentino La Nación. Fue hace varios meses, y casualmente, leyendo un suplemento literario del Diario Córdoba cuando me topé de faces con un interesantísimo articulo sobre Tierras Solares, de 1904. Este libro recoge crónicas de un viajero, de lo encontrado y vivido en su recorrido por algunas provincias y ciudades de España. Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Algeciras, Gibraltar... y Córdoba. Esto llenó mi curiosidad y cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue encender este trasto cibernético en el que escribo y sentarme frente a él, buscar en Internet Tierras Solares y empaparme de su contenido.

"Una modesta estación; un ómnibus que va mal que bien por la calle, sobre baches y fango". Así, con estas palabras comienza la crónica referente a Córdoba, pero continua: "Mal tiempo. He ahí mi primera impresión en la ilustre y secular Córdoba. En cambio, los verdes naranjos en los cercanos jardines, y flores a pesar del tiempo, me resarcieron del inicial desencanto. El hotel en que me hospedo da a la vía principal de la población, la alameda llamada del Gran Capitán, en memoria de aquel magnifico guerrero Don Gonzalo, cuya casa natal estuvo por este punto. Cuando la lluvia ha cesado y puedo salir, veo grupos de gente estacionados en la alameda, el eterno grupo de ciudad española que conversa y mata las horas".
¡Y yo sin saberlo! ¿Cuántas veces habré caminado por la misma alameda que él caminó en su día, cuántas veces habré puesto mis pies en el mismo paso que Rubén Darío lo hizo un siglo atrás, cuántas veces habré pisado las huellas de quien, según Neruda, enseñó a los hispanos parlantes a hablar bien?
He buscado viejas y rancias fotografías que conservo de la Córdoba que él visitó y me he recreado imaginando su elegante figura nicaragüense por las calles de mi ciudad, por la Mezquita, por entre el bosque de columnas que le impresionó, por entre el gentío que llenaba los cantaros de agua en la fuente del Patio de Los Naranjos de la Mezquita, cruzando el puente romano sobre el Guadalquivir... y sobre el escritorio de la habitación del hotel, escribiendo la crónica del día y del lugar entre trago y trago de alcohol.La vez primera que pisé Nicaragua pude comprobar la importancia de este autor del modernismo en la poesía, nada más llegar al aeropuerto me llamó la atención dos grandes cuadros colgados frente a frente y en lugares preferentes dedicados a las dos figuras más representativas del país, Sandino y Rubén Darío, sin estos nombres no se puede entender la historia nicaragüense.
En el reencuentro con Darío, el día que descubrí Tierras Solares, surgió en mí una idea que pasados unos días puse en práctica, pero el devenir de la providencia, caprichosa, me guio por otros caminos y el resultado es el contenido de este blog, que si no sucede nada que lo impida lo adaptaré para publicarlo en libro. La idea primera era la de crear un libro de Córdoba, España, y Nicaragua, de lo que nos une, que es mucho más de lo que nos separa; de nuestras culturas, acontecimientos, colonizaciones sufridas, dictaduras en común, arte, política, gastronomía... dos mundos que no son tan dispares, aunque pueda aparentarlo. Pero mi impaciencia no permitió que comenzara el proyecto en estos días de octubre, que es cuando visitaré de nuevo Nicaragua, sino que dedicaré este tiempo a darle fin a las "50 Miradas Impacientes". De todas maneras siempre quedará otra oportunidad para plasmar por escrito lo que mi historia y la nicaragüense tienen en común.

El motivo por el que cambió el primer apellido García por Darío no es otro por como era conocida la familia de siempre en su ciudad, los Darío. Fueron sus tíos a los que tomó como a sus propios padres, pues con su madre, que residía en Honduras, tuvo poco contacto y a su padre lo llamaba tío Manuel. Su biografía pone al descubierto su alcoholismo, causa por la que cayó gravemente enfermo y murió, pero antes dejó una vida llena de inquietudes y unos textos para el disfrute de cualquier lector que le llevó a conocerlo por el "Príncipe de las letras castellanas y padre del modernismo".
Como apunte especial reseñaré el acontecimiento que tuvo en México en 1910, viajó como miembro de una delegación para conmemorar el centenario del nacimiento del país azteca. Pero el gobierno nicaragüense cambió mientras realizaba el viaje y el dictador mexicano, Porfirio Díaz, se negó a recibirlo. Esta actitud es probablemente influenciada por los Estados Unidos que no lo veía con buenos ojos debido a sus poemas, "A Roosevelt" y "Salutación del optimista" en los que enaltece el carácter hispano frente a la amenaza del imperialismo estadounidense. Sin embargo, Darío fue recibido triunfalmente por el pueblo mexicano que se manifestó en favor del poeta y en contra de su gobierno. En su autobiografía, Darío relaciona estas protestas con la Revolución Mexicana, poco antes de producirse.
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/
viernes, 3 de octubre de 2008
Dime como jugaste y te diré como eres

Cuando analizamos los juegos infantiles de la actualidad no razonamos que resultado social puede acarrear, no pensamos que un niño o niña que juega y se cría con, o entre, animales será un futuro amante y respetuoso del mundo animal, en cambio si su crecimiento ha estado rodeado o relacionado con juguetes bélicos y ambiente de cacería, la vida de un ser vivo puede tener un precio relativo. Sé que esta teoría puede ser contradictoria para muchos, pero en mayor grado para los que piensan que las condiciones humanas las traemos bajo el brazo cuando nacemos, por esa regla de tres un niño que creció viendo como su padre maltrataba a su madre continuamente no tiene por qué convertirse obligatoriamente en maltratador en la edad adulta, pero si posee un tanto por ciento de probabilidades más elevado de serlo que otro niño que no vivió los malos tratos en la infancia. Mi padre siempre decía al respecto que las personas somos como los arboles, que cuando crece torcido es muy difícil ponerlo derecho una vez adulto. De todas maneras estos pensamientos, o razonamientos míos, pertenecen al campo de la psicología o psiquiatría, campo en el que soy patoso desenvolviéndome, otra cosa es mi lógica, que para bien o para mal es mi forma de pensar.Volviendo a los juegos y la imaginación en los tiempos que corren pondré de manifiesto que estoy en desacuerdo con los juguetes infantiles que se venden en la actualidad. En otros tiempos donde no existían campañas comerciales ni estudios relativos a los juguetes que a un niño le gustaría tener, era el propio infantil el que esforzaba o dejaba libre la imaginación para crearlo según sus necesidades o deseos, a veces el resultado eran juguetes rudimentarios que exigían un esfuerzo complementario para imaginar lo que el propio juguete representaba, después la fantasía obligaba a crear un ambiente o decorado imaginario. Pero los juguetes que hoy nos solicitan los menores no son sino el vivo reflejo de lo que otros imaginan, adultos que por ordenador suplen los propios deseos o necesidades del niño. Ahora no le damos la oportunidad de crear sus juegos, solo le ofrecemos desarrollarlos de la manera que nos gustaría a nosotros. Si el niño construye un vehículo y juega con él desarrolla mayor imaginación que si solo juega pero no construye el juguete.

En los años en que me tocó desarrollar mi infancia aún se heredaban, quiero decir, eran los mismos juegos de generaciones anteriores, más participativos y por supuesto más imaginativos, esto era forzado por la necesidad, cualquier trozo de madera podía representar a una persona, animal u objeto, en cambio esto actualmente no tiene validez. Los niños de hoy necesitan un caballo para representar un caballo o un tren para llevar a cabo el trayecto sobre raíles. Que las necesidades hayan obligado a que mi imaginación tuviera que ver donde no había no quiere decir que yo sea mejor persona que otros, ni que mi mente es superior a la de cualquier mortal con posibilidades económicas para disfrutar de un tren eléctrico, no, pero si es cierto que lo jugado en la infancia repercutió en mi manera de pensar de adulto, es en esto donde me siento orgulloso, en los valores que absorbí siendo niño, el respeto a los demás, la tolerancia, el derecho a la vida de cualquier ser y el sentido para convivir en armonía. No soy yo precisamente quien tiene que valorar mi manera de ser, soy consciente de mis carencias como ser humano, pero si tengo claro que fueron mis juegos los que influyeron en mi conducta cívica, junto a la educación que de mis padres recibí.
La biografía de este personaje es tan extensa e interesante que bien requiere más dedicación, pero ésta no es la idea de mis miradas, para eso están las biografías. Mi intención no es otra que la de reseñar algunos detalles especiales o curiosos del personaje y entre estos está la leyenda de su posible origen español. Según esta leyenda Disney no nació en Chicago, sino en Mojácar, Almería. Hijo ilegitimo de un medico y una lavandera. La supuesta madre habría emigrado a los Estados Unidos donde habría dado a su hijo en adopción, a la pareja formada por Elías y Flora Disney. Su verdadero nombre podría haber sido el de José Guirao Zamora y no por el que era conocido mundialmente. Estos rumores comenzaron cuando en los años cuarenta unos enviados por Disney estuvieron en Mojácar, haciendo comprobaciones en los archivos de la localidad.http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/
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