Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuba. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2009

De la emigración y el Valbanera


Bien podría catalogarme como un andaluz atípico, quizás sea de los pocos a los que no se le van los pies cuando suena un ritmo aflamencado, prefiero otras músicas, tampoco soy bebedor de alcohol, y si a esto le sumamos que no me siento cómodo cuando estoy rodeado de multitudes, son razones más que suficientes para entender que no pierdo la cabeza cuando se trata de hacer una visita al recinto ferial de Córdoba, mi ciudad. El viernes por la noche dio comienzo a una larga semana de festejos en honor a "Nuestra Señora de la Salud", se encendieron las bombillas de la portada, cientos de miles, tal vez millones de lámparas y, tras el impacto y exclamación general, comenzaron los fuegos artificiales, los cohetes pirotécnicos que sembraron el cielo de colorido y provocaron tortícolis a media ciudadanía, después de más de media hora mirando hacia arriba; yo no acudí a la inauguración de la feria, pero supongo que será una copia exacta a cualquier año. En verdad ya hace algunos años que no acudo a la celebración de la fiesta grande de Córdoba, a la que aconsejo visitar alguna vez, mis gustos no restan importancia al buen ambiente que se crea. Las ferias andaluzas, las mediterráneas, las españolas en general, se parecen mucho entre sí, sólo cambian las costumbres, la música y el vino del lugar, elementos suficientes para que tengan identidad propia. Sin embargo, los feriantes, los que llevan el espectáculo o atracción de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, son como otra ciudad flotante, como una marea humana que durante meses, primavera y verano, recorren la piel de toro montando y desmontando las montañas rusas, los circos, los trenes de la bruja, norias, restaurantes, tómbolas...

Las ferias, como todo, han cambiado mucho desde mi infancia. Por aquellos tiempos los trabajadores de las atracciones lo hacían por un misero sueldo y en ocasiones sólo por la comida y un catre que apenas llegaban a utilizar. La labor de feriante siempre fue muy dura , donde casi no existía ni tiempo para dormir; siempre se decía que los feriantes eran gente de mal vivir, marginales que no encontraban otra ocupación y a los que su fama los ponía en el más bajo de los escalafones laborales, y también sociales. Gitanos, excarcelados, desheredados, huérfanos... en este colectivo se aceptaba a quienes no encontraban oportunidad en otros ambientes sociales mejores considerados. Pero, como digo, los tiempos han cambiado, y con él se ha dignificado al feriante, aún así continúan siendo las capas sociales más desfavorecidas y los que no encuentran empleo en otros oficios los que se dedican a ir de pueblo en pueblo, de feria en feria. Ya no son sólo los marginales los que se dedican a esta nómada labor, familias enteras trabajan en sus negocios, de todas las razas habidas en suelo español. No obstante, continúa siendo una dura ocupación y esto ha dado paso a otros colectivos, como son los emigrantes. Desde hace varios días, desde que comenzaron a llegar los feriantes para montar sus atracciones, el centro comercial al que acudo casi a diario y que se encuentra cerca del recinto, ha visto como es frecuentado por una población flotante compuesta de un sin fin de foráneos de distintas culturas y procedencias, y a la mayoría se les nota en sus rostros la dureza de las inclemencias del tiempo, el calor, la lluvia, y las duras condiciones laborales. Casi todos ellos son emigrantes que un día dejaron atrás su país siguiendo un sueño que no acaba de cumplirse y que con el tiempo redujo las esperanzas hasta mínimos, soñadores que no tuvieron más remedio que encontrar cobijo en este mundo nómada.

Uno de estos colectivos de nuevos feriantes provienen de Ecuador, lo deduje por sus atuendos típicos y a los que se les ve en familias enteras, no sé a que ocupación se dedican ni tampoco me ha preocupado que sean de uno u otro país o raza, lo que me llamó la atención fue que tuvieran que venir desde tan lejos para trabajar tan duro y en esas condiciones. Los emigrantes nunca son justamente recompensados, en cualquier parte, siempre quedan para los peores empleos y peor remunerados, un agrio premio a la osadía de cambiar de país, de dejar atrás la familia, obligados por las circunstancias. Desgraciadamente la emigración es un mal social que no es ajeno a ningún pueblo, hoy los españoles nos sentimos con el privilegio de no tener que salir a otros países para poder subsistir, pero no siempre fue así, y cada vez que me refiero a la emigración lo hago también a la mala memoria, para que no se nos olvide que siempre fuimos un pueblo emigrante y que nuestra sangre corre por las venas de pobladores de otros países, descendientes de los españoles que un día tuvieron que abandonar su tierra para sobrevivir y que probablemente lo hicieron como los feriantes de hoy, trabajando duro, de sol a sol y bajo la lluvia... con su familia y su país siempre en el recuerdo.

Como hijo de emigrante que un día fui, no me queda otra opción que la de ser respetuoso y siempre a favor de los que tienen que abandonar su tierra obligados por la necesidad, simpatizante siempre de los emigrantes y de sus causas. Este es el tema que tenía en mente para este artículo, la feria y la emigración, pero en el último post referente a los guanches recibí un comentario de Lázaro Sarmiento, desde su blog Buena suerte viviendo, y en él me decía que le había hecho revivir el viaje que hizo el año pasado a Canarias, la tierra de sus antepasados, de su abuelo Manuel, que llegó a Cuba en 1919, en el famoso buque Valbanera, famoso por el siniestro naufragio sufrido en el puerto de La Habana. Este comentario también trajo a mi memoria todo lo referente a la emigración canaria, tema que me resulta familiar por las historias que me contaban en las islas y por el parentesco existente entre Canarias y toda la América Latina, especialmente con Cuba. Siempre fue un ir y venir de generaciones que no ha dejado a familia alguna fuera de este parentesco generacional, hasta el punto que no se entiende la historia de Canarias y Cuba sin tener en cuenta esta relación tan bienavenida, desde todas las épocas tras la conquista o la colonización.

La historia del Valbanera es un episodio más de esta relación entre islas, la realidad cruel de un tiempo de necesidades convertido casi en leyenda, en mito, que ha quedado como ejemplo de la injusticia que casi siempre tiene la emigración, por que si es verdad que algunos emigrantes encontraron fortuna en otras tierras, para la mayoría fue todo lo contrario, supuso sobrevivir lejos de sus familias. Por aquellos años en los que Cuba recién dejaba de formar parte del decadente imperio español, una de sus últimas colonias, la pobreza en España era generalizada, la miseria y el analfabetismo obligaba a muchos a salir a otros países para escapar, para sobrevivir, y los destinos más recurrentes no eran otros que los latinoamericanos, el idioma y la relación histórica nos hacía siempre mirar para el Atlántico. La historia del Valbanera está llena de misterio, supersticiones, casualidades, premoniciones, y debido a todo esto, entre otras razones, muchos de aquellos pasajeros emigrantes tuvieron la inmensa fortuna de sobrevivir al naufragio.

Las supersticiones que rodearon al buque de la familia Pinillos, propietaria del barco, comenzaron desde el principio, desde 1906. La devoción que sentían por la Virgen de Valvanera, venerada en Extremadura, fue motivo suficiente para bautizar con este nombre al nuevo buque de la compañía, pero un error de ortografía provocó que no fuese así y que acabara llamándose Valbanera. Esta curiosidad ya se había olvidado a los trece años de servicio, cuando naufragó, tal vez fue casualidad pero el detalle volvió al recuerdo cuando se fueron sumando distintas "casualidades". En estos años, trece, no tuvo problemas relevantes cruzando el Atlántico y el Mediterráneo, pero aquel 1919 fue un cúmulo de premoniciones que no tienen mayor importancia hasta que sucede el naufragio y se recuperan los pequeños detalles. El diez de agosto zarpó del puerto de Barcelona y en los archivos consta que no subieron pasajeros, solo mercancías, balas de tejidos; tres días más tarde fue de Málaga de donde zarpó y en esta ocasión fueron 34 los pasajeros que se registraron, junto a frutos secos, aceitunas y varias partidas de vino, a los que se unieron 521 pasajeros más un día después en el puerto de Cádiz. El 17 de agosto llegó a Las Palmas y allí embarcaron 259 personas; 212 lo hicieron en Tenerife un día después y el 21 del mismo mes 106 en La Palma, última escala hasta América.

Todo sucedía como era previsto, no así, ocurrieron varios detalles que fue motivo de alarma para los supersticiosos, en el puerto de Las Palmas una niña se negaba a embarcar, pataleando y gritando que el barco se iba a hundir, claro, esto no se recordaría si no hubiese naufragado, pero tras el suceso no sólo se recuerda el detalle si no también el nombre y apellidos de aquella niña, Ana Pérez Zumalave, que viajaba con su madre y 4 hermanos a Cuba, donde su padre les esperaba. En la isla de La Palma también ocurrió un contratiempo insignificante pero que para los marineros suponía suspicacias de malos augurios, una maniobra brusca del Valbanera provocó que una de sus anclas se soltara y quedara atrapada en el lodo. Otra curiosidad supersticiosa es la que algunos hayan en la carta que el capitán escribió a su esposa y que al parecer la dejó desconcertada: "... de no perder la vida en este primer viaje, a la vuelta tendré el placer de que mi hija me tire de la americana". Tras hacer escala en San Juan de Puerto Ríco, el Valbanera llegó a Santiago de Cuba, donde comienza todo el misterio que envuelve al trasatlántico, fueron 742 los pasajeros que abandonaron el barco de los 1.152, aunque la mayoría tenían billete hasta La Habana, por distintas razones, presagio o premonición, por motivos de trabajo, por cubrir la distancia que les quedaba por ferrocarril... lo cierto es que estos motivos les salvó la vida a muchos pasajeros, entre ellos a la familia de Pérez Zumulave, que decidieron quedarse en Santiago de Cuba ante la actitud de Anita durante todo el trayecto. Lo mismo que a Manuel, de Venegueras, Las Palmas, el abuelo de Lázaro, que por suerte no pereció en el naufragio y creó una familia en la nueva isla.

El mismo día 5 zarpa para La Habana el Valbanera, con 488 personas a bordo y es aquí donde las dudas acechan al capitán Cordero, si sabía que un huracán se estaba creando en el golfo, pero esto siempre son sospechas, la lógica dice que no, que los métodos para predecir la meteorología no eran como los actuales. Lo cierto es que el día 9 por la noche los vigías del Castillo del Morro lo distinguieron entre el viento huracanado que pedía práctico con las luces, con lámpara morse, pese a encontrarse encendida la señal de que el puerto de La Habana estaba cerrado los vigías encendieron una nueva señal y el capitán Cordero, mediante señales morse, indicó que intentaría capear el temporal hasta que amainara, pero estas fueron las últimas noticias que se tuvieron de Valbanera, del que se cree naufragó posiblemente sobre las 23.00 horas del día 9, que seguramente quedó sin gobierno tras la avería del timón y la maquina, la fuerza del viento y la mar lo embarrancaron en un bajo arenoso, en Bajos de la Media Luna, sobre el costado de estribor y cubierto por las olas. No quedaron supervivientes, ni cadáveres encontrados, sus restos fueron hallados 10 días más tarde por el guardacostas de la Marina de los Estados Unidos Uss C203. Sobre la superficie del agua asomaban los pescantes de babor de la toldilla de popa y el mástil de popa, a 12 metros de profundidad y y reposando sobre su costado de estribor. Aún hoy se pueden ver sus restos cuando baja la marea, mientras descansa rodeado de leyendas.












miércoles, 18 de febrero de 2009

La lejana utopía cubana


"Se acabó la diversión, llegó el comandante y mandó a parar". Esta frase, que cantaba Carlos Puebla, bien podría identificar en cierto modo a lo que en parte provocó la revolución cubana. Una revolución utopía, marcada en el deseo por la justicia y que representó a todos los pueblos oprimidos, ejemplo que sirvió como camino para otros países, hartos de que los imperialismos del norte mangonearan en las naciones libres, por ejemplo Nicaragua. Pero, como digo, estas revoluciones quedaron en un mero intento por recuperar la dignidad de los pobres, los oprimidos y las libertades, estas últimas tan nutritivas como el mejor de los alimentos. Y si otro Carlos, Gardel, cantaba que "veinte años no son nada", cincuenta ya es bastante, suficiente como para entender que hay buenos intentos que desembocan en fracasos, que no necesitan muchas palabras y que solo con ojear el resultado se evidencia que "fue bonito mientras duró aquel sueño", el de una Cuba libre.

Para que no se me confunda alegaré en mi defensa mi pensamiento progresista, mis simpatías a Cuba, a su revolución, y al esfuerzo de los cubanos que, a favor o en contra del comandante Fidel, han mantenido erguido su orgullo ante todos los vendavales imperialistas norteamericanos, que no han sido pocos a lo largo de las cinco décadas en las que Castro dirigió el timón de la isla caribeña. Pero todo tiene un limite, y, en este caso, cuando se trata de las necesidades básicas de una nación, empecinarse en una utopía no tiene sentido, no es ceder, no es perder, es aceptar el advenir de los tiempos y adaptarse a ellos, todo lo demás es contradictorio, porque cuando se pierde el sentido de la lucha termina derivando en una contradicción que nada a contra corriente. Los tiempos cambian, las circunstancias con ellos, y, cuando se generan otras expectativas de cambio, posibilidades de mejorar, se tienen que aprovechar las oportunidades que se brindan para el progreso del pueblo, si no es así, éste, el sufrido omnipotente, deja de creer en sus gobernantes y en la utopía que predican, para acabar revelándose contra el dragón, el que en otro tiempo fue libertador y que con los años acabó convirtiéndose en monstruo opresor.


No es la primera ocasión en la que escribo sobre este tema, de Cuba y su revolución, un tema siempre apasionante pero peligroso, uno acaba por repetir la idea concebida en cada escrito para terminar en una repetición tras otra con algunas frases añadidas para la ocasión. Sin embargo, el futuro que se avecina promete cambios, sin duda bruscos, para muchos cubanos serán traumáticos y para otros significará encontrar la libertad, pero para todos se abrirá un futuro esperanzador donde las oportunidades se mostraran al alcance de la mano. Los gobiernos, los dirigentes, no tienen que decidir por sus ciudadanos, son estos los que tienen que elegir sus destinos personales. La obligación de los gobernantes no es otra que la de sentar las bases para que la convivencia se desarrolle en armonía con el progreso del país, con justicia y equidad en derechos, la libertad del individuo no se puede mangonear como si de un borrego se tratara, sin cencerro pero trasquilado cuando al dirigente de turno se le ocurra.

Pocos son los líderes revolucionarios que, una vez derrotado al enemigo en común, abandonan el papel de libertador para ceder al pueblo el protagonismo y que libremente elijan a sus gobernantes. En la mayoría de las revoluciones el líder nunca la da por concluida, siempre se mantiene en guardia ante el peligro que representa el regreso de los oligarcas, hasta que se les termina por reconocer como dictadores. Sus leyes impuestas, siempre excluyentes para una parte de la población, van cerrando el circulo cada vez más hasta convertir el estado en una dictadura donde las libertades dejan de existir, las puertas se cierran, tanto a la entrada como a la salida, y con ello desaparece el exterior, la realidad del mundo desaparece para dar paso a una imagen ficticia, manipulada, de todo lo que ocurre fuera de las fronteras. El ejemplo que viví en la dictadura de Franco, que nos hacia creer que España era una incomprendida, que éramos diferentes y que la envidia de nuestra sociedad era lo que traía por la calle de la amargura al resto del mundo, me enseñó hasta que punto la población puede ser manipulada, creerse por orgullo y represión lo que su dictador les cuenta.

Pero, como dije anteriormente, los tiempos cambian y por mucho que los dictadores traten de cerrar fronteras, la información llega a todas partes, ya no se engaña a nadie, y si el hambre, la necesidad, la pobreza, se alía con las noticias del exterior, el dictador tiene la guerra perdida. Las políticas neoliberales y el embargo de Estados Unidos contra Cuba, han hecho un favor enorme al longevo líder cubano, ellos más que nadie han ayudado a perpetuarse en el poder al comandante Fidel y ahora a su heredero hermano Raúl Castro. Pero nuevos cambios se avecinan, las políticas anunciadas por Obama parecen más inteligentes que los anteriores mandatarios gringos, que pensaban más con el armamento que con la cabeza. De entrada ya está en el congreso, para su aprobación, el proyecto de ley que acabará con las restricciones de los viajes a Cuba. Ha anunciado que los estadounidenses ya podrán, muy pronto, viajar de turistas a la isla; cerrarán la vergüenza nacional, una de tantas, Guantanamo; y, aunque el embargo no se eliminará de repente, sí se tomarán medidas al respecto paulatinamente. Cincuenta años de beligerancias no se cortan de raíz en un periquete, pero la intención es lo que cuenta. Esto ha convertido a Estados Unidos en un posible y futuro amigo político, en lo comercial ya es el quinto socio de Cuba, la exportación de alimentos procedentes de Estados Unidos en el 2008 ha crecido un 61%.

Todo parece indicar que con la muerte del líder, revolucionario, comandante, dictador, Fidel Castro, la dictadura que protagonizó pasará a mejor vida. Y de nuevo tomo como ejemplo al franquismo, la población ha vivido más de cincuenta años bajo su mandato, son conscientes que su hermano Raúl no significa ningún peligro para el cambio de régimen, lo más conveniente es la espera, los definitivos acontecimientos que cerrarán una página de la historia de Cuba. De otra manera no se entiende, ni por mil años que viviera, y se reencarnara en su hermano, sería inútil, una ardua tarea la de luchar contra la realidad, los enemigos dejarán de existir y ya no se podrá culpar a los gringos de todos los males, ya no se podrá gritar como los pastores ante el peligro, "que viene el lobo", estos ya no mostrarán sus colmillos ni atacarán al menor despiste del pastor, la nueva camada evolucionó y se tornó más tolerante, compresiva e inteligente, han comprobado que el dialogo puede ser un arma más poderosa que todas las demás.
Gracias comandante, por alimentar la utopía de un mundo mejor con la revolución, pero los tiempos están cambiando y los lobos ya abandonaron la pradera. Ahora el rebaño necesita "pactos" con los que alimentarse... y libertad.








http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

sábado, 20 de septiembre de 2008

Bloqueo al Son


Es tanto lo que ofrece Cuba cuando se trata de escribir sobre ella que siempre conlleva una sensación añadida, se termine de la manera que se termine, es la de haber dejado algo atrás sin contar. En cualquiera de los campos y en la dirección que se tome, la mayor isla de las Antillas aporta temas de toda índole y a cual más diverso. Su historia muestra pasajes para todos los gustos desde la llegada de Colón en el primer viaje y apostaría que anterior a esta fecha, en las que las carabelas arribaron en su costa oriental, también se escribirían paginas interesantes desde su nacimiento como isla. Pero eso sería alargarnos demasiado en el tiempo y, como digo, ofrece tanto este país que desde este mismo momento tendré que empezar a resumir, sino quiero caer en la tentación de meterme en un largo, aunque placentero, viaje entre páginas de mi ordenador y con Cuba en el horizonte.
Enumerar los peligros que asechan a esta isla por su situación geográfica llevaría un extenso comentario, desde los caprichosos huracanes que se forman y dañan al Caribe, donde casi siempre es víctima por varios de ellos al año, hasta su enemigo más pegajoso, su vecino del norte. Se podría decir que desde que consiguió sacudirse de su colonizador europeo a finales del siglo pasado, se le agarró gringolandia como una lapa y que para Cuba ha significado lo que para una miss una erupción cutánea en uno de sus pómulos. Una desagradable convivencia que no ha dejado desarrollarse como país en toda su plenitud, debido a la guerra en cubierto que los gringos le declararon desde que se cansaron los cubanos y les dieron la patada en el trasero. Es algo de lo que aún hoy, y después de tantas idas y venidas en la historia, no han conseguido sobreponerse los norteamericanos.
Para los Estados Unidos no cabe duda que Cuba es la asignatura pendiente, desde Vietnam o incluso desde antes, ningún país se le ha resistido tanto a sus ansias imperialistas. Han pasado presidentes de diversa ideología, guerras en casi todos los continentes donde los Yanquis han sido los protagonistas, pero por encima de todo la revolución cubana y su comandante Fidel Castro han sobrevivido con gallardía, con una dignidad que solo la muerte del dictador podría derrotar y aún así no las tiene todas ganadas el Imperialismo americano.
Cuando digo dictador lo hago sin esconder ninguna de sus letras, sería mentirme a mi mismo si hiciera lo contrario. La dictadura socialista cubana no es un paraíso, no es el idílico país que siempre soñamos, los cubanos y los foráneos, entre estos los españoles, porque la relación que para nosotros significa Cuba es la de casi una provincia hermana, sin sentimiento paternalista ni colonizador, soy critico con la actitud de mis antepasados con respecto a la colonización pero tampoco estaré cada día rasgándome las vestiduras por algo de lo que me siento inocente y por supuesto que simpatizo más con los latinoamericanos de hoy que con mis antepasados invasores.

Grigolandia ha mostrado su doble moralidad en todos los fregados donde se ha metido, sin importarles el dolor y sufrimiento que han provocado a lo largo de su dilatada sombra, injusticias y regueros de sangre siempre fueron sus cartas de presentación allá por donde pasaron. Su poderío económico y militar no les ha aportado un mínimo de respeto por los demás pueblos que no han aceptado su soberbia, a los que siempre se han presentado como los dueños de la verdad, invadiendo y destruyendo países a su antojo sin otras excusas que la de velar por la libertad y la democracia, algo que siempre ignoraron cuando se trató de intereses económicos vestidos de petróleo, armamento o la usurpación de la riqueza de otras naciones, en estos casos fueron ellos, los gringos, los que provocaron golpes de estado y los auparon y protegieron en el poder, dictaduras que aún hoy y después de tanto tiempo pasado ponen los pelos de punta.
Raro es el presidente estadounidense que no tiene un conflicto armado en su historial, heredados o iniciados en su mandato de turno. La guerra de Irak, Afganistán, los problemas con Pakistán, las amenazas a Siria, Irán, Corea del Norte, el apoyo a Israel en su lento genocidio contra el pueblo palestino, sus aireadas enemistades con Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Rusia... un largo currículum bélico y medio mundo en su punto de mira por sus chulescas imposiciones imperialistas de obligar a los demás países a doblegarse a sus normas mediante amenazas invasoras. A los Estados Unidos se le ha perdido el respeto y ya son muchos frentes los que tienen abiertos en su contra, sus intentos de desestabilización en Bolivia se han dado con un canto en los dientes al encontrarse con el respaldo de los países sudamericanos para la continuidad de la democracia que preside Evo Morales y donde los ultraconservadores han intentado desestabilizar el país seguramente buscando una nueva dictadura militar apoyada por gringolandia. Los tiempos de las dictaduras genocidas patrocinadas por los norteamericanos han pasado a mejor vida y por seguro que no florecerán otras Argentina, Chile, Uruguay, España... sí España, porque no hay que olvidar que Franco continuó en el poder por interés de Estados Unidos, llenó de bases navales el territorio español y les importó un comino que continuara matando demócratas, a los que todavía hoy se buscan por las cunetas de los caminos españoles, sacados de sus casas por la noche, fusilados y enterrados en fosas comunes por los afines al régimen fascista de Franco, solo por ser republicanos, demócratas. Estos dictadores a los que protegieron parece ser que no eran un problema para la libertad y democracia que defienden los norteamericanos, en cambio Cuba sí, es el ejemplo de la doble y falsa moralidad de quienes se creen con el derecho de la verdad.

Esta actitud de Cuba, aunque no comulgue con su falta de libertades, es digna de admirar por su orgullo, por su entereza a la guerra en cubierto que Estados Unidos le declaró sin alardes oficiales. Me supongo que nunca creyeron en la resistencia de los cubanos, que día a día desde hace décadas, prácticamente desde la revolución, desde 1959, ha tenido que luchar contra el embargo económico, contra un bloqueo injusto que para nada lo sufre el gobierno presidido por Castro. Es un castigo a los cubanos, el pueblo es el que ha sufrido este injusto castigo por apoyar un tipo de régimen, porque no olvidemos que cuanto más castigaron más unidos se mostraron junto a su comandante. Pese al bloqueo constante que no permite a terceros países abrir comercio con Cuba, los logros en sanidad, educación y otros campos de la ciencia y la investigación son un hecho reconocido por todo el mundo y me pregunto que hubiera sido de Cuba sin esta presión continuada que solo pretende que los cubanos se levanten contra Fidel Castro. Pero los hijos de Cuba conocen bien su historia, saben que su país lo convirtieron los gringos en el burdel de América y que pese a las carencias, la pobreza e incluso la falta de libertades, Su comandante ha entregado su vida por la revolución, por la dignidad de su pueblo, a todos por igual.

Los últimos huracanes han mermado esa resistencia, no en espíritu pero sí en necesidades, que por mucha lucha no es suficiente cuando un país pobre como el cubano sufre las envestidas de la naturaleza. El gobierno cubano ha pedido al gobierno Bush que levante el bloqueo económico por un tiempo determinado para que la población no sufra las carencias visibles, pero la respuesta que han encontrado los cubanos es la misma de los últimos casi cincuenta años.
El cinismo del presidente de los estados Unidos, al que las asociaciones de disidentes han pedido que afloje las tuercas del embargo por un tiempo, ha sido ofrecer a Cuba un puñado de dólares, a lo que Fidel se ha negado a aceptar, pues lo que pide son prestamos, no que le regalen una limosna que no solucionaría nada.
Esto demuestra que la falsedad imperialista es su bandera, que no les importan ni las libertades, ni las democracias, ni los pueblos, ni la vida humana, que sus fines son controlar el mundo y todas sus riquezas. Por estas razones es por lo que Cuba es ejemplo para los oprimidos y las simpatías hacia su heroica actitud llegan a cualquier parte del mundo, a pesar de ser el único país de latino América donde se reprimen todas las formas de disensión política.




http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/

Cultura mexica ( XI )

Cerámica La cerámica es uno de los elementos artísticos mexicas menos estudiados, si lo comparamos con otros como dioses, calendarios o mito...