domingo, 15 de marzo de 2009

Homofobia, perjuicio ajeno


Es evidente que la educación es el remedio para muchos males en esta sociedad, donde el mínimo detalle de diferencia respecto a los demás nos hace convertirnos en foco de atención, de marginación y de víctimas, lo que nos obliga a ser más reservados a la mínima sospecha de ser señalados, como estrategia de auto defensa hacia el acoso. En cambio, la actitud es la contraria cuando descubrimos el punto débil en los demás, entonces lo proclamamos a los cuatro vientos tratando de cubrir nuestras diferencias con las de los otros, lo que nos convierte en víctimas y verdugos a la vez. No importa mucho cual sea la diferencia, a cuanto más jóvenes, menos años de edad, más crueles actuamos contra el diferente. Sin duda es en la infancia donde más atosigamos a los distintos, muestra y reflejo de lo que vemos, oímos y aprendemos de nuestros mayores, que nos condicionan por sus perjuicios ajenos, por el miedo a que nos confundan, que nos relacionen con el diferente. Actuando como si de apestados se tratara, aún cuando si el marginado está dentro de nuestro circulo social, de amistades o familiares, el miedo a ser señalados, confundidos, o relacionados, es superior a nuestros verdaderos sentimientos hacia ellos.
Los perjuicios, el miedo a que nos cataloguen, nos condiciona de tal manera que arrastramos toda la vida complejos que no significarían nada si aprendiéramos a aceptarlos como parte natural de nuestro ser, que no tienen mayor importancia que una simple diferencia con respecto al otro. Si comenzáramos por aceptarnos acabaríamos por compartir que nadie en este mundo es idéntico a otro, ni siquiera los gemelos, incluso dentro de un mismo organismo encontraremos un órgano igual a su homologo, siempre existe una mínima diferencia, aunque cumpla la misma función, un pie, una mano, una oreja... igual sucede con las personas, animales o plantas, somos diferentes y eso nos debería de hacer especiales en lo positivo, nunca defectuosos. La mayoría de los perjuicios del ser humano están ligados a las religiones, son las que marcan y reglan nuestras sociedades y por lo tanto en ellas radica la marginalidad, como un arma para tenernos enfrentados siempre los unos a los otros y a todos contra todos. No obstante también surgen por el mal de nuestros días y que conocemos como consumismo. La publicidad que nos bombardea a todas horas y por todos los flancos posibles, nos hace sentirnos acomplejados por no entrar dentro de los parámetros "socialmente aceptables", todo lo que quede fuera de esa imagen proyectada nos convierte automáticamente en desgraciados, en seres inferiores, lo que nos lleva a superar nuestros complejos consumiendo, disfrazándonos de cuanto nos ofrecen para parecernos a esa imagen ideal.

Pero este tema, el consumismo, quizás no sea exclusivo de la diferencia del otro, aunque tiene mucho que ver en lo relativo a como nos hace a la vista y aceptación de los demás. Las diferencias y los perjuicios del otro son menos perjuicios cuando el poder adquisitivo es mayor y por lo tanto más aceptados y menos rechazables. El poder, el dinero, es como un fabuloso quitamanchas, solo hay que abrir la cartera para que las diferencias se conviertan en simples particularidades. Pero no voy a escribir de dinero, ni de poderes adquisitivos, aunque si es verdad que todo en esta vida esta reglamentado por este condicionante, también la homofobia, y cualquiera de las fobias que se tercien, el dinero nos hace menos vulnerables y más protegidos ante el pueblo, que al igual que en la infancia, cuanto más pobres más crueles y perversos ante el diferente.
Sin duda la homofobia es uno de nuestros males más llamativos en las sociedades de hoy, son 86 los países en el mundo los que aún penalizan esta condición u opción sexual, con la cárcel en la mayoría de los casos, pero de igual modo la pena de muerte está reglamentada como remedio contra ella en otros países, a cuanto más religiosos, fundamentalistas, más crueldad con la homosexualidad. Es algo incomprensible, cuando la homosexualidad, aun siendo tabú, está siempre relacionada con los religiosos y religiosas. Es por eso que en los países laicos la tolerancia es patente en relación a este tema, alejada de las garras de las religiones, aún así a la homosexualidad le queda mucho camino por recorrer hasta su aceptación. Incluso en países donde está reconocida la unión de personas del mismo sexo existe la homofobia, tan cruel y tan arraigada que hasta los más fieles detractores claman al cielo ante injusticias que no se comprenden.
Pondré dos ejemplos, dos casos que han sucedido por estos días y que me han animado en la defensa de los homosexuales y lesbianas de todo el mundo. Son dos sucesos que han sacudido los estamentos sociales, curiosamente en dos de los seis países que reconocen estas uniones homosexuales. El más cercano ha acontecido en Galicia, en Vigo, al quedar absuelto Jacobo Piñeiro, el asesino que asestó 57 puñaladas a Isaac Pérez Triviño y Julio Anderson. El juicio se celebró en Pontevedra el 20 de febrero, con un jurado al que todos tachan de homófobo y que consideró culpable al confeso asesino por el incendio que provocó en la vivienda, pero que lo dejó libre de culpa por la acusación de asesinato, considerando que actuó en defensa propia. Hay que decir que el jurado lo componían 9 personas, dos de ellas del sexo masculino y el resto del femenino. Quizás este detalle no tendría mayor relevancia de no ser porque en la declaración del asesino, que se declaró único culpable, provocó las lágrimas en uno de los miembros del jurado, cuando alegaba que el miedo se apoderó de él temiendo que los dos asesinados lo violaran. El jurado no consideró ni las pruebas del fiscal que pedía 60 años ni las forenses, estimando que era real la declaración del acusado y que actuó con el único propósito de defenderse y ante el "miedo insuperable" de ser violado por la pareja asesinada y que no quedaba aclarado que quisiera acabar con la vida de los dos homosexuales.
Todo esto podría entenderse, incluso aceptarse, si no fuera por como ocurrieron los hechos, el asesino y sus víctimas pasaron aquella noche de fiesta, consumiendo alcohol y drogas, la que continuaron en el domicilio de los dos chicos, uno gallego y el otro brasileño, en un momento determinado el asesino cogió un cuchillo de la cocina y acabó con los dos homosexuales asestándoles 57 puñaladas, 22 a Julio y otras 35 a Isaac, lo que deja claro que no pretendía defenderse si no provocarles la muerte, aumentando deliberadamente e inhumanamente su sufrimiento. Posteriormente, Jacobo Piñeiro, el asesino, prendió fuego a la vivienda y a los cadáveres, e incluso abrió la espita del gas, con la intención de provocar una deflagración. Abandonó el lugar de los hechos sobre las 9,30 de la mañana, llevándose una maleta con las pertenencias de los asesinados con el fin de simular un robo violento. Uno se pregunta que puede haber pasado por las mentes del jurado para pensar que fue en defensa propia, con ese ensañamiento, ¿tal vez que al ser mujeres la mayoría del jurado se identificaron con él como una víctima más del sexo? Cuando miro la fotografía del asesino y observo sus rasgos no me deja ninguna duda, cuanto más cuando pienso que alguien que quiere defenderse trata de huir y alejarse del "peligro", jamás enfrentarse a uno, derribar la puerta de la habitación donde se había refugiado el segundo y asestarle 57 puñaladas a los dos con toda su ira. Está claro que fue un crimen homófobo, lo que no lo está tanto es si solo fue homofobia, si no también racismo y xenofobia.
El segundo caso sucedió en Sudáfrica, en abril del año pasado, Eudy Simelane apareció asesinada en un parque en Kwa Thema, cercano a Johannesburgo. Una de las estrellas del equipo de fútbol femenino Banyana Banyana, conocida además de por su calidad futbolística por su activismo por la igualdad y por ser una de las primeras mujeres en vivir abiertamente su sexualidad, por su lesbianismo. Simelane fue brutalmente violada por un grupo de hombres antes de asesinarla de 25 puñaladas en la cara, el pecho y las piernas. Desde entonces se ha desatado en el país una oleada de asesinatos, de violaciones contra las mujeres lesbianas, a lo que sus agresores llaman "violaciones correctivas", para tratar de corregir su sexualidad. Una media de diez mujeres por semana sufren estas violaciones que llaman curativas y que no son otra cosa que el rechazo hacia ellas, que ven en las lesbianas una seria amenaza contra los hombres, contra el machismo. Es lamentable que los asesinos y violadores queden impunes ante las autoridades que no reconocen estos tipos de delitos como discriminatorios, que de cada 25 violadores 24 quedan libres de castigo. En cambio, una mujer que roba una barra de pan para alimentar a sus hijos queda arrestada y recluida en la cárcel.













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jueves, 12 de marzo de 2009

Che, del mito y la liberación de los pueblos latinoamericanos

A veces el subconsciente nos traiciona. He buscado por todos lados una foto que ahora ya la doy por imaginada, por inexistente, pero que forma parte de la imaginación popular. No sé por qué motivo o razón buscaba una imagen trucada del Che, a lo Jesucristo, quizás porque el subconsciente los relacione, los mezcle y los sitúe en el mismo bando, en el de la rebeldía, el inconformismo y en el de la lucha en favor de los más pobres. Siempre tuve la sensación de haber visto un póster del che como si de Cristo se tratara y aunque no he conseguido dar con él me niego en rotundo a aceptar que es fruto de mi imaginación, no obstante tengo que admitir que, siendo agnóstico y sin creer en la violencia, soy simpatizante de los dos mitos, siempre estoy de su parte cuando se trata de apoyar su causa. Al fin y al cabo los dos personajes han sido y serán por mucho tiempo emblema por la liberación de los pueblos latino americanos.
Para muchos hablar de la iglesia católica en Latinoamérica es hablar de las dictaduras, que siempre tuvieron el apoyo del Vaticano en detrimento de los perseguidos y oprimidos, de los pobres y los débiles. Pero no voy a entrar en ningún tipo de catalogaciones sobre la iglesia, para mí hace mucho tiempo que dejó de merecer el mínimo respeto, otra cosa son los creyentes, los feligreses y los que en el nombre de Cristo dan sus vidas a cambio de la simple satisfacción de ver como sus aportaciones humanitarias no son en vano ni caen en saco roto, todo lo contrario, la dedicación a luchar contra la pobreza y por la dignidad del ser humano bien merecen todos los reconocimientos sociales. Quizás el hecho de que mi imaginación proponga la existencia de esa posible imagen trucada o superpuesta sea por la finalidad que los dos personajes históricos comparten, aunque de distinta manera y distintas armas. Armamentos que hasta el momento no resultaron todo lo fructíferos que sus portadores pretendían, ni la palabra ha conseguido erradicar la pobreza y las injusticias en el mundo, ni la beligerancia uniformada de guerrilleros tampoco.

Sin duda alguna la figura del Che Guevara propició en el continente sudamericano el resurgir de la lucha por la eterna causa que como un estigma acarrean los pueblos latino americanos desde la llegada de los colonizadores, la de la liberación, aunque si nos adentramos en la historia del continente, anterior a la invasión europea, encontraremos datos suficientes de como algunos pueblos fueron oprimidos por otros. El continente americano nunca tuvo la convicción de formar parte de un mismo pueblo, ni siquiera cuando los invasores españoles los unió por un mismo vínculo, el del idioma. Sin embargo, tal vez el peor enemigo que tiene la unificación como un solo pueblo sea la enorme extensión que por muchas fronteras que se derrumben siempre deja mucha distancia entre cultura y cultura. Este razonamiento es muy probable que provoque reacciones encontradas, contrarias a lo que pienso, y como ejemplo me pongan a los Estados Unidos, donde la extensión también es significativa y sin embargo en todos los rincones ondea la misma bandera y son gobernados por el mismo gabinete. Pero este ejemplo no sería valido para mi planteamiento, existe una diferencia con mayúscula que impide comparar los dos ejemplos, nada tiene que ver un país joven, sin historia ni arraigos culturales, como era norte América en la época de la unión, con unos países cuya pretensión era la independencia del bloque al que pertenecían. También es verdad que la finalidad no era otra que la de conseguir la libertad y si esto tenía que pasar por fracturar la unión se fracturaba y punto.

De todas maneras cada tiempo tiene sus ventajas para esto de la unificación de los pueblos latino americanos, sin duda una utopía, pero el sueño de Bolívar no tiene por que ser el único camino para erradicar la pobreza y liberar a los ciudadanos de las cadenas que los esclavizan a ella, el hambre, el analfabetismo, los derechos del ser humano... Por encima de esta realidad soñada está lo práctico, las buenas intenciones, la de los gobernantes, que no necesitan derribar fronteras para que la unión y la solidaridad entre los países latinoamericanos sea un hecho. Este es el verdadero contenido del deseo bolivariano, el de que todos se sientan como hermanos, hijos de un mismo pueblo, pero para ello los que tienen la última palabra son los gobernantes, que lejos de buscar y alimentar este sueño parece que se obsesionan con lo contrario, se preocupan de alimentar sus intereses personales por encima de los generales, cubriendo sus verdaderas intenciones con un tupido velo estampado de populismo y verborrea barata, gritando a los cuatro vientos lo que los ciudadanos quieren oír mientras sus políticas encarrilan otros causes bien distintos, entre la corrupción y el recorte de libertades.

No sé que pensaría Ernesto Guevara de la realidad de hoy en Latinoamérica, es complejo adivinarlo si nos atenemos a lo que pretendía, a lo que buscaba con su lucha. Es evidente que los tiempos han cambiado, han evolucionado, y nada tiene que ver la situación actual con la de entonces, no por eso el guerrillero argentino se identificaría con esta realidad, por mucho que las dictaduras de derechas hayan desaparecido del mapa pues la verdadera liberación pasa por beneficiar a todos los ciudadanos, independientemente de su ideología, solo de esta manera el mito se mantendría en pie, de lo contrario se desmoronaría por su propio peso, pasaría de ser guerrillero libertador a guerrillero dictador. Este es el caso de Fidel Castro, y me cuesta creer que el argentino se traicionara a sí mismo, que pasara de liberar a oprimir a parte de ese pueblo que defendía. Como es el caso de los nuevos lideres de izquierdas que tienen como ejemplo al Che, entre otros, de populismo fácil y de pretensiones dictatoriales, Hugo Chavez, Evo Morales, Daniel Ortega, el propio Fidel. Las revoluciones han caído en el fracaso y una sola causa lo ha propiciado, la falta de integridad, la falta de buenas intenciones, han valido más las ansias imperialistas que el sufrimiento de los pueblos, que no han menguado por muchos discursos populistas.
No obstante la muerte del guerrillero no fue en vano, ha sido mucho más valioso su concurso que la de otros que le acompañaron. Sin duda su muerte nos lo dejó integro, honrado, todo lo contrario que a su coetáneo o contemporáneo, que el tiempo lo ha desenmascarado para mostrárnoslos como usurpador de libertades venido a primogénito de dinastía hereditaria. Sin duda la aportación del Che es superior a cuantos lucharon por los derechos de los pobres y oprimidos de Latinoamérica, comparable en todo caso a Cristo y a los defensores de la teología de la liberación, que ninguno de los dos consiguieron sus pretensiones pero que a cambio nos regalaron la fe en la posibilidad de que un mundo más justo es posible. La esperanza de que esta bola no para de crecer para que la dignidad llegue a todos los rincones de Latinoamérica, sin importar su condición ni pensamiento, pues todos son hijos del mismo pueblo, de la patria de Bolivar.













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viernes, 6 de marzo de 2009

...ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar.


Hace varios días llegó a mi dirección electrónica un correo de Amnistía Internacional, suelen llegar de vez en cuando por distintos motivos, en ocasiones su contenido es solo información sobre acontecimientos o problemas sociales, casi siempre fuera de nuestras fronteras; en otras buscan apoyos para luchar contra la injusticia; también solicitando aportaciones económicas para su financiación, y en todos los casos que se presentan intento colaborar en la medida que me sea posible. Me parece que nuestro auxilio, nuestra firma, a favor de las causas perdidas que se extienden por todo el mundo, siempre en mayor porcentaje de lo que pensamos, en la mayoría de las veces es el único apoyo que reciben en muchos países donde los derechos humanos no dejan de ser una utopía, un sueño incansable, para las mujeres, para los menores, los presos políticos, los condenados, refugiados, desplazados... la única esperanza para muchas personas en situación extrema es que nuestra voz se haga notar en los países desarrollados, para que la presión de nuestras sociedades influya en determinaciones que llevan acabo los gobiernos dictatoriales, donde las leyes que se aplican no respetan el mínimo de los derechos de las personas en ninguno de sus conceptos.
Este último correo contenía un informe sobre Darfur, el enésimo, con un titular desesperado. "¿Cuando nos van a proteger?", de esta manera encabeza Amnistía Internacional el informe que no tiene desperdicio, nada recomendable para los que piensan que bastante tienen con sus problemas, pero en todo caso aconsejable para los que no quieren escurrir el bulto y mirar para otro lado, que se sientan comprometidos con los que sufren las injusticias en cualquier parte del mundo. Como digo, el informe es desolador, un infierno para todos los desplazados, un lugar de violencia y pavorosa inseguridad, donde cualquiera puede conseguir un arma, donde la población se encuentra inmersa en una espiral de ataques armados cada vez más complicada. Las fuerzas paramilitares armadas por el gobierno sudanés son cada vez más fuertes, mientras surgen nuevos grupos armados en la oposición. De igual modo, a menudo, se producen combates entre grupos y etnias que antes formaban parte del mismo bando, no obstante hay algo que no ha cambiado, es la población civil la que sigue pagando las consecuencias.
Irremediablemente cada vez que leo alguna noticia de este tipo, relacionada con guerras, desplazados, refugiados... me viene al pensamiento, que no a la memoria por no haberla vivido, todo cuanto sucedió en la contienda última que nos enfrentó a las dos Españas. Son escenas de la desolación, del hambre, la miseria, de la población civil. Víctimas de las injusticias que en toda guerra surgen como la mala hierba, a manos de desalmados que aprovechan la situación para llevar acabo su crueldad contra los más débiles. En esta ocasión fue Antonio Machado quien se situó frente a mi pensamiento. Tal vez por lo reciente de la conmemoración, de los 70 años desde su muerte. Machado es un ejemplo, de los más representativos, entre los desplazados de la guerra española, eran otros tiempos, otras condiciones, pero cuando la guerra se adueña de la situación no distingue de lugares y tiempos, es el mismo horror, calcado a cualquier enfrentamiento violento de estas características. Injustamente uno recuerda al poeta y con él al hombre, pero fueron miles, millones, de víctimas anónimas las que pasaron desapercibidas y que como tales nadie las recuerda, nadie se compadece de lo que les tocó vivir, nadie le llevará flores a su tumba en su conmemoración, es más, ni siquiera tendrán sobre la sepultura una lapida que los recuerde y que atestigüen que una vez, y hace mucho tiempo, sufrieron, amaron y lucharon por la patria que dejaron atrás para nunca más volverla a pisar.
El recuerdo de Antonio Machado me trajo a la memoria mis años de colegio, en primaria, buscaba por esos años mi primer contacto con la obra del poeta, que no del personaje porque en ese tiempo continuaba siendo tabú todo lo relativo a la república y sus defensores. La duda me llevó a buscar entre los libros que aún conservo de aquella época, libro de lectura donde se recogía todo lo relacionado a poetas y escritores. En él encontré un solo poema y una escueta reseña sobre su autor, uno de los más conocidos y por su contenido el más aceptado por el franquismo, no olvidemos que Antonio Machado era de izquierdas, republicano, pero también católico y La Saeta era lo único digerible para el régimen franquista. Pero las páginas de ese libro guardaban una sorpresa añadida, una fotografía del colegio, de octubre del 71 según reza en la pizarra que sirve de fondo, con todos los alumnos como si de un equipo de fútbol se tratara, recuerdo ese día con todo detalle, como nos retrató el profesor, D. Víctor Luís Sanz Consuegra, del que guardo un grato recuerdo. Fue inevitable, lo volví a leer y al hacerlo recordé que las dudas siempre me acorralaban cuando mencionaba "al Jesús que anduvo en la mar", por aquél entonces me imaginaba a un Jesús marinero, no fue hasta algunos años más adelante, en la adolescencia, cuando una amiga, Ángela Ventosa, me comentó que para Machado la mar era la muerte, detalle que ella descubrió cuando realizó un trabajo sobre el poeta en el instituto.
Pero si alguien me hizo fijarme en Antonio Machado y su poesía ese fue Juan Manuel Serrat, sin duda la banda sonora de los progres, y de los no tanto, de varias generaciones de españoles, entre ellas la mía. No acierto a precisar si fue el verano del 73 0 del 74, lo cierto es que aquel verano me olía a mar, aunque vivía en provincia de interior, a barcas de remo, a racimos de uva recién cortados, a helados pregonados por el heladero tirando de su carrito por las calles, a camisa blanca, a cine de verano bajo las estrellas, a jazmín y a "Mediterráneo", cantado por su autor, Serrat. Pasaron algunos años y de nuevo, "el Nano", tomó protagonismo sobre las canciones comerciales que sonaban en las emisoras comerciales, la democracia se consolidaba y el boom de los cantautores parecía remitir en favor de otras canciones más banales, vacías de contenido y con ritmos bailongos. En realidad Juan Manuel Serrat nunca se fue, año tras año nos regalaba un nuevo trabajo, adaptado a los tiempos, y esta laboriosidad tan fructífera hizo que no solo lo olvidáramos si no que provocó que miráramos hacia sus otros trabajos anteriores, en los que por ejemplo yo era demasiado joven, niño, para entender el contenido de sus canciones.
La culpa de que me interesara por los trabajos anteriores del músico, cantante, poeta, catalán, la tuvieron los hermanos Gómez Abellán, José Luís y Antonio, en especial este último. Eran los dueños del Abraixas, uno de los primeros pub en Córdoba y pionero en Ciudad Jardín, el ambiente cultural que allí se respiraba era único por aquellos años en Córdoba y tanto la pintura como la música destacaban por encima de las particularidades del local. Fue ahí cuando descubrí al Machado de Serrat y a interesarme por el cantautor y por los poetas que orquestó, León Felipe, Miguel Hernández, Antonio Machado... Después vino la época que le tocó vivir, las circunstancias que rodearon sus últimos días, lo que la guerra le negó, no solo al hombre si no también al poeta. Pero aunque parece que ya está todo dicho sobre personajes como Antonio Machado, siempre existen algún detalle, algún papel, una anécdota o poema que revolucionan su universo cuando salen a la luz y, para regocijó de todos, los sitúan en la actualidad, haciendo que nuestro interés dirija la mirada a su contenido.
Coincidiendo con la conmemoración de los 70 años de su muerte, el diario El País, publicaba un artículo sobre un cuaderno que escribió José Machado, que era pintor, sobre los últimos días del poeta que murió en Collioure, Francia. En este último viaje iba acompañado, además de por su hermano José, por la mujer de éste, y por su madre, enferma como su hijo Antonio. En él cuenta las penalidades del camino, de las injusticias y del trato recibido, de los desplazados españoles, de la separación de padres e hijos destinados a campos de concentración, de como Corpus Barga, su amigo, que los acompaño en el éxodo y consiguió llegar a Perpigñan, regresó con posibles ayudas para socorrerlos, con su desinteresada ayuda, hasta el punto de llevar en brazos y hasta el hotel a su anciana y enferma madre, hotel que resultó la última morada para los dos, con varios días de diferencia, primero el hijo y después la madre. Fueron enterrados en la tumba de una buena señora, amiga de la dueña del hotel. Cuenta José que algunos días después de su muerte encontró en su gabán un papel arrugado con lo que serían sus últimas palabras escritas, el principio del famoso diálogo de Hamlet: "Ser o no ser". La corrección de una palabra en unos versos ya publicados y lo que fue su último verso, que dice así: "Estos días azules y este sol de la infancia".



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viernes, 27 de febrero de 2009

Hombre sencillo historia honorable (II)


El momento de la notificación nos encontró a cada uno en nuestras labores cotidianas, a mi madre fue la primera, cuando dos agentes de la policía nacional le dieron la siniestra noticia, su marido había sido hallado muerto cerca del cause del río, colgado del cuello en una rama de un árbol, la cuerda era de plástico, de las que se usan para los tendederos de la ropa. Eran poco más de las once de la mañana y la comunicación le produjo un shock emocional que la dejó fuera de sí durante algunos días. Sin embargo mi hermano soportó el envite de la pena con algo más de entereza, entereza pasajera porque no pudo soportar la tensión y se derrumbó a las pocas horas. En cambio, a mí, la dolorosa noticia me encontró a varios miles de kilómetros, hacía algunos años que residía en Tenerife, Islas Canarias, y al entrar a trabajar en el restaurante me dijeron que llamara por teléfono a casa de mis padres, el motivo que argumentaron era un supuesto accidente que mi padre había sufrido. No he pasado peor día en mi vida que aquél, las horas eran siglos y la incertidumbre me invadió como nunca, después de que me dijeran al teléfono que mi padre estaba muy mal, que subiera al avión y me dirigiera a Córdoba lo antes posible.
Un mes antes pasé varias semanas de vacaciones con mi familia y nada hacía presagiar que mi padre tomara aquella decisión tan drástica, fue lo primero que me vino a la memoria cuando unos familiares, que se personaron a recogerme, me dijeron en el aeropuerto de Sevilla la realidad de lo sucedido. El trayecto, cerca de dos horas de camino, lo superé haciendo preguntas, una tras otra, todas referentes a las circunstancias que rodeaban el suceso, hasta que llegué al domicilio familiar, nada me ha resultado más duro en este mundo, mi madre, mi hermano y yo nos fundimos en un abrazo entre lágrimas y lamentos, una escena dramática, rodeados de los acompañantes, familiares y allegados, que contagiados por la emoción, rompieron en puro llanto envueltos en el dolor. Después comenzaron a invadirme las preguntas, todas referentes al suicidio, el por qué estaba en todo lo que pensaba, no encontraba respuesta a tanta desolación, me sentía culpable por no haber esta al lado de mi padre cuando más me necesitaba, por no haberme dado cuenta un mes antes de sus problemas, preocupaciones... ¿pero como iba a hacerlo? No había nada evidente que le llevara a tal decisión; peores momentos pasó a lo largo de su vida y se enfrentó a ellos, superándolos, con más entereza que nadie.

Más tarde descubrí unos papeles en el bolsillo de una chaqueta, eran resguardos de la visitas a médicos, incluidos cardiólogos, y unido a las confesiones que me hizo mi madre, de su decaimiento, de los dolores que sufría en el brazo izquierdo, de la inmovilidad que intuía llegaría pronto, del silencio que guardaba al respecto, pensé que no quiso suponer una carga para nadie. Había visitado a médicos en secreto para no compartir su mal, para no contagiarnos con sus preocupaciones y para que no sufriéramos los que le queríamos. Pasaron algunos años y con ellos comencé a aceptar su decisión, algo que me costaba comprender en un principio, por más vueltas que le daba al asunto no podía entender que nos dejara tan de repente, sabía que no era un acto de cobardía, como critican algunos, hay que ser muy valiente para entregarse a la muerte por muy mal que uno se encuentre, ni tan egoísta como para dejarnos sin su cariño, sin su presencia. Solo desde la lejanía en el tiempo y en el recuerdo he llegado a aceptar su decisión, por mi egoísmo continúo sin compartirla, pero conociendo su manera de pensar, de entender la vida, deduzco que fue por no convertirse en una carga familiar. No fue su orgullo lo que le llevó a marcharse de esta vida, fue por su libertad, la que no quería perder, ni arrebatar la nuestra con su situación en un futuro cercano.
Desde aquel fatídico día han pasado doce años y esto supone muchas horas, muchos pensamientos, muchos recuerdos y mucha tristeza desde su perdida. No obstante, cada vez que miro hacia atrás y busco entre sus recuerdos, me viene a la memoria lo mucho de honorable que tenía, de respetuoso, de integro, de buena persona y de los valores que defendía. Los mismos que trato de emular, de continuar defendiendo, que no son otros que los mismos por los que la humanidad lleva luchando desde siempre, los derechos y la libertad del individuo. El derecho a una vida más justa, en cualquier lugar que las condiciones lo permitan; a la libertad de elegir que religión profesar, que opciones sexuales escoger y por encima de todo la libertad para decidir como vivir y como morir. La libertad de cada uno está por encima de credos y doctrinas, de dioses y leyes, de patrias y fronteras, de razas y de géneros o clases. Nada hay más preciado que esta libertad que defiendo, ni la salud, ni el poder económico... de qué vale todo sin ella.
Después de contarles esta historia, a grandes rasgos, algunos se preguntarán cual es el motivo y la relación entre sí, pero está claro. Los problemas de la emigración provocan rechazos sociales, xenofobia, racismo, es el egoísmo natural del ser humano, es el miedo de los cobardes a defenderse de lo que no les pertenece, el derecho a una vida digna es para todos los seres humanos, no solo para los que se creen privilegiados por haber nacido en un tiempo y en un país con unas condiciones mas favorables que otras naciones, pero hay que ser inteligente, respetuoso con los más desfavorecidos, sobre todo en países donde la emigración fue masiva en otro tiempo no muy lejano. Es el caso de España, Italia... nadie está libre de la emigración y si no nos afecta a nosotros directamente puede afectarles a nuestros descendientes más cercanos, como les afectó a nuestros padres, abuelos, quizás hermanos. Es un drama cada día en las noticias comprobar como no cesa el número de víctimas en las travesías de la muerte, sobre cayucos, en el intento por una vida más justa, por un plato de comida, por un techo bajo el cual dormir, algo tan primario y fundamental para la supervivencia. No se juegan la vida por otras razones, es el hambre lo que les empuja a pujar por sobrevivir o nada.

Mucha culpa de esto, por no decir toda, la tienen los gobernantes y, por la parte que nos toca, la religión católica, aunque ninguna religión está libre de culpa. Las políticas neo liberales, ultra derechistas, que son amparadas y compartidas por la iglesia católica, son los causantes de provocar estas oleadas de emigración en todo el mundo, son los causantes de que los países de origen, los países pobres, hayan acabado sin recursos naturales en la mayoría de los casos; en otros alimentan la corrupción para continuar beneficiándose, robando, los recursos que les pertenecen al pueblo. El cinismo es tan descarado que da vergüenza ajena, de ver como les roban y después los rechazan en la miseria más cruel. Me gustaría ver a la iglesia católica defender a estos emigrantes rumanos que viven míseramente de la recogida de chatarra y de la caridad, como lo hicieron contra la eutanasia de Eluana Englaro, que doble moral y cuanto cinismo, defender el derecho a la vida de quien aún no ha nacido y censurar a quien desea morir por que la vida ya no tiene ningún sentido para ellos. Los emigrantes rumanos ilegales están siendo perseguidos como animales por los oficialistas del gobierno Berlusconi, les queman poblados, les obligan a los médicos a denunciarlos si no tienen papeles en regla y por último el gobierno promueve patrullas ciudadanas para combatir a los emigrantes, con las que ya ha habido casos de apaleamiento en las calles, criminalizando la emigración como si delincuentes se tratara, al igual que en los tiempos más puros del nazismo en la Alemania hitleriana.
Pero este tema de la emigración parece que solo le pertenece al Cesar, que no es asunto de Dios. En cambio, en el caso de Eluana, con la eutanasia de por medio, han llevado el grito al cielo, culpando a la familia de la mujer que, tras 17 años en coma y enchufada a una maquina para continuar viviendo, buscaban un final digno a su existencia. Han obligado al gobierno a luchar contra ese derecho natural de elegir el momento de morir, ha sido cruel esa oleada de falsa moralidad, culpando y criminalizando al padre de asesino, de responsable de la muerte, cuando solo ha pretendido luchar por la dignidad de su hija, de la que ya nada quedaba, nada que ver con lo que era Eluana cuando sufrió el accidente que truncó su vida. La imagen de la joven no han permitido las autoridades que se publicara, tal vez por el temor a que la opinión pública cambiara al comprobar que estaba irreconocible, extremadamente delgada, con el estomago atrofiado y llena de llagas por todo el cuerpo después de 17 años viviendo artificialmente. Ahora, y después de cambiar leyes para que no fuera legal desconectar de la maquina a la mujer, cuando hace algunos días que murió, el fiscal italiano investiga y trata de culpar al padre de Eluana por homicidio voluntario, como si no hubiera sido suficiente castigo todos estos años de sufrimiento con su hija. Ésta es la caridad cristiana que promulga el Vaticano, que lo que menos les importan son las víctimas, los que sufren, por encima de todo están sus intereses, para continuar viviendo de la muerte, del sufrimiento y de las miserias humanas.
Todas estas circunstancias e injusticias son motivos suficientes para encontrar una relación con mi padre, porque son motivos con los que cualquier persona está relacionada, es el derecho de cualquier ser humano a la libertad, a decidir por uno mismo, a la negación de que utilicen nuestras vidas y situaciones como si fuéramos animales. La dignidad de la humanidad pasa por no permitir que nuestras vidas sean meras mercancías para otros, que se creen en el derecho de decidir por los demás. Para terminar con este escrito les recordaré un asunto que sacó a la luz un desgraciado accidente de tráfico hace unos meses.
Nada tiene que ver con la historia de mi padre, pero sí con los derechos de todos, de los que eligen una opción sexual y también son perseguidos por ello, curiosamente por los que menos motivos tienen y que en ocasiones son descubiertos sus verdaderos intereses por caprichos de la vida. Me refiero al líder de la ultra derecha austriaca Jorg Haider, que falleció a consecuencia de un accidente automovilístico cuando conducía en estado de embriaguez. El ultra conservador siempre censuró a los gay, a los homosexuales, por, según su punto de vista, ser antinatural, pero el suceso que le costó la vida esclareció su verdadero pensamiento, como la iglesia católica, "haced lo que yo digo, no lo que hago", cuando se comprobó que había estado bebiendo vodka toda la noche con su amante en un bar gay, el mismo que ocupó su puesto en el partido por voluntad de Haider que lo deseaba como su sucesor. Stefan Petzner, que así se llama el amante, declaró que: "Era el hombre de mi vida. Nuestra relación iba más allá de la amistad", para terminar añadiendo que la mujer de Haider, Claudia, "no se oponía a la relación". Estas declaraciones y la comprobación posterior fueron motivos suficientes para que el partido sustituyera al sucesor y amante del xenófobo y ultra conservador Jorg Haider.

jueves, 26 de febrero de 2009

Hombre sencillo historia honorable


Apenas hace unas semanas que dí por terminada mi aventura en temas nicaragüenses, exclusivamente, y con este fin también comencé una nueva etapa aún todavía por definir. No por eso dejaré de escribir mis reflexiones o razonamientos a temas dispares, por supuesto que todos dentro de la misma línea que acostumbro, aunque al igual que al principio, al comienzo del blog, de Miradas Impacientes, los temas serán globalizados y, por qué no, de igual modo también personales y más cercanos. Lo que sí adelantaré a mis lectores, y a los curiosos que de vez en cuando pasean por este espacio literario, que las entradas de mis artículos lo harán casi semanalmente, no como hasta ahora, en determinadas fechas, que fueron casi a diario. Trataré de compaginar el contenido de este blog con la creación de mi última novela que anda a medio hilvanar. Son dos libros lo que hasta ahora ha dado de sí "El Mirador Impaciente", todos los escritos que anteceden a éste y que, del mismo modo que pueden leerlos en el blog, también pueden adquirirlos impresos en papel, en el enlace "mis libros publicados", a la izquierda de estas líneas.
Son muchos los temas que me atraen y que quisiera reflexionar con ustedes, pero no es fácil escoger, los acontecimientos sociales que a diario nos llaman la atención no son pocos y en ocasiones nos sitúan ante la duda, a veces por no querer que pasen de actualidad y otras por ser tan actuales que es preferible dejar unos días que el tema en cuestión se digiera y a toro pasado analizarlo con un razonamiento más calmado y en frío, para que la presión pública no me arrastre con deducciones contagiosas. No obstante mis artículos no siempre surgen de la actualidad, más bien diría todo lo contrario, las noticias recientes se encuentran en cualquier espacio informativo y en cambio lo pasado u olvidado siempre tiene algo de exclusividad momentánea con el recobrado protagonismo. Así que mientras decido hacia donde irán dirigidas las nuevas miradas haré una reflexión hacia algunos acontecimientos que no pasan desapercibidos ni ajenos a mi curiosidad y atención. No es un tema concreto el que ocupa mi interés, éste va dirigido en distintos puntos a la vez, pero todos unidos por el mismo condicionante, "la libertad del individuo". Trataré de redactarlo en dos partes, la primera será más personal, vivencias cercanas, para en la segunda parte desarrollar mis puntos de vista sobre los temas en cuestión.

Les voy a contar una historia, de un hombre sencillo, de un hombre honorable, porque lo que sí está claro es que nada tiene mayor honorabilidad que los ciudadanos sencillos, casi anónimos, que pasan por esta vida de puntillas pero soportando todo el peso de la humanidad, con sus acciones y determinaciones que son el paso primero para las generaciones venideras, para las libertades individuales, que al contrario de lo que debería ser, nos desgastamos la vida entera luchando por lo que se supone es un derecho adquirido en el nacimiento, la libertad y el derecho a elegir, de lo que nos conviene o apetece. Sin embargo, lejos de todo esto, nos pasamos toda la existencia luchando por recuperar esos derechos propios, derechos robados por los que piensan de distinta manera y que nos obligan a elegir en asuntos tan personales como son la religión, el sexo, o el derecho a decidir libremente cuando y como nos apetece morir. Estos temas que apunto y que son base de este razonamiento, no es nada nuevo para quien me conoce y lee, pero en esta ocasión les mostraré cuales y por qué son los cimientos que apuntalan mi pensamiento, desde el respeto al que lo hace de distinta manera.
Para comprender mi manera de pensar no hay mejor forma que la de buscar en mis raíces, de las que he alimentado y creado mi propio yo. Mucha culpa la tienen mis progenitores, los que me enseñaron y me educaron, para bien o para mal, de lo que me siento orgulloso y agradecido, por inculcarme valores que, creo, son honorables. Antonio Torres, mi padre, fue un hombre sencillo, noble y con una integridad a prueba de cañón, que sin duda disfrutó de la libertad que el creyó merecía y no subestimó nunca hacia lo contrario. El año 1928 no fue el mejor de los años para nacer y menos aún cuando se nace en medio del campo jiennense, en Alcalá la Real, en una finca que su padre regentaba, pero que jamás tuvo contactos directos con la dueña que residía en Madrid. Era el quinto de los hermanos, todos varones, hasta que se sumó a ellos la hermana más pequeña un año más tarde. Su infancia se podría decir que pasó de largo, entre bombas y fusiles, entre muerte y miseria, los condimentos que llevaba aquella guerra sin sentido en el nombre de dios y la patria. Acabó la guerra y tocó la hora de la venganza, de los rencores y de pedir explicaciones, cosa esta última que hizo la dueña de la finca a su padre, eso sí, desde Madrid, ella jamás pisó tierra andaluza; explicaciones por haber abandonado la finca en tiempo de guerra, cuando el fuego cruzado le situó en medio de los dos frentes con una mujer joven y seis hijos pequeños bajo su protección.
Esta "osadía", la de huir en tiempo de guerra del lugar donde residía por temor a la muerte, le costó veinte años de cárcel por la denuncia de la "dueña", por comunista, razón suficiente como para fusilarlo, lo peor es que mi pobre abuelo nunca supo ni entendió de política, un pobre campesino analfabeto que bastante tenía con alimentar a tantas bocas. La pena, en principio, fue la de fusilamiento, pero tuvo suerte y a última hora se quedó en cadena perpetua y a trabajos forzados, pero el desgaste y la enfermedad le ayudaron para que a los veinte años le concedieran la libertad. Mientras tanto sus seis hijos y su esposa se repartieron en casa de familiares repartidos entre las dos provincias, Jaén y Córdoba, hasta que crecieron y se volvieron a reunir con la madre entre Alcolea y la capital cordobesa, entre huertas y campesinos, donde por suerte para mi existencia conoció a una guapa cordobesa, Pepita, seis años menor que él y tras un largo noviazgo se casaron y comenzaron su caminar juntos en pareja.
Los comienzos de la unión no fueron buenos, no había pasado el año desde el casamiento cuando mi madre, que acudía a llevarle la comida del almuerzo, lo vio caer, a lo lejos, desde una altura de catorce metros, desde una maquina de sacar arena del río Guadalquivir, donde trabajaba. Aquel accidente le costó a mi madre un aborto por la impresión y a mi padre comenzar de nuevo, digo esto porque el golpe fue tan severo que entró en coma y con una fractura craneal. Esto supuso una recuperación lenta hasta que tras varios años volvió a su vida normal. Llegaron los años sesenta y la emigración separó a las familias españolas, no quedó hombre en edad de trabajar que no acariciara la posibilidad de cruzar fronteras buscando un sueldo que les apartara de las estrecheces económicas que vivía el país, algunos desistieron pero la mayoría tomó la iniciativa de emigrar, particularmente a los países europeos. Mi padre no fue menos, ni distinto a tantos, un día tomó la maleta y sobre raíles ferroviarios superó la distancia que le separaba de París, donde comenzó a trabajar en una fábrica de automóviles, la Citroen. No soportó la separación, ni de su joven esposa, mi madre, ni de su primer y único hijo hasta entonces, corría el año 65 y yo contaba con cuatro años de edad, así que decidió regresar ante la negativa de mi madre a emigrar también a su lado.
Volvió al campo, a lo que conocía y a lo que se ofertaba, pocas opciones existían aparte de la labranza. Nació su segundo hijo, mi hermano, y comenzaron a sacudirle fuertes dolores en el hombro izquierdo hasta el punto de restarle movilidad, recorrió medio país buscando remedio a sus males, Sevilla, Madrid, Barcelona... pero no lo encontró, lo único que halló fue el motivo por el cual su minusvalía ya era un hecho, el fuerte golpe de la caída diez años antes le dejó unas secuelas en el cerebro, el riego sanguíneo le afectó al remo izquierdo y no encontraron solución, en una sanidad que andaba a ciegas en estos casos, se negó en rotundo a que le abrieran el cráneo para indagar cual era el problema en cuestión, ceder ante aquello era una aventura que ponía su vida en juego, por lo que decidió continuar en aquella situación hasta encontrar remedio. Pero éste no vino, nunca llegó, pasaron los años y los dolores continuaban como parte de su existencia, entre tanto no paró de luchar, de realizar todos los trabajos que podía, desde jardinero en comunidades de vecinos, guarda-coches nocturno en hoteles de carretera, de guarda nocturno en obras de construcción... fue un ejemplo para los que le rodeábamos, sacó a la familia adelante y consiguió pagar la vivienda que compró cuando la enfermedad ya era latente. No por eso su carácter cambió, siempre agradable, alegre, cercano en el trato y respetuoso con todos, de cualquier condición, jamás vi un reproche hacia mi madre ni un mal gesto con ninguno de la familia, todo fueron atenciones y cariño.
El tiempo nos hizo mayores a mi hermano y a mí, la carga familiar ya no era la de años anteriores pero los dolores continuaban y el brazo derecho comenzó a dar síntomas idénticos a los de su homónimo años atrás. Sin embargo, ya no se quejaba como antaño, había aprendido a vivir con el dolor y sin la utilidad de un brazo, algo muy duro para cualquiera y mucho más para alguien como él, que necesitaba sentirse útil, libre para decidir lo que le apeteciera, esa circunstancia la superó una vez pero perder la movilidad de sus dos brazos, quedarse inútil, depender de la ayuda de otros para todo, eso le minaba la moral en silencio, callaba y dejaba pasar su dolor y su miedo a perder la libertad que siempre necesitó para sobrevivir, hasta que una mañana de julio, tras una noche de insomnio, salió temprano a dar una vuelta por el campo, como siempre, pero esta vez decidido de que el fin de su existencia marcaba aquel día en el calendario. Para cada uno de nosotros, de la familia, aquel fatídico día es recordado como el más triste de nuestras vidas, y el peor de los momentos el que nos comunicaron la dolorosa noticia.






miércoles, 18 de febrero de 2009

La lejana utopía cubana


"Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar". Esta frase, que cantaba Carlos Puebla, bien podría identificar en cierto modo a lo que en parte provocó la revolución cubana. Una revolución utopía, marcada en el deseo por la justicia y que representó a todos los pueblos oprimidos, ejemplo que sirvió como camino para otros países, hartos de que los imperialismos del norte mangonearan en las naciones libres, por ejemplo Nicaragua. Pero, como digo, estas revoluciones quedaron en un mero intento por recuperar la dignidad de los pobres, los oprimidos y las libertades, estas últimas tan nutritivas como el mejor de los alimentos. Y si otro Carlos, Gardel, cantaba que "veinte años no son nada", cincuenta ya es bastante, suficiente como para entender que hay buenos intentos que desembocan en fracasos, que no necesitan muchas palabras y que solo con ojear el resultado se evidencia que "fue bonito mientras duró aquel sueño", el de una Cuba libre.

Para que no se me confunda alegaré en mi defensa mi pensamiento progresista, mis simpatías a Cuba, a su revolución, y al esfuerzo de los cubanos que, a favor o en contra del comandante Fidel, han mantenido erguido su orgullo ante todos los vendavales imperialistas norteamericanos, que no han sido pocos a lo largo de las cinco décadas en las que Castro dirigió el timón de la isla caribeña. Pero todo tiene un limite, y, en este caso, cuando se trata de las necesidades básicas de una nación, empecinarse en una utopía no tiene sentido, no es ceder, no es perder, es aceptar el advenir de los tiempos y adaptarse a ellos, todo lo demás es contradictorio, porque cuando se pierde el sentido de la lucha termina derivando en una contradicción que nada a contra corriente. Los tiempos cambian, las circunstancias con ellos, y, cuando se generan otras expectativas de cambio, posibilidades de mejorar, se tienen que aprovechar las oportunidades que se brindan para el progreso del pueblo, si no es así, éste, el sufrido omnipotente, deja de creer en sus gobernantes y en la utopía que predican, para acabar revelándose contra el dragón, el que en otro tiempo fue libertador y que con los años acabó convirtiéndose en monstruo opresor.


No es la primera ocasión en la que escribo sobre este tema, de Cuba y su revolución, un tema siempre apasionante pero peligroso, uno acaba por repetir la idea concebida en cada escrito para terminar en una repetición tras otra con algunas frases añadidas para la ocasión. Sin embargo, el futuro que se avecina promete cambios, sin duda bruscos, para muchos cubanos serán traumáticos y para otros significará encontrar la libertad, pero para todos se abrirá un futuro esperanzador donde las oportunidades se mostraran al alcance de la mano. Los gobiernos, los dirigentes, no tienen que decidir por sus ciudadanos, son estos los que tienen que elegir sus destinos personales. La obligación de los gobernantes no es otra que la de sentar las bases para que la convivencia se desarrolle en armonía con el progreso del país, con justicia y equidad en derechos, la libertad del individuo no se puede mangonear como si de un borrego se tratara, sin cencerro pero trasquilado cuando al dirigente de turno se le ocurra.

Pocos son los líderes revolucionarios que, una vez derrotado al enemigo en común, abandonan el papel de libertador para ceder al pueblo el protagonismo y que libremente elijan a sus gobernantes. En la mayoría de las revoluciones el líder nunca la da por concluida, siempre se mantiene en guardia ante el peligro que representa el regreso de los oligarcas, hasta que se les termina por reconocer como dictadores. Sus leyes impuestas, siempre excluyentes para una parte de la población, van cerrando el circulo cada vez más hasta convertir el estado en una dictadura donde las libertades dejan de existir, las puertas se cierran, tanto a la entrada como a la salida, y con ello desaparece el exterior, la realidad del mundo desaparece para dar paso a una imagen ficticia, manipulada, de todo lo que ocurre fuera de las fronteras. El ejemplo que viví en la dictadura de Franco, que nos hacia creer que España era una incomprendida, que éramos diferentes y que la envidia de nuestra sociedad era lo que traía por la calle de la amargura al resto del mundo, me enseñó hasta que punto la población puede ser manipulada, creerse por orgullo y represión lo que su dictador les cuenta.

Pero, como dije anteriormente, los tiempos cambian y por mucho que los dictadores traten de cerrar fronteras, la información llega a todas partes, ya no se engaña a nadie, y si el hambre, la necesidad, la pobreza, se alía con las noticias del exterior, el dictador tiene la guerra perdida. Las políticas neoliberales y el embargo de Estados Unidos contra Cuba, han hecho un favor enorme al longevo líder cubano, ellos más que nadie han ayudado a perpetuarse en el poder al comandante Fidel y ahora a su heredero hermano Raúl Castro. Pero nuevos cambios se avecinan, las políticas anunciadas por Obama parecen más inteligentes que los anteriores mandatarios gringos, que pensaban más con el armamento que con la cabeza. De entrada ya está en el congreso, para su aprobación, el proyecto de ley que acabará con las restricciones de los viajes a Cuba. Ha anunciado que los estadounidenses ya podrán, muy pronto, viajar de turistas a la isla; cerrarán la vergüenza nacional, una de tantas, Guantanamo; y, aunque el embargo no se eliminará de repente, sí se tomarán medidas al respecto paulatinamente. Cincuenta años de beligerancias no se cortan de raíz en un periquete, pero la intención es lo que cuenta. Esto ha convertido a Estados Unidos en un posible y futuro amigo político, en lo comercial ya es el quinto socio de Cuba, la exportación de alimentos procedentes de Estados Unidos en el 2008 ha crecido un 61%.

Todo parece indicar que con la muerte del líder, revolucionario, comandante, dictador, Fidel Castro, la dictadura que protagonizó pasará a mejor vida. Y de nuevo tomo como ejemplo al franquismo, la población ha vivido más de cincuenta años bajo su mandato, son conscientes que su hermano Raúl no significa ningún peligro para el cambio de régimen, lo más conveniente es la espera, los definitivos acontecimientos que cerrarán una página de la historia de Cuba. De otra manera no se entiende, ni por mil años que viviera, y se reencarnara en su hermano, sería inútil, una ardua tarea la de luchar contra la realidad, los enemigos dejarán de existir y ya no se podrá culpar a los gringos de todos los males, ya no se podrá gritar como los pastores ante el peligro, "que viene el lobo", estos ya no mostrarán sus colmillos ni atacarán al menor despiste del pastor, la nueva camada evolucionó y se tornó más tolerante, compresiva e inteligente, han comprobado que el dialogo puede ser un arma más poderosa que todas las demás.
Gracias comandante, por alimentar la utopía de un mundo mejor con la revolución, pero los tiempos están cambiando y los lobos ya abandonaron la pradera. Ahora el rebaño necesita "pactos" con los que alimentarse... y libertad.








http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

miércoles, 11 de febrero de 2009

De sueños rotos y progreso frustrado

Hace varios meses, cuando me propuse escribir una serie de artículos cuyos temas fueran siempre relativos a Nicaragua, se me antojaba una aventura incierta, con ilusión por recoger en un libro mis puntos de vista sobre este pueblo centroamericano pero con el recelo de no saber como y de que manera podrían aceptar los nicaragüenses mi manera de entender sus costumbres, su forma de vida, su manera de entenderla. Este recelo, que no es otra cosa que respeto, aún continúa latente, no así la incertidumbre que me atenazaba al enfrentarme a un país con muchos matices, con identidad propia y diferente a la nuestra, la española, pero con arraigos muy pronunciados, que tras ese biombo que muestra una cultura diferente se esconde un sin fin de afinidades. No sabría decir cuantos temas, miradas, podría continuar sumando a estos cuarenta artículos referentes a la tierra pinolera, de su historia, de su geografía, de sus costumbres, del arte, de la religión, de política, gastronomía... sin duda un buen puñado de miradas que darían no para uno, si no algunos libros más. Pero no pretendo crear una enciclopedia, mi intención era un recorrido ligero y sin entrar de lleno en todos los temas que en principio puedan interesar a quien solo desea volar sobre sus tejados, no adentrarme en cada rincón.
No obstante este trabajo literario debe mirarse siempre desde el prisma con el que fue creado, el de un no nicaragüense, aunque nunca me consideraré extranjero. Uno no es de donde nació, si no de donde se encuentra bien, de donde lo aceptan y de donde se identifica, y estos tres puntos hacen que, además de español, Nicaragua también ocupe un lugar privilegiado en mis sentimientos. Nicaragua no es nada nuevo para mi, en mis viajes a este país siempre me acompañan las maletas repletas de libros nicas al regreso y, cada mañana, en el desayuno, tomando una taza de café nicaragüense, leo los diarios de Pinolandia, la prensa escrita en la pantalla de mi ordenador; al igual que un emigrante que echa de menos su tierra desde la lejanía . Aún así, el respeto siempre va por delante, como un invitado, nunca como un anfitrión. Sin embargo esto no es motivo ni resta derecho a opinar, de igual manera en negativo, porque como decimos por mi tierra de nacimiento "en todos sitios cuecen habas", pero también es cierto que esta critica nunca iría dirigida al pueblo, a los nicaragüenses, en todo caso a sus dirigentes, los responsables de que sus ciudadanos muestren una imagen más allá de las fronteras.

Tengo que reconocer que antes de tener una idea hecha y de conocer a fondo la realidad del país, en cada momento que dirigía la mirada a América Latina me hacía la misma pregunta, la misma que ahora me hacen los ajenos y que desconocen esas realidades, por ejemplo mis amigos españoles. Es inevitable, sacar a relucir el tema de Nicaragua siempre se encuentra uno con la misma pregunta, ¿que pasa en esos países que no acaban de despegar económicamente, que no progresan? Desde mi humilde punto de vista uno tiene una idea global de lo que ocurre, cual es el posible problema, el cerrojo que no permite abrir la salida al progreso. Es lo que yo percibo desde fuera y sin sentirme afectado por sus males, que no son otros que los provocados por sus dirigentes, la corrupción, el desempleo, el hambre... pues, aún existiendo distintas capas sociales donde el poder económico también se deja ver, es la miseria la protagonista por estar más extendida, generalizada entre la población. Desde fuera del país la perspectiva es distinta a la que un nica puede encontrarse cada día al levantarse y no saber que va a llevarles a su familia, a sus hijos, para alimentarse, mientras las goteras de lluvia se cuelan por entre las chapas metálicas del techo. Estas circunstancias no son extrañas para los españoles de generaciones pasadas, cuando tenían que emigrar a otros países, europeos o latinoamericanos, en tiempos en los que la dictadura paseaba a su dirigente bajo palio, pero para los que no sufrieron la pobreza, el hambre y la falta de libertades, es difícil explicarlo y que se entienda con todo su significado.
Conocer la historia reciente de Nicaragua hace comprender la situación que vive el país, el segundo más pobre del continente americano, donde 46 de cada 100 nicaragüenses vive con menos de 2 dólares al día, pero dentro de estas cifras, de los 46, el 15% lo hace en la extrema pobreza, sin escuelas, sin salud, sin luz, sin agua corriente. Además, el 34% de los niños en edad escolar, el 47% de los menores de cinco años y el 40% de las mujeres en edad de gestación sufren anemia. Pero si hablamos de educación el futuro no se muestra esperanzador, donde la inversión por habitante es de 43 dólares al año, difícilmente se puede aprender con ese presupuesto y con el estomago vacío. La emigración es una realidad cruda, que deja a familias con muchos de sus miembros buscando un futuro mas halagüeño por otros países como Costa Rica, Estados Unidos, España... con unos índices altísimos en el desempleo que recuerda a los años ochenta, cuando la necesidad obligó a la población a salir del país en masa.
Pero esta deprimente situación no hace disminuir lo bueno que reúnen los nicaragüenses, nobles, cordiales, correctos y amables con el extranjero, que no pierden la esperanza de que el futuro les trate mejor. Sin embargo, el mal endémico, como antes apuntaba, son los dirigentes, la corrupción, que lejos de ruborizarse ante el país por sus descaros, se mofan y vuelven erre que erre con lo mejor que saben hacer, robar las pobres arcas de los ciudadanos. Uno tras otro, no importa el color, liberales, conservadores, sandinistas, todos se turnan y cada uno que entra sale con más propiedades y convirtiéndose en uno de los más ricos del país, engañando a la población con falsas promesas que se olvidan al día siguiente de ser elegidos en las votaciones. La corrupción es tal que todos los poderes del estado, todos, sin excepción, están motivados y actúan por los intereses propios, la justicia, la policía, los políticos que van de un partido a otro a la oferta del mejor postor, del que mejor pague su apoyo en la Asamblea Nacional. Roban elecciones, roban donaciones de otros países para el presupuesto del estado, compran a los más pobres con regalos inservibles, como sucedió con un número determinado de cocinas de gas para los más necesitados. Anunciaron a bombo y platillo la "generosidad" del gobernante y ante una multitud incontrolada, que dispersan con mangueras de agua a presión cuando se acaban las existencias, distribuyen un puñado de cocinas que no servirán para nada, porque el agraciado es tan pobre que no tiene para comprar el gas que está por las nubes, con unos precios desorbitados e inalcanzables para quien no tiene ni para comer. Predicando con el populismo más desvergonzado y rancio, proclamando a los cuatro vientos el "hambre Cero", "desempleo cero", "final de la oligarquía", cuando es todo lo contrario, los revolucionarios se transformaron en oligarcas y se adueñaron del país, dirigiendo a los ciudadanos como a ganado, pagando a las pandillas, a los delincuentes, para que atenten contra la población que se manifiesta pacíficamente, con machetes, con morteros, con palos, con camisetas de los oficialistas del gobierno que muestran su lema en rosa chicha "el amor es más fuerte que el odio" y frases por el estilo. Un cinismo que ha llevado al dictador, antes revolucionario, Daniel Ortega, ha convertirse en estos dos años en el poder en el más rico de Nicaragua, ha amasado una fortuna mayor aún que el dictador Somoza en todos sus años de dictadura.

Pero todo esto no lo ha hecho solo, su socio, ex-presidente, reo, ladrón, liberal, fue declarado culpable por malversación de fondos del estado y a pasar 20 años en prisión, pero los acuerdos con el gobernante, chantajeándolo, pasaron primero por cambiar prisión por ciudad, Managua, para después de varios años en su celda de oro quedar en libertad, a cambio de apoyar políticamente a la oposición en el gobierno, para controlar la Asamblea Nacional, el único poder que se le resistía. Esto son en las altas esferas, pero a otros niveles también está instalada la corrupción, en estos días en los que escribo este artículo, ha salido a la luz un escándalo, el administrador, el hombre de confianza del alcalde electo en las pasadas elecciones fraudulentas de noviembre, antiguo boxeador Argüello, no responde a las acusaciones periodísticas que lo hacen responsable de una donación por parte del ayuntamiento de Sevilla, la ciudad andaluza, de más de 200.000 euros para el Instituto de la Juventud, que dirigía hasta hace unos días. Lo acusan de edificarse una mansión en Estelí, su ciudad natal, de coches, empresas, y todo esto con su sueldo oficial. Pero no ocurrirá nada, continuará en su cargo, con su mansión y convertido en hombre de confianza de Argüello, alcohólico, drogadicto, y no son acusaciones falsas mías, en Miami estuvo preso por tenencia y distribución de cocaína, también acusado de prestamos sin devolver cuando ocupaba el segundo cargo en el ayuntamiento de Managua. Ante todo este despropósito uno se pregunta ¿por qué el pueblo, los ciudadanos, no se revelan y salen a las calles a protestar? Es fácil de entender, cuando te responden que no quieren más sangre inocente derramada, para que el próximo que le sustituya venga con la misma bandera de los dirigentes actuales y anteriores, la bandera de la corrupción.









http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

Cultura mexica ( XI )

Cerámica La cerámica es uno de los elementos artísticos mexicas menos estudiados, si lo comparamos con otros como dioses, calendarios o mito...