Mostrando entradas con la etiqueta Purépechas. occidente. Mesoamérica.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Purépechas. occidente. Mesoamérica.. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de enero de 2012

Cultura purépecha (III)

Arquitectura

Los datos arqueológicos que obtienen los especialistas en los sitios que se estudian es la fuente principal de información que se tiene de la historia de los pueblos, también en el caso de los purépechas. Sin embargo, respecto a esta cultura se tiene otro cauce de información escrita que no siempre tenemos la ventaja de poder contar. La Relación de Michoacán, de Fray Jerónimo de Alcalá, o la Crónica de Michoacán, del padre Beaumont, ambas ilustradas con dibujos, nos revelan algunos datos que difícilmente podríamos aclarar por la arqueología, si no es por suposiciones más o menos lógicas.

Esto sucede en el caso de la arquitectura de las ciudades purépechas, por lo recogido en estos dos libros, principalmente en la Relación, el de mayor relevancia. En la obra de Fray Jerónimo de Alcalá, el autor describe que las construcciones eran de madera o de palma, materiales que se encuentran abundantemente en la región. Una opción u otra dependía de los materiales que encontraban en el entorno del lugar en cuestión. Lo que los arqueólogos nos descubren de estos edificios, mayormente construidos con materiales perecederos, son las piedras que prácticamente se usaban para construir los basamentos de los templos. Las yácatas, como se denomina a los templos, tenían distintas formas, aunque la más extendida es la que simula una T y termina en una plataforma circular sobre la que se alzaba el santuario con materiales de origen vegetal.

Las yácatas tenían otra función además de la religiosa, se usaban como monumentos funerarios, junto a ellas se realizaban entierros colectivos de hombres y mujeres por separado. Los entierros de los personajes relevantes de la sociedad purépecha era motivo de lujosa notabilidad, una ceremonia en la que también se sacrificaban a sus mujeres y sirvientes, que se enterraban con el difunto junto a ricas ofrendas de cerámica policromada.

La construcción de terrazas y plataformas se llevaban a cabo con los mismos procedimientos que los basamentos, por capas de piedra alternadas con otras de lajas sin cortar recubiertas de losas de piedra volcánica bien cortadas y pulidas, algunas de ellas con motivos grabados. Los tecacha eran los trabajadores especializados para la construcción, que se agrupaban u organizaban y cuyo símbolo era el hacha o azuela. Por otro lado estaban los grupos que se dedicaban a cortar vigas y hacer tablas de madera, a los que se les denominaba puriuqari; los canteros o cacacha. También existía un mayordomo mayor que se encargaba de dirigir y ordenar a los oficiales dedicados a la construcción y renovación de edificios públicos y habitacionales.

Escultura

La escultura purépecha quedó recogida en un plano de técnica artesanal, limitada a una serie de miniaturas realistas en piedra que tienen una marcada influencia tolteca. Sus rasgos son simples y las formas muy esquemáticas. Son pocas las piezas que se han hallado, por lo que se cree que este arte bien se pudo haber desarrollado con otros materiales, como la madera o la pasta hecha con una mezcla de caña de maíz y pulpa de bulbos de orquídea, por lo que su naturaleza perecedera no le habría permitido conservarse hasta nuestros días. El hallazgo de algunos objetos en formas de coyote y algunas figuras antropomorfas, hechos con piedras duras como el basalto y otras semipreciosas, nos revelan que también desarrollaron el arte de la lapidaria.

Cerámica

El arte de la cerámica no fue tan relevante para el pueblo purépecha como para otros pueblos mesoamericanos. Realizaban dos tipos de vasijas destinadas a distintos fines. La alfarería se fabricaba para uso doméstico, comercial y ceremonial. Las vasijas policromadas en colores crema, rojo, negro y otras tonalidades tenían como finalidad la de formar parte de las ofrendas a los muertos.

Orfebrería

La metalurgia es la aportación más importante de la cultura purépecha al Posclásico mesoamericano, es la característica más importante de este pueblo. Los primeros trabajos con metales aparecen en la superárea cultural hacia el siglo VIII, en la costa del Pacífico, en Oaxaca, Guerrero y Michoacán. El hecho de que no se hayan encontrado evidencias del inicio del desarrollo en el trabajo con metales hace suponer que estas técnicas fueron importadas por inmigrantes, probablemente de Sudamérica, Ecuador, Colombia y Perú. Los metales que trabajaron fueron el oro, la plata y el cobre, y no sólo en piezas de ornamentación. Los purépechas fueron los únicos que adaptaron la tecnología a objetos de uso cotidiano, como las puntas de coa, agujas, hachas, azuelas, leznas y otras.

Otras artes

Otras artes desarrolladas en la cultura purépecha no tienen tanto protagonismo, pero no por eso deben de ser marginadas y dejadas en el olvido. Algunas como la pintura no son muy representativas pero sí son meritorias. Es el caso de las jícaras, que aún se realizan, donde se pueden apreciar hermosos decorados con temas relacionados con la naturaleza, flores, pájaros, etc. Las pinturas se obtenían con tierras y aceites vegetales o grasas animales.

También trabajaban piedras como el ámbar, azabache, turquesa y cristal de roca, con las que realizaban collares y dijes, combinados con metal. Así mismo la obsidiana era mineral preferido para la realización de puntas de flecha, instrumentos cortantes, y motivos ornamentales como orejeras, bezotes, cuentas, máscaras y espejos. Cabe destacar la artesanía plumaria, que se aplicó en la confección de mantas, escudos, capas, abanicos y otras prendas, destinadas especialmente a los dignatarios y sacerdotes.



Creative Commons License
This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-NoDerivs 2.5 Licen

sábado, 7 de enero de 2012

Cultura Purépecha (II)


Orden político y social, economía y religión

Para los purépecha la cuestión militar era muy importante, esto lo pone de relieve la organización social fuertemente centralizada y jerarquizada, monárquica y elitista. Su gobierno era teocrático, lo que quiere decir que su rey era al mismo tiempo el líder religioso o espiritual, una autoridad suprema que tenía como máxima tarea la de mantener el culto a su principal deidad, el dios Curicaveri. Son varias teorías las que existen respecto a la sucesión del trono, mientras algunos estudiosos apuestan por la herencia directa al primero de sus hijos del primer matrimonio, otros en cambio creen que el poder hereditario se repartía de distinta manera, sí herencia pero su sucesor se elegía entre sus parientes más próximos a la muerte del gobernante o cazonci.

En lo que sí parece que existe unanimidad de criterio es en que la sociedad purépecha estaba muy estratificada, que existían diversas categorías sociales. En la parte más alta de la pirámide social se situaba el cazonci y su familia, el gobernante al tiempo que ejercía el máximo poder se erigía en el representante de la diosa Cuerauáperi. En el escalón inferior a la cúspide se encontraba el petámuti, sacerdote mayor, a quien les seguían los altos funcionarios: el agantácuri o gobernador y capitán general, el ocambecha o recaudador general y los señores de las fronteras que recibían el nombre de caracha capacha.

A continuación de todos estos cargos relevantes se situaba la clase media, la que constituían los diputados o mayordomos mayores, cuya dedicación se centraba en la recaudación del tributo en las diferentes áreas. Seguidamente estaban los productores, trabajadores, artesanos, cazadores, pescadores y comerciantes; por último los esclavos.

Los purépechas acostumbraban a una estética personal generalizada y definida, en la que la pintura facial y corporal tenía un relevante protagonismo. A los hombres les gustaba pintarse el pelo de blanco, mientras que las mujeres se inclinaban por el color rojo, usaban fleco y trenzas de listones. Los adornos eran generalizados, tanto ellas como ellos usaban ojorcas y orejeras circulares, así como collares, brazaletes y pulseras.

En cuanto a la organización económica, las ganancias se distribuían conforme a la participación que cada uno había tenido, era el jefe el que decidía el reparto de lo obtenido en el desempeño de las diferentes actividades laborales, que pasaban por la caza, la pesca, el comercio y especialmente en la agricultura. El trueque era el sistema que se usaba localmente, sin embargo, cuando el intercambio se realizaba con otras regiones era el cañuto de pluma lleno de polvo de oro lo que se usaba como moneda; una tercera opción se empleaba para pequeñas operaciones, una unidad que llamaban pijar, cuyo valor se estimaba equivalente a cinco mazorcas de maíz.

Es importante resaltar la relevancia de los metales en la economía, hay que tener en cuenta que el purépecha era un pueblo principalmente guerrero y, como tal, todo lo relacionado con lo militar disfrutaba de una cierta categoría en importancia. La metalurgia purépecha, relacionada también con la guerra, fue una de las aportaciones a la Mesoamérica posclásica. La vocación expansionista estaba igualmente unida a la economía, cuyas conquistas generaban botines de guerra y nuevos tributos. Los ascensos sociales no contaban con muchos mecanismos posibles y de ellos el camino militar era el más valorado para subir de categoría.

Sus especies agrícolas eran principalmente: maíz, frijol, calabaza, algodón y chía; para sus cultivos empleaban el bastón plantador o coa, con la particularidad de la punta de cobre que utilizaban para hacer los agujeros en la siembra. Considerados buenos pescadores, para el desarrollo de esta actividad usaban canoas, redes y anzuelos de cobre, con lo que pescaban charales y truchas, entre otras especies.

A diferencia de la mayoría de los pueblos mesoamericanos que representaron a sus dioses en materiales más duraderos como la piedra, o en otros soportes y expresiones como las pinturas murales, los purépechas no dejaron muestras donde poder estudiar su panteón religioso, sus deidades. Esto no significa que su religión no tuviese un peso específico en la sociedad, la creencia es que sí pudieron haber realizado esas representaciones pero es muy probable que lo hiciesen en otros materiales más efímeros, perecederos como madera o pasta y que no llegaron hasta nuestros días.

Aun así, se conoce que su dios principal era Curicaveri, que representaba al sol y al fuego; Cuerauáperi era la madre de los dioses, la encarnación femenina de las fuerzas productivas de la tierra y de los ciclos de la naturaleza; la diosa de la fertilidad, hija de Cuerauáperi, recibía el nombre de Xarantanga; y de otros dioses como Peuame, diosa del parto, o Auicanime, deidad del hambre, no se tienen mucha información. De lo que sí se tiene conocimiento es de la fiesta que se celebraba en honor de la madre de todos los dioses, Cuerauáperi, y que recibía el nombre de Sicuíndiro, en la que se sacrificaban a los esclavos delincuentes sacándole el corazón.


Creative Commons License
This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-NoDerivs 2.5 Licen

Cultura mexica ( XI )

Cerámica La cerámica es uno de los elementos artísticos mexicas menos estudiados, si lo comparamos con otros como dioses, calendarios o mito...