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domingo, 6 de febrero de 2011

Bosawás: el pulmón herido


A pesar de su difusión en los medios informativos y la evidencia que podemos comprobar a diario sobre el problema del cambio climático en el planeta, parece que no somos conscientes del todo del verdadero peligro que significa, no solo para el mundo vegetal y sus sistemas biológicos, sino también para el mundo animal y en primer término para el género humano. Se trata de la mayor amenaza a la que jamás se ha enfrentado la humanidad, tal como lo han advertido los expertos del clima, y como lo ha reconocido la Organización de Naciones Unidas en más de una ocasión. Si no se remedia la situación parece que estamos abocados a nuestra propia desaparición, a la inexistencia de las formas de vida que actualmente disfrutamos y cuyas condiciones nos permiten desarrollarnos como especie. Si no ponemos reparo, más pronto que tarde, estamos condenados al fracaso, a lo que llamaríamos la sexta extinción del planeta.

La primera irresponsabilidad del ser humano pasa por la falta de respeto hacia el medio ambiente, como si éste fuera un asunto de quita y pon, como si no tuviera la importancia que sustenta, como si no fuese tan necesario y atuviésemos otras alternativas para elegir en el caso de llegar al asesinato o aniquilación del sistema que nos acoge. Respetar la naturaleza es como hacerlo con nuestro propio cuerpo, con nuestros propios hijos, con nuestros descendientes, que son merecedores de una herencia más responsable.

Nuestra irresponsabilidad nos lleva a excusarnos continuamente en lo poco que podemos hacer individualmente contra el problema y siempre nos escondemos en las culpas hacia las grandes compañías que degradan el ambiente extrayendo los recursos naturales de donde aún quedan, especialmente en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, donde la corrupción de sus gobernantes, por un lado, y la necesidad de los pobladores, por otro, dan permisividad y se convierten en cómplices de este abuso contra la naturaleza, contra nosotros mismos. Es verdad que una sola gota no rebosa un vaso, pero forma parte del líquido que le hará derramarse. La solución al problema que nos acucia o la detención de tanta irresponsabilidad, pasa por el respeto hacia nuestro entorno natural y por el rechazo y la crítica a cualquier actitud intolerante con la naturaleza. Debemos exigir a las autoridades un desarrollo de vida sostenible, al tiempo que obligarnos a nosotros mismos a dar un paso adelante en defensa de nuestro hábitat natural.

Las grandes zonas forestales, los llamados pulmones verdes, son los que nos permiten continuar adelante en nuestra forma de vida y, desgraciadamente, cada día quedan menos grandes extensiones que nos sirvan de escudo natural, nosotros mismos estamos provocando el calentamiento global que hará insoportable nuestra existencia en este planeta que generosamente nos acoge y que déspotamente hemos hecho nuestro y maltratamos.

Uno de estos grandes pulmones verdes es Bosawás, en Nicaragua, la tercera reserva natural más grande del mundo, la más grande de Centroamérica y el corazón del Corredor Biológico Mesoamericano. La degradación que está sufriendo esta gran zona boscosa ha puesto en alarma a los expertos ecologistas. Sin embargo, a pesar de que el gobierno nicaragüense no tiene, o al menos no divulga, sus políticas para hacer frente a este mal, sí existen una serie de proyectos en marcha desde inicios de esta década. Diferentes organizaciones de la sociedad civil, y hasta el mismo gobierno, trabajan para adaptarse a las nuevas circunstancias que plantea el calentamiento global. Existen proyectos para evitar grandes incendios forestales, o para que las vacas no contaminen tanto la atmósfera con sus flatulencias, además del aprovechamiento del gran lago Cocibolca para el agua potable o riego ante problemas de sequía.

Sin embargo, estos proyectos sólo sirven para mitigar el impacto climático a nivel local, por contra, mientras que se encuentra un modelo de gestión ambiental a desarrollar, la ingerencias de colonos en la reserva está causando más problemas de los que podrían resolverse con las iniciativas. Esta hermosa e inmensa reserva natural, que garantiza oxigeno a los centroamericanos y al resto del mundo, ha sido cuidada durante siglos por las etnias miskitos y mayangnas, compartida por los departamentos de Jinotega, Nueva Segovia y la Región Autónoma del atlántico Norte, en los municipios de Siuna, Rosita, Bonanza, Waspan, Wiwilí y San José de Bocay. Este paraíso natural de selva virgen tiene una extensión de 20 kilómetros cuadrados, casi el territorio de El Salvador, y fue declarada por la UNESCO, en octubre de 1997, Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera. Bosawás posee el bosque mejor conservado de Centroamérica, compuesto de más de 270 tipos de plantas con atributos alimenticios, ornamentales y medicinales; acoge una fauna de más de 200 especies de vertebrados e invertebrados, como quetzales, guacamayas escarlatas, águilas arpías, tucanes, pumas, jaguares, dantos, chancho de monte, sahínos, entre otros tipos de animales, que en su mayoría sirven de alimento para los indígenas

El hambre y la miseria ha sido el peor enemigo al que se han tenido que enfrentar estos grupos indígenas. Para sobrevivir han tenido que luchar contra enfermedades sin atención médica, escasez de agua potable y sistemas o redes de saneamiento, falta de escuelas y otros muchos problemas básicos, sin embargo, siempre tuvieron respeto y cuidado por la reserva que les dejaron sus antepasados, sabedores de la importancia que supone el medio en que habitan para su supervivencia. En cambio, no ha sido el mismo respeto hacia el entorno natural por parte de los gobiernos sucesivos, que por muchos años se olvidaron de sus pobladores y solamente se acordaron de los aportes sustanciosos que pudo generarle la reserva, dedicándose a destruir los bosques autorizando permisos de aprovechamiento forestal, talándose grandes extensiones de árboles, especialmente en los años 90.

La guerra de los 80 provocó una oleada de indígenas emigrantes hacia Honduras, que al acabar el enfrentamiento armado y regresar a sus tierras, se encontraron con que los mestizos de la costa del Pacífico, apoyados por los gobiernos de turno, habían invadido sus tierras y dañaban la reserva. La excusa por parte de las instituciones, respecto a la irrupción de los colonos en la reserva, era que se trataba de familias pobres y el objetivo el de darle la posibilidad de un medio de vida digno, pero no parece que todas las familias que se instalaron sean los suficientemente pobres o sin recursos, como para poseer motosierras para el despale y llevar ganado a una zona tan profunda y con tantas dificultades de acceso, incluso para caminar sin carga. No se conoce con exactitud el número de familias de colonos que viven dentro del parque, según el Gobierno Territorial Indígena se calculan en más de mil familias habitando dentro de la zona declarada Reserva de la Biosfera.

Lo cierto es que, entre unos y otros la casa sin barrer, hay alcaldes permisivos como el de Siuna, Julián Gaitán, que hace oídos sordos al asunto pensando más en los votos que en el problema, que a su vez acusa a los indígenas de vender parcelas sin papeles o documentos que los reconozcan, y entre unos y otros las entidades financieras concediendo préstamos bancarios para desarrollar negocios ganaderos y agrícolas dentro de la reserva. Entre tanto despropósito, el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales, MARENA, calla, otorga, al tiempo que las motosierras no se detienen en la deforestación, hiriendo gravemente el pulmón verde. Los únicos que parecen defender el paraíso nicaragüense son los seis guardabosques existentes, la mayoría de ellos indígenas, que se reparten la vigilancia de Bosawás, lo que significa que tienen unos 3.000 kilómetros cuadrados para vigilar cada uno, con un salario de 2500 córdobas, unos 125 dólares mensuales, desarmados y con unos conocimientos medioambientales precarios.




domingo, 7 de noviembre de 2010

La frontera de la discordia (1ª parte)


A vueltas con la rivalidad existente entre Nicaragua y Costa Rica, de nuevo asistimos a otro desencuentro diplomático entre los dos países, nada que no se pueda solucionar con palabras, aunque a veces, los mandatarios de turno, se empecinen en hacer de una gota de agua un mar inmenso, de un asunto de poca importancia que se podía haber resuelto por vía fraternal elevarlo a una dimensión casi estratosférica. No son nuevas las discrepancias surgidas a lo largo de tiempos pasados sobre la frontera que divide a los dos países, la culpa la tiene el río que los separa y que a la vez los une, el Río San Juan. A partir de un punto determinado y a lo largo del cauce fluvial, el San Juan toma protagonismo fronterizo y es cercano a su desembocadura en el Océano Atlántico donde surgen los malentendidos por su caprichoso discurrir.

El Río San Juan es genuinamente nicaragüense, sobre su nacionalidad no se discute. Su cauce es el desaguadero del gran Lago Cocibolca o Nicaragua y sus riberas están escritas de acontecimientos históricos y leyendas. Es la margen derecha el que marca la línea fronteriza y, aunque su caudal pertenece a la patria de Sandino, el vecino del sur tiene derecho a navegar por sus aguas. Esto podría definir absolutamente dónde comienza un país y termina el otro, pero no es así, como digo anteriormente, su antojadizo recorrer sitúa la margen derecha en un punto más o menos elevado en el mapa geográfico.

El episodio dio comienzo el pasado día 21 de octubre, cuando el Ministro de Seguridad costarricense, José María Tijerino, declaró tener indicios de que algo muy grave estaba ocurriendo en la zona limítrofe entre Costa Rica y Nicaragua, en la región del río San Juan. En sus declaraciones, el ministro denunciaba la incursión de militares nicaragüenses en territorio tico, según habían reportado vía telefónica el día anterior campesinos de Delta Colorado y El Jobo de Sarapiqui, quienes aseguraban que habían matado ganado en la finca de un costarricense, donde supuestamente trabajaban en el dragado del río San Juan, con Edén Pastora al mando de las tareas de limpieza.

Al día siguiente, como había adelantado Tijerino la noche anterior, después de enviar una nota de protesta al gobierno nica, un contingente de 70 oficiales de la Fuerza Pública se situaban en Isla Calero, la zona fronteriza de los hechos. Horas más tarde el ministro tico declaraba que creían en que todo se debía a un error o a una bravuconada de Pastora, a quien no reconocían como portavoz del gobierno Ortega. Sin embargo, el otrora comandante Cero y amigo del presidente sandinista, más tarde enemigo y a la postre nuevamente aliado político, negaba la violación de la soberanía de Costa Rica. Edén Pastora, responsable del dragado del río por encargo del presidente Daniel Ortega, manifestó que "la margen derecha del río es territorio costarricense y eso nosotros lo respetamos".

El día 23, y en medio de la tensión diplomática, Nicaragua envía tropas a la frontera. La acción, según el gobierno nica, estaba relacionada con el narcotráfico, no como respuesta al desplazamiento de policías que hizo el país vecino, hay que recordar que Costa Rica abolió el ejército hace más de 60 años. Una maniobra danielista que sólo distrajo la atención principal del problema por un día, tratando de hacer creer que esta incursión tenía un fin distinto, una manera de ganarse las simpatías de sus ciudadanos que aún no sabían con certeza de qué iba el asunto. Pero Costa Rica, después de ofrecerse para la lucha conjunta contra el narcotráfico, continuó exigiendo a Nicaragua la salida de su territorio, al tiempo que abría una investigación por los daños causados por el dragado, donde, la misión al sitio, detectó tala de árboles y acumulación de unos 2.500 metros cuadrados de sedimentos en un humedal, lanzados por dicha draga, no así la presencia de militares nicaragüenses en ese momento.

Dos días más tarde Costa Rica vuelve a pedir a Nicaragua explicaciones por la violación de su soberanía. "Podríamos presumir que Edén Pastora está actuando abusivamente y esperamos que el gobierno de Nicaragua nos lo aclare", afirmaba el vicecanciller costarricense, Carlos Roverssi. La respuesta nica se dio al día siguiente por medio de una carta hecha pública en medios nicaragüenses por parte del Ministro de Relaciones Exteriores Manuel Coronel Kautz, confirmando que las labores de limpieza en el río continuarían y en la que se decía: "todas las labores de limpieza realizadas en el Río San Juan, se han ejecutado en territorio nicaragüense, conforme a los derechos establecidos en el tratado de límites Jerez-Canas y demás instrumentos, Laudo Claveland y Laudos Alexander", donde también rezaba que: "El gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional por este medio expresa su más enérgica protesta por las reiteradas violaciones de tropas de las fuerzas armadas costarricenses a territorio nicaragüense. El gobierno de Nicaragua exige que hechos como este no vuelvan a repetirse" ... ante esto uno se queda perplejo. Un ejemplo claro que la táctica tomada, en términos futbolísticos, es la de que no hay mejor defensa que un buen ataque, al reprochar a Costa Rica lo que realmente habían hecho por parte nica.

El día 29, un video policial costarricense muestra un aparente intento de desviar el Río San Juan. Las imágenes revelaban la apertura de una importante trocha en suelo tico, de un ancho similar al del río, en un trazado más directo hacia el mar Caribe, por donde se desbordaría con las próximas lluvias y marcaría la nueva frontera. El área talada se localiza en el lugar conocido como Aragón, en un cuello de suelo costarricense de casi 1,5 kilómetros de ancho, cerca del punto donde autoridades nicaragüenses han dragado el cauce en las últimas semanas. El área que bordea actualmente el río mide cerca de cuatro kilómetros cuadrados y pertenece a Costa Rica, según copias de los mapas oficiales de ambos países, sin embargo, al abrir este trecho, un nuevo caño, el trozo de tierra cambiaría de nacionalidad al cambiar el río su cauce.

A partir de ahí las declaraciones de una parte y de otra van cargadas de reproches y al décimo día del conflicto entra en escena el ejército nica en una subida de patriotismo que cominza a dejar al descubierto lo que se esconde detrás de todo este asunto, cuando el general Julio César Avilés Castillo instó a todos los nicaragüenses a cerrar filas en contra de aquellos que pretenden hacer creer que Nicaragua está violentando leyes internacionales e invadiendo territorios que no les pertenecen. Aseverando: "yo creo que este tema de soberanía, no solamente es responsabilidad de las autoridades, de nosotros los militares, es un tema en el que todos nosotros, ustedes como periodistas, deberíamos de cerrar filas y dejar a un lado los supuestos y basarse en hechos reales". Unas declaraciones que evidencian dos posibilidades, la de buscar apoyo después de haber errado, poniendo de por medio el patriotismo, o la misma intención con distinto fin e interés, el de hacer de este asunto una cortina de humo que opaque los muchos problemas que tiene ante sí el gobierno de Daniel Ortega, sociales, económicos y de gobernabilidad, entre otros.

El tratado que marca las delimitaciones establecidas datan del año 1.900, por recomendaciones del ingeniero árbitro Alexander y dice así: "... En este estado toda porción de las aguas del río está en jurisdicción de Nicaragua. Toda porción de la tierra de la margen derecha está en jurisdicción de Costa Rica. La media y la localización hecha ahora por las partes en el campo día por día, determina puntos sobre esta línea a convenientes intervalos, pero la línea divisoria entre estos puntos no corre por línea recta, sino por el borde de las aguas en el estado navegable como arriba se dijo, marcando así una línea curva de irregularidades innumerables que son de pequeño valor y que exigirían un gran gasto para trazarse minuciosamente.

Las variaciones del nivel del agua no alterarán la localización de la línea divisoria, pero los cambios de los márgenes o de los canales del río, la alterarán como puede ser determinado por los preceptos de las leyes internacionales, aplicables a cada caso, según ellos acontezcan.

Soy, señores, muy respetuosamente de usted obediente servidor.

(f) E.P. Alexander, Ingeniero árbitro.
Ministerio de Relaciones Exteriores:
"Situación Jurídica del Río San Juan" 1954 pág. 35 - 37 ..."

La evidencia no da lugar a dudas, en lo que los ticos defienden sobre esta lengua de tierra llevan la razón, coincide con el Laudo 3 de Alexander.

Los últimos movimientos diplomáticos tienen como invitado al Secretario General de la OEA, (Organización de Estados Americanos) José Miguel Insulza, quien a petición de Costa Rica ha entrado de intermediario en el conflicto, algo que Ortega no admite de buena gana y prefiere la Corte Internacional de La Haya, aunque ha aceptado a reunirse con él después de que el chileno lo hiciera el día anterior con su homóloga Laura Chinchilla, quien ha asegurado que si falla la OEA convocará al consejo de seguridad de la ONU. Todo indica que el asunto irá para largo, mientras tanto, quizás sea hora de mirar un poco hacia atrás y a los interiores e intereses que han llevado a Daniel Ortega a meterse en este callejón sin salida, sabiendo que la razón no está de su parte. Por la mía, por mi parte, me inclino a pensar que la artimaña, para cubrir los verdaderos problemas de país, se le fue de las manos al Presidente-Compañero.




jueves, 21 de octubre de 2010

Entre Ticos y Nicas


Entre ticos y nicas, y para concretizar, entre josefinos y managuas, por ser los gentilicios de los ciudadanos capitalinos de los dos países, Costa Rica y Nicaragua, existe una rivalidad como en cualquier parte del mundo cuando se refieren a vecinos. Nicaragua y Costa Rica no se llevan mal, son dos naciones soberanas con identidad propia que, más que separarlos, son muchas razones y puntos en común los que los unen, los hermanan. Es evidente, cuando uno pasea por estas dos ciudades, que la diferencia apenas existe, en cuanto a rasgos raciales y costumbres o tradiciones cotidianas. Sin embargo, esta sana rivalidad que se evidencia cuando, desde cada lado de la frontera que los separa política y geográficamente, se inclinan por sacar al aire los trapos sucios de cada uno, se descalifican y catalogan siempre degradando la idiosincrasia de cada cual con sambenitos maliciosos, como en reunión de vecindonas que se sacan a espaldas de la otra defectos atribuidos que no siempre andan por la senda de la verdad, más bien caminando de puntillas como funámbulo inseguro por el alambre de los tópicos, pero que no son barreras suficientes como para que entre los ciudadanos de ambos países se formen uniones familiares en distintos territorios, con más frecuencia de lo que a primera vista pudiera parecer.

Entre el estado laboral y económico de Nicaragua y Costa Rica existe una diferencia clara, Costa Rica se sitúa un punto por encima de Nicaragua en lo que se refiere a la realidad social que disfrutan sus ciudadanos, los datos de emigración por parte de nicas hacia el país vecino lo ponen de relieve. Se estima que ronda los 800.000 ciudadanos los que viven y trabajan en Costa Rica, de los cuales entre 300.000 y 350.000 están legales, es decir que están nacionalizados o que residen legalmente.

El nivel social que se disfruta en Costa Rica se nota en las calles de San José, populosas y dinámicas, en sus fachadas coloristas y adornados escaparates de los comercios, que ofrecen a los consumidores una gran variedad de productos nacionales y de importación. En su estética se mezcla lo autóctono y lo foráneo, lo tradicional y lo importado por la globalización en un escenario de capital con un nivel discretamente desarrollado, si comparamos con otras ciudades de occidente, de Europa o América del norte. Por parte de Managua, en lo que pude deducir en relación con su homóloga, ofrece la misma dinámica popular, sus calles muestran el mismo colorido que las identifican con respecto a otras ciudades de latitudes alejadas. Sin embargo, la capital nicaragüense no ofrece la misma vistosidad en sus comercios y escaparates, aunque sí se mezclan, al igual que en San José, las mercancías del país y de otros mercados internacionales. Los productos que se pueden encontrar en sus comercios son los mismos que al otro lado de la frontera, no así la misma alegría por parte de sus ciudadanos a la hora de adquirir ciertos artículos comerciales.

Existe una relativa similitud en cuanto a transporte público, de un tiempo a esta parte los buses de Managua se van sustituyendo por otros más remozados, que daran a la ciudad otra percepción más renovada y más acorde con lo que sus ciudadanos demandan, lo que poco a poco los iran comparando a los de San José. Relativo a otros transportes como es el taxi, no hay mucha diferencia, en las dos ciudades se echan de menos los taxímetros, que marquen el importe real que tiene que pagar el usuario cuando realiza un recorrido por la ciudad, sin miedo a que lo engañen y sin tener que negociar el importe cada vez que se solicita el servicio. La picaresca es algo compartido, lo que pude comprobar en ambas ciudades.

Las calles de una y otra ciudad ofrecen distintos conceptos cuando se trata de pasear, un ejercicio casi obligado para la relajación y necesario para una buena calidad de vida. Las calles de San José muestran una mejor oferta para esta cuestión, en esto tiene mucho que ver el terremoto de 1972, que destruyó gran parte de esa Managua antigua, con un trazado más acorde a este apartado. Nada tendría que envidiarle la Managua de antaño a la San José de hoy, sus calles pensadas para el ciudadano, no como en el caso de Managua, que son grandes y amplias vías las que la cruzan, trazadas más para el futuro y menos para los ciudadanos de a pie. A esto hay que añadir la falta de semáforos en puntos específicos y en muchos casos simples pasos de cebra por donde el ciudadano pueda cruzar la calzada sin miedo a ser atropellado. Cruzar las calles de Managua es siempre una aventura arriesgada. También el estado de sus aceras y el piso rodado las diferencian de relativa manera. En San José es el alquitrán lo que impera y el cemento en sus aceras. Por parte de Managua, poca diferencia en la parte peatonal, en cambio, el alquitrán no se evidencia tanto y es el adoquín de cemento el que predomina en las calzadas.

En las dos ciudades se pueden encontrar calles limpias y también otras que demandan más limpieza, quizás en Managua se ven menos papeleras donde depositar los papeles y otros envoltorios que el consumo actual conlleva y, por añadidura, también entra dentro de la lógica que sus calles estén algo menos vistosas, más sucias, por culpa de esa falta de recipientes donde depositar la basura que genera el elevado consumo. Además, también habría que añadir a esta diferencia la costumbre nica de consumir más comida en la calle, sus puestos de fritanga se encuentran por cada esquina de la ciudad, sin contenedores donde depositar todos los platos, vasos de plástico y envases de bebidas que genera tanto consumo. Esta costumbre está menos extendida en San José, los puestos de comida y bebida se sitúan mayormente en locales adaptados para tal actividad, ofrecen mejores garantías de sanidad y calidad, más controlados por las autoridades y más garantías de higiene para los consumidores. Pero aparte de estas características particulares, en Managua, tiene en su contra la contaminación visual, los grandes carteles publicitarios se expanden por todo el territorio capitalino como un mal estético que afea esta ciudad junto con las pintadas en rojo y negro, colores del partido que gobierna el país. No existe una farola, tronco de palmera o poste del cableado eléctrico que no tenga dos metros de altura pintado en estos dos colores. Esta cuestión publicitaria está discretamente aceptable en San José, donde no llega a perturbar la imagen.

En cuanto a cultura e historia, las dos ciudades retienen mucho de su pasado, tanto Managua como San José tienen un peso histórico muy importante en Centroamérica. Sin embargo, es en la capital tica donde se evidencia en mayor grado, como ya expuse anteriormente por culpa del terremoto de 1972, que destruyó gran parte de la ciudad dejando sólo un puñado de edificios en pie. Pero independientemente de los edificios históricos en Managua, los pocos que pueden admirarse, como la catedral antigua, semi-derruida pero con su estructura exterior conservada en su totalidad, o el Palacio Nacional, hoy convertido en museo de historia y arte, los grandes carteles glorificando la supuesta y en entredicha heroicidad del gobernante de turno no permiten que puedan apreciarse en su totalidad. En Managua no existe mucha oferta cultural donde el viajero y los residentes puedan disfrutar. Además de lo citado anteriormente, algunos cines y contadas actuaciones musicales y teatrales, teniendo uno de los mejores teatros de Latinoamérica, el Teatro Nacional Rubén Darío. En este terreno también le supera San José, donde sí se evidencia una mayor oferta de actividades culturales, museísticas y de participación ciudadana. De igual manera los josefinos se enorgullesen de su Teatro Nacional, una joya arquitectónica que no se debe olvidar de visitar.

En cuanto al clima, los josefinos disfrutan de una temperatura templada que ronda los 25º durante todo el año. Los managuas, en cambio, viven en una de las capitales más cálidas de Centroamérica, por su altura fácilmente se alcanza los 35º. En cuanto a número de habitantes es una cifra prácticamente compartida, las dos rondan los 2,6 millones de personas en sus áreas metropolitanas.

La gastronomía de las dos ciudades es muy parecida. No obstante, en Managua se puede disfrutar de una cocina más tradicional, que aún conserva sus rasgos característicos, todo lo contrario que en San José, donde los platos internacionales han tomado posesión como ciudad más avanzada. Pero no todo está del lado tico, mientras estos acusan a los managuas de ser perezosos, entre otros calificativos, los de managua tachan a los josefinos de ser tacaños y poco sinceros. Cierto o no, supongo que no sería justo generalizar. Sin embargo, como visitante imparcial pondré a los managuas a favor de mi balanza, por el trato y atención al visitante. Mientras que en San José era necesario pedir a varios viandantes el favor para conseguir que me tomara solo uno de ellos una foto con mi cámara, en Managua a la primera petición estaban predispuestos con una sonrisa en los labios. En esta cuestión, la calidez y gentileza de los nicas superó a la de los ticos.

domingo, 17 de octubre de 2010

Malditos en el nombre de Dios (2ª parte)


Si ya es difícil vivir en cualquiera de los países en desarrollo, con todas las carencias y necesidades que sufre la población, más cuesta arriba se pone poder sobrevivir dignamente para el colectivo de enfermos mentales, que se encuentra entre los grupos más marginados de la sociedad. Como expongo en la primera parte de esta mirada, además del rechazo que sufren públicamente, apartados de la sociedad como si de apestados se tratara y, en el mejor de los casos, aislados con ese sobrenombre vergonzoso que llevan como añadido a su lamentable realidad, "endemoniados", también padecen el olvido y la exclusión que les brindan las políticas de desarrollo destinadas a la reducción de la pobreza. Una evidente realidad que denuncia la OMS, la Organización Mundial de la Salud.

En un informe que divulgó la ONU hace unos meses, afirma que más del 80% de los enfermos con desórdenes mentales y discapacidades intelectuales carecen de tratamientos adecuados a sus condiciones o necesidades, y mucho menos tienen oportunidad de acceder a actividades educativas y laborales para desarrollar sus potenciales como seres humanos. Es una penosa e injusta realidad la que viven estos maldecidos por la sociedad y por los dioses que veneramos, que son víctimas de la ignorancia y el fundamentalismo religioso, además del problema familiar que, como un estigma, supone convivir con este duro padecimiento mental en alguno de sus componentes.

Si el apartado sanitario, el de los tratamientos medicinales y centros hospitalarios adecuados, es deficitario en los países pobres o subdesarrollados, el educativo y laboral no es menos alarmante, en mi opinión de la misma importancia que el hospitalario o medicinal, o quizás más. Aún hoy se desconocen la mayoría de las causas que provocan estas dolencias mentales provenientes del cerebro, un autentico desconocido en la medicina de nuestro tiempo. De igual manera, el apartado laboral va unido al educativo, es parte de esos tratamientos psicológicos, además de la importancia económica que tiene para los enfermos que no disponen de otra fuente económica que les permita sobrevivir. Referente a estos datos laborales, también la ONU indica en el mismo documento que la tasa de desempleo de las personas que padecen enfermedades mentales alcanza el 90%. Las organizaciones sanitarias mundiales y los que trabajan en materia de desarrollo deben de volcar sus energías en revertir estos datos, deben de prestar una mayor atención a esta realidad que sitúa a los enfermos mentales en el escalafón más bajo de cuantos están por debajo de los límites de la dignidad humana.

Desde luego que se trata de un reto enorme, el de revertir esta situación en la que viven muchas personas en el mundo, un reto de gran importancia, si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas en el mundo padece algún tipo de trastorno mental a lo largo de su vida. Así mismo, el informe de la ONU resalta que este tipo de enfermedades representan entre el 8,8% y el 16,6% de las dolencias en los países de ingresos bajos y medios, respectivamente.

Siguiendo el ejemplo de Nicaragua, que daba pie a este artículo referente a quienes sufren de algún tipo de trastorno mental, continuaré con otro país que le arrebata el protagonismo en cuanto a pobreza se refiere en Latinoamérica. Haití es el país más pobre de todo el continente y esto también se refleja en la calidad de vida de sus enfermos mentales. Desde que la capital, Puerto Príncipe, fue destruida el 12 de enero, uno de los mayores centros públicos para enfermos psiquiátricos, el hospital Mars & Line, se ha convertido en una perrera, en una pocilga donde malviven algunos de los internos que no tienen familiares que se hagan cargo de ellos. De los 80 internos que albergaba el edificio, la mayoría se fueron con sus familias, casi todos a vivir en la calle, donde duermen la mayor parte de la población desde que el terremoto los dejó sin viviendas. Sin embargo, algunos de ellos no tienen a donde ir, ni quienes los cuiden, los protejan o los reclamen y han continuado viviendo entre las ruinas del antiguo hospital.

Siete hombres y una mujer, casi todos menores de 30 años, duermen bajo las ruinas que quedan en pie, sobre los escombros que cubren el solar de lo que un día fue el centro que los acogía. Expuestos a que un nuevo temblor termine por sepultarlos en algunas de las habitaciones, donde un puñado de profesionales les siguen atendiendo en lo que pueden. Es fácil de entender que no disponen de medicinas u otras necesidades médicas... si ni siquiera tienen para comer y alimentarse cada día. Ahora, el jardín de la entrada al psiquiátrico se ha convertido en el hogar de muchas personas que no tienen donde ir, viviendo bajo los sombrajos que instalaron meses atrás. Paradojas de la vida, tienen que suceder estas tragedias para que los enfermos mentales se pongan a la misma altura social de quienes no sufren este tipo de trastornos.



jueves, 14 de octubre de 2010

Malditos en el nombre de Dios (1ª parte)


Por estos días, que corren a una velocidad de vértigo por el calendario de octubre, disfruto del acogimiento que me brindan en Nicaragua, con un trato amable y cálido como nadie en ningún otro lugar de los que visité. No es que los demás lugares me merezcan desconsideración, no es así, no se trata de comparación. Los nicaragüenses tienen grabado a fuego en sus genes ser agradables y amables en el trato directo. No hace falta conocerse de nada para cruzarse caminando por la calle y recibir un saludo respetuoso con una sonrisa en los labios. Algunos nicaragüenses, managuas, me cuentan que su capital no tiene una personalidad propia, que no es precisamente una ciudad hermosa, que resulta caótica para muchos visitantes que se deciden por recorrer sus calle... Es posible que así sea, que tengan parte de razón sus propios pobladores. Sin embargo, Managua, Nicaragua en toda su totalidad, tiene un embrujo no identificado que hechiza al visitante, o al menos eso me sucede a mí cada vez que piso estas tierras después de cruzar el Atlántico que nos separa.

Como ya he contado en otras ocasiones, sigo a diario las noticias que acontecen en este país que me hace sentir bien cuando lo visito, lo hago a través de las ediciones digitales o electrónicas de sus dos diarios más conocidos. Así que cuando me encuentro entre estos lagos y volcanes que me rodean dejo a un lado la costumbre cotidiana y salgo temprano a la calle, a tomar un riquísimo café nica mientras leo las noticias del día en versión impresa. Un ritual pausado que llevo a cabo entre sorbo y artículo, y que me hace disfrutar de unos momentos placenteros cada mañana.

Por supuesto que no todo lo que reflejan sus páginas son noticias agradables, en eso existe poca diferencia con otras comparaciones, las noticias desagradables ocupan una parte importantísima en todos los diarios de todo el mundo. Una de estas noticias que hoy reportaba el Nuevo Diario nicaragüense titulaba con una frase que al principio me resultó relacionado con la delincuencia, "Amarran a jovencito por supuesta posesión". Lo primero que se me vino a la mente antes de leer lo que contenía la noticia fue que aquél jovencito portaba drogas o algo por el estilo, y que lo amarraron o detuvieron mientras se lo llevaba la policía o eran éstos los que ya lo habían detenido amarrándolo. Pero no era así, me traicionó la manera que tienen los periodistas en España de expresar las detenciones de la policía por posesión de drogas. El titular se refería a una posesión diabólica y la foto que acompañaba la noticia mostraba a un joven atado de manos y tumbado sobre un banco de madera con la cabeza girada hacia un lado.

Si confuso y desorientado me dejó en un principio el titular, más fuera de lugar me dejó el contenido periodístico que ofrecían las columnas. Uno no es falto de conocimiento para entender que los países pobres no tienen recursos suficientes para cubrir los gastos que generan todas las atenciones médicas que necesitan, no sólo los enfermos mentales si no todos los enfermos en general. Tampoco se cumplen todas las carencias respecto a los enfermos que sufren de estas dolencias psíquicas en otros países más desarrollados y que disfrutan de una atención médica más de acorde con las necesidades de la población, por mucha atención que se tuviera nunca sería suficiente para estas complicadas enfermedades de la mente que necesitan de tantas atenciones humanas y profesionales. No podemos olvidar que se trata del segundo país más pobre de toda América Latina, y este detalle no sólo se aprecia en las estadísticas oficiales, también en el día a día y con una simple mirada alrededor.

En todo Nicaragua solo existe un único hospital destinado para este tipo de enfermedades, el Hospital Psiquiátrico de Managua, insuficiente para atender a los más de 500 pacientes que requieren atención cada año, pues sólo dispone de 160 camas. Pero el problema no queda ahí, se agrava cuando nos ponemos a considerar el costo de los medicamentos, pues sólo existe un centro de salud en toda Managua, el "Pedro Altamirano", donde se brindan gratuitamente; cada tratamiento ronda entre los 1.000 o 3.000 córdobas cada mes, que al cambio en dólares serían aproximadamente entre los 50 y 150. A esto habría que sumarle el precio de cada consulta médica, que oscila entre los 500 o 600 córdobas (la moneda nacional), 25 0 30 dólares, demasiado para un país donde la mayoría de la población sobrevive con algo más de un dólar al día.

Esta es una radiografía sobre la atención médica real en el país, pero lo que más me impresionó de la noticia no fue precisamente este apartado de necesidad sanitaria, si no la parte espiritual, la emocional, la que aún hoy continúa considerando a estos enfermos como endiablados, como absorbidos por el diablo. La ignorancia de las personas, en cualquier parte del mundo, les lleva a cometer tales aberraciones que nos hacen sentirnos culpables de los padecimientos que sufren los enfermos mentales en sitios tan remotos y alejados de una educación real, más en consonancia y basada en perjuicios religiosos como si estuviéramos aún anclados en plena inquisición en el siglo XVI. Lo más doloroso y bochornoso, además de las necesidades económicas y de atención médica que padecen estas personas y por añadidura también sus familiares directos, es la influencia que ejercen los religiosos, en este caso la pastora de la Iglesia Evangélica de Dios de El Realejo, María Auxiliadora Castro, que dijo que, además de Christopher, su hermano Manuel de Jesús y la madre de ambos también están poseídos pero en menor intensidad.

Christopher tiene 19 años y hasta ahora parecía un chico normal que trabajaba en el campo, que no tiene ningún vicio a destacar ni tampoco ha sufrido enfermedades. Desde hace 15 días aproximadamente se ha vuelto violento, voltea los ojos y grita, un extraño comportamiento que ha llevado a que sus familiares le aten de pies y manos ante el temor de que pueda ser peligroso su comportamiento para con los demás familiares. La pastora evangélica en cuestión, que para mi punto de vista es la que no sólo tenía que estar amarrada, si no detenida por la autoridades civiles, por la influencia que ejerce sobre estas pobres e ignorantes personas, también dijo que cuando lo llevaron al templo el joven convulsionó, señal inequívoca de que se trata de un caso de posesión diabólica, es por lo que ha aconsejado a sus familiares que no le suministren alimento alguno, sólo refresco para la sed, porque la falta de alimento hará que la posesión disminuya y se torne débil.

viernes, 23 de octubre de 2009

De agüeros y agoreros


Cada mañana y cada tarde salgo a estirar las piernas, a ejercerlas, y como recorrido siempre hago el mismo, quizás porque, aún estando dentro de la ciudad, es casi como caminar por el campo. Los sotos de la Albolafia, o del Guadalquivir, están situados dentro del mismo cause del río, en las isletas que a lo largo de su paso por la ciudad dan vida a la vegetación y a las aves, en un estado silvestre. Son miles, cientos de miles, me atrevería a decir que son millones de aves, las que duermen cada noche en las ramas de los árboles, entre los juncos, en los recobijos de los molinos en semi ruina que se hallan en el mismo curso del río y que siglos atrás sirvieron para moler el trigo y otras sustancias. Córdoba es una ciudad tranquila y ofrece mucho espacio y zonas verdes para correr o caminar, pero de todos estos espacios es la ribera del río la que más me atrae. Como decía al principio, en la mañana y la tarde recorro varios Km. escuchando música o las noticias, según me apetezca, siempre a la misma hora al atardecer y por la mañana antes de que el sol nos regale su alegría en forma de rayos. Coincido cada día con el ir y venir de las aves, cuando salen de los sotos hacia la campiña a buscar comida y cuando regresan a dormir después de una larga jornada revoloteando por entre los cultivos cercanos.

Estoy tan acostumbrado a verlas que ya casi no les pongo atención, y en ocasiones como esta mañana me sorprenden. Caminaba a paso ligero por la Avenida del Alcazar, junto al río, y de entre unos arbustos de la zona ajardinada salieron dos pájaros negros, cosa extraña, y unos metros más adelante otros tantos lo hicieron volando cuando llegaba a su posición. Digo extraña porque las aves que se acostumbran a ver son palomas, bravías, grajillas, garcillas, cernícalos, estorninos, cigüeñas, varias especies de patos... pero de plumaje negro me resultó extraño. En principio, sin dejar de caminar, pensaba que serían mirlos machos, un hermoso pájaro que canta casi como los ángeles, pero se me ocurrió que también podrían haber sido cuervos, la luz de las farolas no me sacó de dudas, más bien las amplió y pensé que menos mal que no soy supersticioso si no ya tendría el día dado, pensando que sería un mal augurio y que eran pájaros de mal agüero. La buena o la mala suerte no va por sí sola, ni busca al individuo como presa de sus antojos, somos las personas las que con nuestras decisiones y actuaciones nos aliamos con ella, pero sólo por la coincidencia. La buena o mala suerte no es más que la casualidad de coincidir, por lo tanto los gafes no tienen sentido ni tampoco tienen culpa alguna los pájaros de negro plumaje.

¿O acaso es mala suerte la que tuvo la anciana detenida esta semana en Barajas cuando portaba droga adosada a su cuerpo? No fue mala suerte si no imprudencia, riesgo de exponerse a que la detuvieran con 4.300 gramos de sustancias estupefacientes. La anciana de 92 años y su acompañante fueron detenidas a la llegada al aeropuerto, llamó la atención de los agentes al verla en la silla de ruedas y al acercarse para el rutinario control la acompañante inició una enloquecida huida, dejando a su suerte a la anciana con la cocaína, tampoco fue mala suerte que la apresaran pocos minutos más tarde dentro del edificio, estaba dentro de la lógica que así fuera. Como tampoco debería de ser un mal augurio nacer albino en Tanzania, es un drama y un verdadero castigo para quienes lo sufren, No es mala suerte, es injusticia social, en un país donde algunos creen que las pociones hechas con partes del cuerpo de albinos traen buena suerte. Se calcula que han muerto en los dos últimos años 53 personas con esta enfermedad.

De igual manera tampoco es mala suerte que el virus de la gripe A., H1N1, nos visite y se quede a vivir en nuestro organismo por una semana, que es lo que más o menos dura en molestarnos, yo diría que le temo más a la mismísima vacuna que al propio "bichito" que nos infecta, sólo hay que leer los diarios del extranjero para ver cual es la reacción ante la vacuna, en los países que ya la están administrando o en puertas de hacerlo. En España comenzaran la vacunación de los grupos de riesgo (personal sanitario, ancianos, embarazadas, niños, enfermos crónicos etc.) el 16 de noviembre, pero en Francia, que lo hará antes que nosotros, la mitad de los médicos no están dispuestos a vacunarse. En Alemania, que ya dio el pistoletazo de salida a la vacunación, ha surgido la polémica al respecto, por lo publicado en varios diarios, el "Bild" es uno de ellos, según el rotativo los miembros del ejército se vacunarán con una vacuna diferente a la del resto de los ciudadanos, que ofrece menos efectos secundarios, quizás sea por eso por lo que Ángela Merkel ha tenido que salir a desmentir que los miembros del gobierno no se vacunarán con la dosis de primera clase y sí como el resto de ciudadanos. De la misma manera no se le puede echar la culpa a la mala suerte de que al ex dictador Gregorio "Goyo" Álvarez haya sido condenado por la justicia en Uruguay a 25 años de prisión por "homicidio especialmente agravado" de 37 opositores y por un delito de "lesa humanidad". Esto no es porque un pájaro negro le saliera al paso una tarde en su jardín, es el castigo por dictador asesino, y además de justicia es "aviso para navegantes", para que sepan los asesinos que por mucho que se esfuercen y se oculten no escaparán al castigo por sus atrocidades, que no quedarán impunes.

Lo que si me parece imposible es que cualquier supersticioso o agorero se excusara en la suerte, de nacer en un lugar o en otro, cuando se trata de poner en cuestión los 1.020 millones de personas que pasan hambre en el mundo. Esto no es cuestión de suerte, es cuestión de vergüenza, la que el resto de la humanidad que vive en países desarrollados no tiene ni muestra ante el problema humanitario que sufren en muchas regiones del planeta. La ONU reclama a los países ricos más inversión en agricultura para combatir el hambre, pero seamos sinceros, ¿a quién le importa que mueran de hambruna un millón más o menos de personas al año? No es nada nuevo, cada año las cifras oficiales ponen el grito en el cielo y las palabras solidarias salen de boca de los políticos como sapos por boca de bruja, deberían de hablar menos, mejor callarse y actuar, porque mientras hablan un buen puñado de personas mueren en el mundo por desnutrición crónica. De nuevo Etiopía sale a la palestra de las hambrunas, el país africano necesita 160.000 toneladas de ayudas de emergencia, ha pedido a la comunidad internacional ayuda alimentaria para 6,2 millones de personas afectadas por la sequía, cuando se van a cumplir 25 años desde la hambruna de 1984, que se llevó por delante alrededor de un millón de muertos. Es muy probable que la ayuda llegue, pero a saber cuando, quizás cuando los titulares de las noticias sean demasiado escandalosas para las conciencias de los gobiernos pudientes, porque mientras se mueren de hambre, de desnutrición, en África, América Latina o Asia, los gobiernos inyectan miles y miles de millones de dólares a las grandes empresas, en crisis por el despilfarro de sus consejeros y administradores, como los consejeros de banca y seguros españoles, que en tiempos de crisis se subieron el sueldo un 53% en 2008, lo que supone una media de 5,49 millones de euros por consejo frente a los 3,6 del año pasado.

De igual manera no se debe de culpar a la suerte de ser víctima de torturas y sodomía por el sólo hecho de salir a la calle y protestar por el fraude de las elecciones celebradas en Irán. Al joven iraní, Ibrahim Sharifi, lo torturaron y violaron en la cárcel los propios militares. Entre sus torturas estaba la simulación de ejecutarlo y cuando el joven le preguntó por qué lo hacían, al ver que no conseguían humillarlo, decidieron violarlo cuando sangraba por los golpes recibidos. Creyeron que moriría por el maltrato y, para sacudirse "el muerto", lo abandonaron moribundo en una cuneta, pero lo que algunos llaman suerte y, que no fue otra cosa que el humanitario socorro, que recibió de otro iraní que lo encontró y socorrió hasta recuperarse, le permitió exiliarse en Turquía. Irán es un mal ejemplo para el mundo, en cuanto a libertades y derechos civiles, pero aún así, hay gobernantes que se esfuerzan por mantener relaciones de "amistad", como es el caso de las "dictaduras bolivarianas", porque si todavía colea el asunto hondureño con el gobierno de facto y el aprendiz de dictador Mel Zelaya, de nuevo surge uno de sus "amiguetes con las mismas intenciones dictatoriales.

Parece que es costumbre lo de querer perpetuarse en el poder para toda la vida y este deseo no es ajeno a Daniel Ortega, presidente de Nicaragua. Al igual que en Honduras y otros países de la zona, la constitución no permite la reelección por tercera vez de sus gobernantes, es un obstáculo para los que tienen alma faraónica y se creen en el derecho de quedarse en el poder para siempre. Sin embargo, este obstáculo parece importarles muy poco a esta cuadrilla de nuevos dictadores porque, sin ir más lejos, en Nicaragua, otra vez vuelve por sus fueros el asesino, violador, ex guerrillero y presidente de la nación. Como no reunía los votos, apoyos suficientes de la asamblea, para poder cambiar la constitución y volver a presentarse a las próximas elecciones, ha tomado el camino más corto y, como controla el Consejo Supremo Electoral, se ha sacado una ley de la manga en la que los magistrados han votado por esa posibilidad. Ahora ya tiene camino legal libre, aunque la artimaña para conseguirlo no sea legalidad, pues suprimieron la energía eléctrica y esperaron que se marcharan los magistrados opuestos a tal fin, y una vez ausentes los sorprendieron con una reunión más que a la ligera y sin comunicación alguna de la propuesta, sólo una nota por debajo de la puerta avisándoles. La sentencia de la infamia ha puesto en revuelo a todo el país que, sumido en la pobreza, se está polarizando y al límite de un estallido social, después del fraude descarado que protagonizó en las últimas elecciones municipales del año pasado. Habría que preguntarse si ante estos abusos la comunidad internacional no lo sancionará lo mismo que al gobierno golpista de Micheletti, ¿o esperarán a censurar el golpe de estado cuando se dé? En caso de que el pueblo se proponga expulsar al dictador bolivariano.










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viernes, 24 de octubre de 2008

Masaya, lugar de venados





La cocina tradicional nicaragüense es rica, en sabrosa y en variedad de platos. Podría decir que al contrario que en otros países, en los que el frío obliga a tomar bastantes calorías, en este trozo de Centroamérica debería de existir una gastronomía más liviana, mas acorde con la temperatura que marca el termómetro durante todo el año, en las zonas costeras clima tropical de una media de 25´5ºC y en el interior entre 15ºC y 26ºC, pero no es así, hay para todos los gustos.
El plato nacional, o más conocido, es el gallopinto, que consiste en arroz y frijoles fritos con cebolla, acompañados de tajadas de plátano frito, queso frito, huevos revueltos o fritos y ensalada de repollo, normalmente. Pero existen variedades en el acompañamiento. Es un plato que se otorgan y atribuyen tanto Costa Rica como Nicaragua, pero lo cierto es que se extiende por todo el Caribe, Colombia, Venezuela... eso sí, cada uno con su toque original que los hace diferentes.

Mis costumbres andaluzas en el desayuno son muy diferentes, el aceite de oliva en una tostada de pan con no demasiada levadura y un tazón de café con leche me aportan energías para enfrentarme a la mañana con garantías de no desfallecer y aguantar hasta el mediodía, hora del almuerzo. Pero aquí todo es distinto, la primera vez traje conmigo una botellita de aceite para el desayuno pero al cuarto día me hice nicaragüense en cuanto a la primera comida del día. El gallopinto con dos huevos fritos me ponen a cien cada mañana, su aporte energético me permite conocer a pie Managua, es como mejor se conocen las ciudades, hasta el punto de que no hay zona de la ciudad que no haya pateado.

La ciudad de Masaya la visité el año pasado y guardo buenos recuerdos, por todo, por sus gentes, su alegría, su mercado de artesanía, el más amplio de Centroamérica. Así que, después del súper desayuno nica, me dispuse a tomar un microbus que me llevara hasta allí. No está lejos, algo más de media hora, 28 km, y con buen clima soleado el paseo fue placentero; tres días seguidos sin llover es un gustazo, todo se transforma y parece un país diferente cuando las nubes se esconden y el celeste ilumina el verde que brota por cualquier rincón.

El mañana de la ciudad, como todas las nicaragüenses, se perfuma de maíz, de tortillas recién hechas, a café, a jícaro, a fruta, a canela, a mil aromas que flotan entre los nicas, entre los niños que acuden a la escuela, entre los barrenderos, los que acuden a su trabajo, entre carros tirados por mulas, sobre los zanates que revolotean buscando semillas...
El despertar de Nicaragua es despertar a pueblo, a tiempo perdido que permitía a los rayos de sol introducirse por entre los plátanos, las piñas, el jocote, la papaya, la naranja, la pulpa del tamarindo y el cacao.
La ciudad de Masaya tiene algo que no posee Managua, por provinciana, su historia a flor de piel, sus casas antiguas, sus comercios rancios de edad pero alegres de renovados. Atrae su mezcla de antaño y la globalización, sus marcas y artículos gringos, de Asía, de Europa, que se cuelgan sobre estantes de otras épocas y el encanto embriaga al viajero que ve como los últimos modelos de telefonía móvil coquetean con los plátanos y las piñas o los cepillos de barrer hacen compañía a las yucas y los mangos.
El mercado de artesanía de Masaya es un disfrute para los sentidos. La pintura original nicaragüense se distingue desde lejos, no es solo la imagen colorista de Solantiname sino la de toda Nicaragua, sus paisajes alegres del archipiélago alegran el alma y ponen un sello de personalidad en los puestos enredados entre la vegetación ornamental del mercado, cerámica, cuero, madera tallada, guayaberas, cotonas, hamacas, sombreros...
Antes de hacer algunas compras decidí pasarme por la plaza de San Miguel, un remanso de paz sonoro, porque la paz no es sinónimo de silencio, pero si de tranquilidad, auspiciada por la algarabía de los niños que acudían al colegio, tomé asiento en uno de sus tenderetes, su terraza, y sorbo a sorbo fui paladeando el tiempo que pasaba por mi existencia como nunca antes, plácido y extrañado por lo que algunos rincones del planeta nos pueden ofrecer aún hoy en día.

Masaya es derivado del Náhuatl y viene de la palabra Mazalt, que significa venado, y la partícula Yan que denota lugar, es decir, "Lugar de Venados". Pero también es conocida por varios nombres más, originalmente era Villa fiel de San Fernando, o la Ciudad de las Flores por la diversidad de estilos y colores que se cultivan. También por La Cuna del Folclore nicaragüense porque casi todos los bailes folclóricos del país nacen de ella.
Masaya es la expresión máxima del mestizaje nicaragüense, pero uno de los barrios principales de la ciudad, Monimbó o Niquinohomo, conserva la identidad étnica a través de los tiempos. Fue el año pasado cuando pude comprobarlo, acompañado de mi amigo Silvio me dijo: Observa el rostro de estas gentes, son los autóctonos más puros de toda Nicaragua, los indígenas precolombinos. Realmente sus expresiones, sus rasgos denotaban pureza y sus facciones evidenciaban una raza apartada del mestizaje.
Monimbó quiere decir en español "cerca del agua", es un barrio situado cerca de la laguna Masaya y del volcán del mismo nombre, también llamado Popogatepe, en chorotega "montaña que arde", los cinco cráteres que forman el conjunto de la laguna y el volcán están constituidos en un parque natural y cuenta con un museo de vulcanología interesantisimo.

De la historia de esta ciudad se cree que fueron los nisquirianos los primeros pobladores de estas tierras, anterior a la colonización española. Fue aquí donde surgió el encuentro entre Francisco Hernández de Córdoba con el cacique Nicarao, un encuentro pacifico como el carácter de los masayenses, cuya tradición oral cuenta que lejos de enfrentarse al español, el cacique, le ofreció una de las muchas mujeres exquisitas de la tribu. El cacique lo amparó amistosamente, aceptando la fe católica y permitiendo que muchos de su tribu se bautizaran. Nacarao más tarde envió a los conquistadores al cacique Diriangen, pero este atacó a los soldados españoles y les obligó a recularse.

A diferencia de otras repúblicas donde la sangre corrió luchando, el nicaragüense es epítome de la integración pacifica de etnias y culturas hispánicas y amerindias. De esta tierra salen hermosas artesanías, rica gastronomía, su pinolillo, su tiste, su chicha y sus marimbas gloriosas en la percusión del folclore nicaragüense, que dice: ¡Al sonar de la marimba se desborda el Monimbó!








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miércoles, 15 de octubre de 2008

¡Y volver volver... a Managua otra vez!

Siempre es un placer regresar a este país, capital Managua. Quizás otro nombre no hubiera sido tan apropiado para llamar a la capital nicaragüense, sin duda Managua es sinónimo de agua para un servidor que escoge este mes para visitarla. El mismo mes donde las nubes descargan su histérica carga, esquizofrénica, porque si tengo que definirlas las haré como ataques de desahogo. Parece que el sol se instalará definitivamente con nosotros, con los habitantes capitalinos y, de repente, aparecen un puñado de nubes juguetonas y nos obligan a pulsar el botón que permite al paraguas desplegar sus varillas, se deja precipitar con toda la alegría del mundo y sin reparo, sin vergüenza, sin respeto alguno nos empapa de liquido elemento, después, como consumada la ingenua chiquillada, las nubes caprichosas se alejan jugando bajo el celeste nicaragüense entre rayos chispeantes y presumidos. Definitivamente Managua en noviembre lleva un suplemento añadido, el suplemento de la lluvia.

No por eso merma su hospitalidad, uno se olvida de la lluvia y aprende a vivir con ella, existen muchos más alicientes para encontrarse cómodamente en esta capital centroamericana. La idiosincrasia nicaragüense se mastica en cada detalle y se valora por quien mira a esta tierra con "buenos ojos", pero su original manera de ser, caótica, dinámica, alegre y acogedora, no esconde la depresiva situación por la que atraviesan. Esta decadente realidad no es nueva, pero tampoco eterna, se nota al tacto, a la primera mirada, el descontento y la desilusión que sus habitantes expresan en su manera de vivir cada día es el puro reflejo de la desidia, de la dejadez, del hartazgo, ya no creen en políticos, en promesas, en propuestas banales que morirán en saco roto como todas las anteriores. Podría decir que el futuro de Nicaragua es indiferente para sus ciudadanos, pero tampoco pretendo mostrar un país enfermo, en fase terminal, Nicaragua está más viva que nunca, pero experimentada, desencantada, no se deja engatusar por promesas huecas que no sirven nada más que para afianzar a los políticos en sus cargos, para protegerse de la corrupción y de las malas artes en el despropósito.

Es desesperante ver como el egoísmo se apoderó de los políticos nicaragüenses, no les importan lo más mínimo sus conciudadanos, solo sus electores, es lo mismo que decir que solo se acuerdan de sus necesidades cuando necesitan el voto, es entonces cuando se pasean por los barrios más deprimidos, por los mercados, por las deterioradas infraestructuras que las fuertes lluvias en época de huracanes, tormentas y depresiones atmosféricas, ponen al descubierto, por la mala salud de habitabilidad, por la pobreza... siento tanta pena como cariño por esta tierra y me gustaría que la realidad fuera otra diferente, más positiva, que abandonaran ese puesto tan bajo en el ranking de la necesidad en Latinoamérica.

El próximo mes de noviembre se celebran elecciones municipales y eso se respira, huele a publicidad política, a derroche en propaganda electoral, a gasto de dinero publico para decirle a los ciudadanos que fueron los que más hicieron por Nicaragua, aunque los nicaragüenses saben que nadie hizo nada por ellos. Unos porque no gobernaron como partido, ni tuvieron la oportunidad de llegar a estos comicios al apartarlos de la lucha política y otros porque no tuvieron tiempo para el pueblo, solo los intereses propios mantuvieron encendida la llama de los gobiernos anteriores marcados por la corrupción.
En este año que ha pasado desde mi última visita no parece que se haya hecho mucho por cambiar la realidad del país, más bien todo lo contrario. Mi primera impresión es que el desencanto se ha instalado en el país de Sandino, que no me imagino que pensaría si resucitara y viera como usan su imagen e historia para beneficio propio y contra lo que él luchó. Luchó por la libertad de su pueblo, contra las ataduras dictatoriales, por la dignidad de ser nicaragüense. El frente sandinista, el partido que preside Daniel Ortega, está llevando a un camino sin salida a esta nación, pero no voy a repetir parte de lo que reflejé en otro articulo anterior, "Para la revolución traicionada", pero lo que he leído, visto y oído, en los medios informativos durante estos meses pasados es pura evidencia. Solo hay que pasar por las rotondas de Managua y ver cada día al "grupo de oradores", que jornada tras jornada son traídos y llevados en autocares pagados por el gobierno. Los oradores, no rezan, solo mueven las banderas de Nicaragua que portan en sus manos, mientras unos descansan y duermen bajo una carpa provisional otro relevo trabaja agitando banderas por un plato de comida, son la imagen de la miseria, son los más pobres de la sociedad en la que viven, lo dicen sus rostros que muestran la expresión del desencanto, de la desilusión, que no dicen palabras algunas mientras mueven sus banderas nacionales al son de música revolucionaria a todo volumen. El partido en el poder, es decir Ortega, no solo recorta las libertades de su pueblo sino que se está adueñando de él, no aparece ni una sola bandera del FSLN, roja y negra, sino la azul y blanca, la del país. Todo esto sucede cada día, llueve o truene, los "chicos de las banderas" no tiene para comer y Daniel Ortega los compra con un plato mísero de arroz para que muevan las banderas, para que atosiguen a los que no opinan como él, que son la mayoría de nicaragüenses, con sus pancartas color rosado/morado, entre colores anda el fondo de los mensajes, de amor, de paz, de entendimiento entre hermanos, todo vestido de un cinismo como no se puede imaginar, hay que verlo para comprobar la maquinación del presidente compañero.
Pero no se queda ahí su desvergonzada actitud, toda Managua está sembrada de grandes letreros, anuncios publicitarios, con los mismos mensajes y color de fondo, en cada vía del país, en cada lado de la calzada. No puedo imaginar el costo de esta campaña, pero sí de donde provienen los fondos para financiarlos... no, de Chávez no, Chávez está en horas bajas con la bajada del precio del petróleo, salen de los impuestos del contribuyente, de los presupuestos para luchar contra las necesidades del país, del dinero que alegraría los estómagos de muchos nicaragüenses que no tienen que comer. A Daniel Ortega no le importan sus ciudadanos, eso ya lo ha demostrado, lo triste es que el pueblo se dejó engañar y ahora va a costar mucho esfuerzo que devuelva lo que sin duda, creo, ya se habrá podido llevar.... tal vez habría que preguntárselo a Álvaro Robelo y sus asuntos turbios para blanquear miles de millones de dólares, utilizando el papel de Embajador itinerante por Europa que Ortega le regaló. ¿Quien mueve en Nicaragua 10.ooo millones de dólares en pagarés falsos, que servirían para utilizarlos en paraísos fiscales, sino el propio gobierno?






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martes, 7 de octubre de 2008

La novia del Cocibolca


Llevaba solo dos días en Managua y paseaba por entre los pasillos de una librería, echaba de menos vestigios históricos, no es que Managua no tenga historia suficiente como para recrearse en ella e incluso para cansarse, pero el terremoto de 1972 fue cruel con todo, no solo con vidas humanas, acabó con todo lo que a golpe de siglos fue construyendo la capital nicaragüense, únicamente un puñado de edificios quedaron en pié y pocos de ellos históricos precisamente. Tal vez acostumbrado a vivir en una ciudad con un pasado pletórico de culturas y con un legado artístico que se muestra detrás de cada esquina, en cada rincón y a cada paso, la ciudad de Managua, aunque con suficiente ofertas culturales, necesitaba para mi gusto un aporte histórico que tenía pero no a la vista. Ya estaba entre mis planes visitar la ciudad de Granada, es más, le pedí a mi amigo Silvio que me acompañara, él había vivido en esta ciudad en la infancia y adolescencia y nadie mejor para enseñarme la ciudad más antigua de América fundada por los españoles.
De pronto, al doblar la esquina de uno de los pasillos de la librería, topé de frente con un libro significativo para este artículo o relato, el libro era Los años de Granada, del universal nicaragüense Ernesto Cardenal. No dudé en unirlo, sumarlo, a varios libros más de autores centroamericanos que escogí a lo largo del entretenido paseo por entre libros, tengo que reconocer que no se me puede dejar solo en una librería, todos los libros que veo me parecen pocos y si por mí fuera le compraría la librería al librero de turno.

Comencé a leerlo aquella misma tarde, salí del hotel y me dirigí al centro comercial cercano, Metrocentro, subí a la primera planta y entré en La Casa del Café. Café y del bueno se encuentra a cada paso por Managua, pero en esta cafetería es distinto, sabe distinto, la oferta de café es amplia y el lugar en sí muy agradable, recogido, nada especial, pero el ambiente tranquilo y las vidrieras a los pasillos comerciales del centro invitan a la relajación, por lo que lo elegí para mi rato de lectura a media tarde. Literalmente me enganchó Ernesto Cardenal con su libro, la sencillez de su escritura lo hace casi familiar, como sino estuviera leyendo, más bien sentía que él me contaba parte de sus años vividos en Granada entre aromas humeantes del café, canela y vainilla. En varios días di por terminado el contenido del libro y resultó como una comida incompleta, con la sensación de inacabado, de que algunos capítulos más eran necesarios para sentirse lleno, ese al menos fue mi parecer pero tratándose de Cardenal uno puede estar leyendo hasta sufrir una indigestión, hasta olvidarse de que tenemos vida propia y que también parando de leer un rato se puede continuar viviendo.
El encuentro con aquel libro y su contenido abrió aún más el apetito de mi curiosidad por conocer "La Sultana de América", es así como también se la conoce, en relación con su homónima andaluza, de donde provienen parte de mis antepasados. La cercanía en el tiempo de la mal llamada reconquista, para mi punto de vista, del reino de Granada, último territorio musulmán en la península ibérica por conquistar, influyó en el nombre para su fundación en 1524, 32 años más tarde de la expulsión de los árabes del territorio español y de la llegada de Colón al "Nuevo Mundo". Al contrario que León, otra ciudad hermana y artística, con la que rivaliza históricamente y con tendencias castellanistas, Granada tiene apariencia morisca y andaluza.
Al fin de semana siguiente nos fuimos a Granada y realmente era como esperaba, un inmenso y exquisito decorado colonial y neoclásico instalado en otro mundo, en otra época. La América profunda que siempre imaginé se esparcía ante mis ojos como si de un regalo se tratara, con su presumida y elegante arquitectura colonial conservada a lo largo de los años y sus colores cálidos, vivos, como las gentes de este rincón del mundo, alegrando la mirada.
Un ligero recorrido por la ciudad nos llevó al hotel, soltar las maletas y sin mediar palabra al respecto a cumplir con la visita obligada, un saludo al Cocibolca, o lago Nicaragua. El lago más grande de América latina se derramaba a los pies de Granada como un enamorado entregado a su novia, vestida hermosamente y complaciente por las suaves caricias de agua dulce que bañan sus orillas. El impresionante espectáculo panorámico mostraba la silueta de los dos volcanes que forman la isla de Ometepe, el Concepción y el Maderas, que se asemejan a los pechos de una mujer. La península de Asese ofrecía un recoleto trozo del paraíso adornado de pequeñas embarcaciones sobre el lago que invitaba a recorrerlo sin prisas y con el volcán Mombacho como testigo mudo, durmiente, a lo lejos y adueñándose del horizonte.

El lago Cocibolca es el único del mundo que alberga en sus aguas tiburones de agua dulce y peces sierra, el río San Juan le asiste de desaguadero y el Tipitapa lo comunica con el lago Managua, o Xolotlán. Los españoles le llamaban el mar dulce, por su inmensidad, nunca se divisa la otra orilla y, como en un mar, la vista se pierde en la línea de agua que dibuja el horizonte.
La historia de esta ciudad acumula episodios de todo tipo, sus calles han visto pasar los acontecimientos más significativos de Nicaragua e incluso llegó a sufrir la ira del filibustero Willian Walker, que la incendió en 1856. De igual modo salió damnificada la iglesia convento de San Francisco, una de las iglesias más antiguas del continente y que se restauró y recuperó en 1967. Dentro del perímetro se conservan expuestas las estatuas de la isla Zapatera, una colección de más de 30 piezas escultóricas chorotegas pertenecientes a la cultura mesoamericana precolombina.

Esta ciudad de ensueño también se le conoce por la Ciudad de los Poetas, Joaquín Pasos, José Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Carlos Martínez Rivas, son hijos de la novia del Cocibolca y hasta el mismísimo Rubén Darío vivió en el centro de la ciudad.
Como cualquier viajero quise guardar en mi cámara de vídeo todo lo que emergía a mí alrededor tratando de que nada se me escapara... pero eran tantos los rincones y tanta belleza acumulada que resultaba casi imposible agarrarlo todo. Mi retina, feliz, se recreaba en cada detalle y a la par que la suave brisa y los aromas a otros tiempos invadían mis sentidos, la sultana me enamoraba, me hechizaba, como en un cuento de las mil y una noches o como lo llamaría el propio Darío, con sus encantos miliunanochescos.
Después de dos jornadas en Granada regresé a Managua. Allí traté de guardar las imágenes en el ordenador pero con tan mala suerte que al intentarlo borré todo lo grabado, solo dos fotografías recuperé de mi paso por este lugar y una canica de cristal que encontré en el suelo en medio de la plaza de la Independencia y que llevo siempre en mi bolsillo del pantalón, lo demás quedó en mi retina, en mi memoria, como un hermoso recuerdo de una de las ciudades mas lindas que puedan existir.






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sábado, 4 de octubre de 2008

Con Darío por Tierras Solares


No alcanzo a recordar cuándo descubrí la existencia de Rubén Darío, pero sí tengo claro que fue en la escuela primaria. Con ocho o diez años y en tercero o quinto curso de la enseñanza general básica, fue en un libro de lectura y entre otros poetas y escritores, curiosamente casi todos exiliados o represaliados de la guerra civil y del régimen franquista, pero el de este nicaragüense universal no era el caso. Sí recuerdo a Alberti, a León Felipe, Lorca, los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez... Lord Byron, era junto a este poeta inglés y más representativo del romanticismo donde se situaba Darío, en la misma pagina o en la siguiente, no recuerdo con exactitud pero las dos fotografías estaban al alcance de la misma mirada, dos personajes exóticos, por casi todo. Por sus nombres y por la imagen que presentaba el libro de ellos, uno vestido con aires románticos, turbante y atuendos hindúes, se trataba de un cuadro al óleo de Thomas Philliphs de 1813.

El nicaragüense posaba vestido para la ocasión, de gala y con el uniforme de embajador de su país tal como se presentó oficialmente en Madrid, traje de terciopelo azul con los pectorales, puños de las mangas y bajos de la chaqueta corta adornados en oro, la espada envainada en su funda, los guantes blancos a la izquierda y con la derecha sujetaba el sombrero de cresta blanca. Para colmo y motivo de confusión el texto a pie de foto rezaba "El príncipe de las letras castellanas". No entendía aquel significado que yo atribuía, tanto al inglés como al nicaragüense, a las realezas de otros países. Esta confusión no fue duradera, pues, pasados los primeros días y adentrándome en su contenido poético comprendí todo el exotismo de la primera impresión.

La obra y vida de Rubén Darío ocupaba en mi conocimiento lo suficiente, la lectura de algunos textos suyos, su origen latinoamericano, su cargo diplomático en París, Madrid... las amistades con poetas y escritores españoles de la época... pero desconocía su papel periodístico, sus crónicas para el diario argentino La Nación. Fue hace varios meses, y casualmente, leyendo un suplemento literario del Diario Córdoba cuando me topé de faces con un interesantísimo articulo sobre Tierras Solares, de 1904. Este libro recoge crónicas de un viajero, de lo encontrado y vivido en su recorrido por algunas provincias y ciudades de España. Barcelona, Málaga, Granada, Sevilla, Algeciras, Gibraltar... y Córdoba. Esto llenó mi curiosidad y cuando llegué a mi casa lo primero que hice fue encender este trasto cibernético en el que escribo y sentarme frente a él, buscar en Internet Tierras Solares y empaparme de su contenido.


Una grata sorpresa es lo que encontré, describía una ciudad como cualquiera puede imaginar a primeros del siglo XX, provinciana e inmersa en la decadencia, sin futuro esperanzador y con los mismos síntomas que envolvían al país, el hambre, la pobreza, la falta de empleo y la miseria asomando su cabeza por las esquinas. Pero fue tan elegante en su crónica que no refleja todo esto, sí se recrea en lo que significó en su tiempo esta ciudad abuela, como la llama al referirse a su historia y en comparación con la Córdoba argentina. Una ciudad miliunanochesca, de cuentos y leyendas, de romanos y musulmanes, de cultura esplendorosa y de calles angostas, torcidas; de nombres significativos para la historia, la literatura, y también para él. Séneca, Lucano, Ambrosio de Morales, Góngora... y Juan Valera, autor de "Pepita Jiménez", cuyas cartas a Rubén Darío en El Imparcial, donde también era crítico literario, consagraron definitivamente al poeta centroamericano. Curiosamente Juan Valera era natural de Cabra, el mismo pueblo donde nació el fundador de Nicaragua, Francisco Hernández (para la época era equivalente a Fernández) de Córdoba.

"Una modesta estación; un ómnibus que va mal que bien por la calle, sobre baches y fango". Así, con estas palabras comienza la crónica referente a Córdoba, pero continua: "Mal tiempo. He ahí mi primera impresión en la ilustre y secular Córdoba. En cambio, los verdes naranjos en los cercanos jardines, y flores a pesar del tiempo, me resarcieron del inicial desencanto. El hotel en que me hospedo da a la vía principal de la población, la alameda llamada del Gran Capitán, en memoria de aquel magnifico guerrero Don Gonzalo, cuya casa natal estuvo por este punto. Cuando la lluvia ha cesado y puedo salir, veo grupos de gente estacionados en la alameda, el eterno grupo de ciudad española que conversa y mata las horas".

¡Y yo sin saberlo! ¿Cuántas veces habré caminado por la misma alameda que él caminó en su día, cuántas veces habré puesto mis pies en el mismo paso que Rubén Darío lo hizo un siglo atrás, cuántas veces habré pisado las huellas de quien, según Neruda, enseñó a los hispanos parlantes a hablar bien?

He buscado viejas y rancias fotografías que conservo de la Córdoba que él visitó y me he recreado imaginando su elegante figura nicaragüense por las calles de mi ciudad, por la Mezquita, por entre el bosque de columnas que le impresionó, por entre el gentío que llenaba los cantaros de agua en la fuente del Patio de Los Naranjos de la Mezquita, cruzando el puente romano sobre el Guadalquivir... y sobre el escritorio de la habitación del hotel, escribiendo la crónica del día y del lugar entre trago y trago de alcohol.

La vez primera que pisé Nicaragua pude comprobar la importancia de este autor del modernismo en la poesía, nada más llegar al aeropuerto me llamó la atención dos grandes cuadros colgados frente a frente y en lugares preferentes dedicados a las dos figuras más representativas del país, Sandino y Rubén Darío, sin estos nombres no se puede entender la historia nicaragüense.

En el reencuentro con Darío, el día que descubrí Tierras Solares, surgió en mí una idea que pasados unos días puse en práctica, pero el devenir de la providencia, caprichosa, me guio por otros caminos y el resultado es el contenido de este blog, que si no sucede nada que lo impida lo adaptaré para publicarlo en libro. La idea primera era la de crear un libro de Córdoba, España, y Nicaragua, de lo que nos une, que es mucho más de lo que nos separa; de nuestras culturas, acontecimientos, colonizaciones sufridas, dictaduras en común, arte, política, gastronomía... dos mundos que no son tan dispares, aunque pueda aparentarlo. Pero mi impaciencia no permitió que comenzara el proyecto en estos días de octubre, que es cuando visitaré de nuevo Nicaragua, sino que dedicaré este tiempo a darle fin a las "50 Miradas Impacientes". De todas maneras siempre quedará otra oportunidad para plasmar por escrito lo que mi historia y la nicaragüense tienen en común.


Félix Rubén García Sarmiento Darío murió en León, Nicaragua, el 6 de febrero de 1916, en la misma ciudad que creció, pues nació en Metapa (hoy Ciudad Darío), Matagalpa, el 18 de enero de 1867. Aunque sus padres, primos hermanos, se casaron en la ciudad de León, al poco tiempo y estando Rosa Sarmiento embarazada de Rubén, se separaron por la afición de su padre al alcohol y a las prostitutas, ese fue el motivo por el que Darío nació ocasionalmente en Metapa. Mas tarde se reconciliarían e incluso nació otra hija del matrimonio, pero esta falleció a los pocos días de nacer. Se volvió a deteriorar la relación y definitivamente Rosa abandonó al marido para irse a vivir con una tía suya y su marido, Bernarda Sarmiento y el coronel Félix Ramírez, en la ciudad de León.

El motivo por el que cambió el primer apellido García por Darío no es otro por como era conocida la familia de siempre en su ciudad, los Darío. Fueron sus tíos a los que tomó como a sus propios padres, pues con su madre, que residía en Honduras, tuvo poco contacto y a su padre lo llamaba tío Manuel. Su biografía pone al descubierto su alcoholismo, causa por la que cayó gravemente enfermo y murió, pero antes dejó una vida llena de inquietudes y unos textos para el disfrute de cualquier lector que le llevó a conocerlo por el "Príncipe de las letras castellanas y padre del modernismo".

Como apunte especial reseñaré el acontecimiento que tuvo en México en 1910, viajó como miembro de una delegación para conmemorar el centenario del nacimiento del país azteca. Pero el gobierno nicaragüense cambió mientras realizaba el viaje y el dictador mexicano, Porfirio Díaz, se negó a recibirlo. Esta actitud es probablemente influenciada por los Estados Unidos que no lo veía con buenos ojos debido a sus poemas, "A Roosevelt" y "Salutación del optimista" en los que enaltece el carácter hispano frente a la amenaza del imperialismo estadounidense. Sin embargo, Darío fue recibido triunfalmente por el pueblo mexicano que se manifestó en favor del poeta y en contra de su gobierno. En su autobiografía, Darío relaciona estas protestas con la Revolución Mexicana, poco antes de producirse.




http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

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