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viernes, 25 de noviembre de 2011

Cultura maya ( X )


Pintura

Son relativamente pocos los ejemplos pictóricos mayas que han llegado hasta nuestros días, quizás por eso esta expresión artística quedó un poco a la sombra de otras como la arquitectura y la escultura, que acaparan más protagonismo. La pintura artística la utilizaban los mayas para decorar sus muros, cerámicas y manuscritos, y de la misma manera que para los otros pueblos mesoamericanos tenía un carácter simbólico. Sus dibujos eran planos y, aunque no poseían la rotundidad que dan las tres dimensiones, estaban llenos de energía y movimiento. En las obras pictóricas mayas el empleo de los colores y un tipo determinado de caracteres figurativos, además de ayudar a la expresión artística, añadía un mensaje simbólico.

La gama de colores utilizada por los mayas era amplia y variada. Se conocen varios tonos de rojo, naranja brillante, púrpura opaco, varios tonos de amarillo, marrón oscuro, azul Prusia y azul cerúleo, distintos verdes y negro. Cada color tenía un simbolismo determinado, así como el azul con líneas ondulantes representaba al mar, las plumas se pintaban de verde, las caras de blanco, los techos amarillos semejando a la paja que se usaba, etc. Si bien, este simbolismo no era inflexible. Entre sus figuras, la mujer y los niños apenas tienen protagonismo. Los personajes pequeños representan a personas alejadas, de menor rango social o esclavos.

La técnica al fresco es la utilizada en sus murales, con dos tipos de pinturas que en ocasiones se mezclaban. Una con líquido aglutinante más viscoso y otra tan clara que era casi como agua, cuyos pigmentos naturales los obtenían reduciendo a polvo los minerales y vegetales. Primero trazaban un bosquejo preliminar, generalmente en rojo, después rellenaban las figuras con el color determinado y por último volvían a pintar los bordes.

Las pinturas de Bonampak son sin duda el conjunto pictórico más importante y más bello del Área Maya. Los murales del templo, cuyas paredes están todas prácticamente cubiertas de pinturas, muestran composiciones de un estilo realista lleno de movimiento y de vida, consideradas como una de las obras maestras del arte antiguo universal.

Además de la belleza que provoca su colorido, la amplitud, la variedad de las escenas y el dinamismo de los personajes, las pinturas de Bonampak nos ofrecen una información valiosísima para el conocimiento de la vida de los mayas del Clásico. Las composiciones muestran escenas diferentes, con variedad de personajes ataviados y adornados: gobernantes, guerreros, sacerdotes, músicos, bailarines, esclavos, etc.

Cerámica

El arte cerámico maya es muy variado, tanto en objetos como en calidad de los mismos. La temática representada en sus decoraciones son figuras geométricas mayoritariamente, aunque también representaban animales. Sus decoraciones incluyen textos escritos en maya, que describen escenas de nobles, imágenes de gobernantes, episodios militares, seres sobrenaturales, etc. En ellas se muestran las costumbres de la vida cotidiana, teniendo en cuenta sus perjuicios religiosos. Sus paredes eran muy delgadas, formas simétricas, tintes de base caliza con paredes pulimentadas, de muchos colores y excelente terminación de acuarela. Sus piezas se cocían a 800 grados de temperatura en hornos abiertos.

Fundamentalmente existen dos tipos de objetos, los de uso diario como platos, jarros y ollas, con diferente decorado y terminación, y por otro lado los decorativos, es el caso de las estatuillas y adornos de barro que en ocasiones son policromados, pero siempre con algún tipo de adorno. Entre éstas destacan las llamadas de Jaina, por haber sido encontradas enterradas en la arena de dicha isla. Representan a una gran variedad de personajes de la sociedad maya y están bellamente realizadas y policromadas.

Lapidaria y arte con plumas

El arte con plumas era muy valorado en la civilización maya. Una manifestación artística muy apreciada dentro y fuera de las fronteras del área mayense. Se utilizaban en penachos y otros adornos, especialmente las de quetzal.

Otro arte importante de los mayas eran sus objetos lapidarios ornamentales de piedras duras como cristal de roca, obsidiana, pedernal, concha y especialmente el jade, que se labraban con gran habilidad y buen gusto. El hecho de haberlos encontrados en lugares tan distantes del Área Maya como Teotihuacan o Panamá, hace pensar que estas joyas eran artículos de comercio bien valoradas. Pero además de estos minerales, estos objetos también se realizaron en otros materiales como el hueso, la madera y el hule. Algunos trabajos elaborados en oro, cobre y turquesas, pertenecientes a la última etapa del desarrollo cultural y que en principio se le otorgaban a la creación maya, parece que no fue así, que eran importados de Centroamérica.









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jueves, 10 de noviembre de 2011

Cultura maya ( VI )


Religión

La sociedad maya estaba fuertemente influenciada por la religión, todo se movía en torno a las creencias religiosas, su organización social y económica, sus costumbres, ciencias y supersticiones, todo quedaba unido con un sentimiento de comunión con lo divino. Los mayas creían que el alma era inmortal y había un premio o castigo para la actitud de cada uno. La religión que profesaban era politeísta y se fundamentaba en una filosofía naturalista en la que las principales fuerzas de la naturaleza, los fenómenos atmosféricos y los cuerpos celestes eran divinizados.

La dualidad de la fe maya partía del principio que tanto el bien como el mal se catalogaban como divinos, siempre en lucha pero siempre unidos, inseparables. Elementos naturales como el rayo, la lluvia o el maíz estaban considerados como dioses benignos, porque aportaban cosas positivas. En cambio, entre los malignos, los negativos, se incluían el hambre, la miseria, los huracanes, la sequía o la guerra. Todos los destinos de la humanidad estaban condicionados a la lucha entre el bien y el mal. Por encima de todos los dioses estaba Hunab Kú, que significa "un solo dios". Era el dios creador, del mundo y de la humanidad a partir del maíz. Hunab Kú estaba considerado el padre de todos los dioses y nunca estuvo representado bajo algún aspecto o concepto, aunque siempre presente en todo.

El mundo maya estaba concebido por niveles y la línea de la tierra era el que diferenciaba entre el cosmos y el inframundo. Esta concepción del mundo estaba representada por la ceiba sagrada o Yaxché, cuyas ramas se elevan a los cielos y las raíces al inframundo. Los niveles del cosmos se dividían en trece, uno sobre otro, y cada nivel o cielo estaba presidido por trece dioses, llamados Oxlahuntikú. Hacia el inframundo, de la tierra hacia abajo, eran nueve los niveles que presidían los Bolontikú. El último era el infierno, llamado Mitnal, el reino de Ah Puch o señor de la muerte.

Toda civilización tiene su lado oscuro, su parte negativa, y entre el llamativo esplendor de esta cultura destacan sus rituales por encima de otros aspectos más positivos. De entre la religión maya podemos escoger aspectos para todos los gustos, desde los que actualmente son atraídos por sus creencias naturalistas y que ven en ellas un ejemplo de respeto por la naturaleza, a los que por encima de todo sobreponen sus macabros rituales. En sus ritos asistían al aire libre abajo y al frente de las pirámides-templos a solicitar a sus dioses la benevolencia, la generosidad en los dones de la vida, de la salud y el sustento. Esta manera de expresión no se diferencia mucho de la que actualmente realizamos en cualquier parte del mundo civilizado. Sin embargo, en el apartado de las ofrendas los mayas muestran su lado más cruel, más siniestro, y al mismo tiempo el más vulnerable y el más fanático.

Por otro lado, los sacrificios humanos eran una práctica muy generalizada entre todos los pueblos mesoamericanos. En el Popol Vuh podemos encontrar la explicación o la razón por la que la vida era parte importante en el catálogo de ofrendas a los dioses. El libro quiché relata cómo los dioses crearon el mundo, que serviría como hábitat para el hombre, que tiene como misión alimentar y venerar a los dioses. Del mismo modo que los hombres se alimentan del maíz, un alimento sobrenatural creado por los dioses, los seres sobrenaturales deben de alimentarse de un alimento sobrenatural: la energía cósmica que se encontraba en la sangre y el corazón de los sacrificados. Otras versiones más técnicas al respecto, como la de Marvin Harris, argumentan que los sacrificios humanos en Mesoamérica se deben a la necesidad proteínica, sin embargo, aunque el canibalismo también se practicó en la superárea nunca fue cotidiano y extensivo a toda la población

Se practicaban los flechamientos y arrojaban a los niños, doncellas y piezas de oro al Cenote Sagrado de Chichén Itzá, con el fin de que Chaac, el dios de la lluvia, fuese generoso y les reportara a cambio regar sus cosechas. También eran distintas las variantes del autosacrificio, como la de sacarse sangre de distintas partes del cuerpo con punzones de hueso o maguey que se ofrecían en tiras de papel. Entre los sacrificios humanos también estaba la decapitación o la extirpación del corazón de prisioneros de guerra, esclavos o personas escogidas por su nacimiento. De igual modo, el sacrificio de animales era otra modalidad de ofrenda.

Pero no todo lo relacionado con los rituales eran sacrificios crueles y sanguinarios, a los mayas también les gustaba bailar y les ofrecían a sus dioses alegres y vistosas danzas. Tanto los hombres como las mujeres tenían sus bailes particulares, aunque rara vez lo hacían juntos. Entre estas danzas destaca la conocida como el baile de Holcan Okot, en la que participaban por un gran número de guerreros que se movían con absoluta precisión invocando la ayuda y protección de Kukupakat. El tzolkin era el calendario que establecía las fiestas con fechas fijas y que los sacerdotes organizaban ornamentando los templos y presentando las ofrendas que, además de los sacrificios y las danzas, consistían en dramatizaciones, procesiones y juegos de pelota, abstinencia sexual, el uso de hongos alucinógenos o bebidas fermentadas como el balché, entre otras.

Así mismo, concebido como un ritual, el juego de pelota representaba los orígenes del universo. Un rito de iniciación, muerte y renacimiento que legitimaba la acción militar y el poder político. El enfrentamiento entre jugadores representa el encuentro entre los gemelos y los dioses del inframundo. El objetivo del juego consistía en hacer pasar la pelota de caucho por un delgado anillo que se colocaba en las paredes de la cancha, golpeándola con la cintura, las rodillas, los hombros y los codos. Su desarrollo no tenía un tiempo fijo reglamentado, podía durar día y noche, y aunque existe una leyenda que asegura que los perdedores eran sacrificados, lo cierto es que no hay fuentes históricas que lo acrediten. Algunos historiadores creen que el jugador sacrificado era en realidad un prisionero de guerra obligado a jugar. Débil, cansado y con heridas, no ofrecía rivalidad, por lo que es fácil creer que perdía y era sacrificado. Un rito de fertilidad que lo transportaba al paraíso.

Para los mayas la muerte es el comienzo de un proceso en el que el alma emprende un camino a Xibalbá, al reino de Ah Puch, al inframundo, donde tendrá que atravesar un río ayudado del perro xoloitcuintle, y terminara en el sur (para los mayas asociado al color amarillo). Sin embargo, para las almas afortunadas de los guerreros muertos en combate existía un paraíso en el cielo donde acompañaban al sol.

Para los mayas no importaba tanto el nivel social que tuvo el difunto en vida, lo importante frente a la muerte era la manera de dejar este mundo. Aunque existían distintos tipos de muerte sagrada, como las embarazadas muertas en el primer parto, los ahogados o suicidas, los guerreros, víctimas de la lepra o sacrificados, al final todas las almas terminaban en el inframundo. Los mayas creían en la reencarnación del alma en otro cuerpo de la misma especie. Entre sus creencias estaba la de que el alma que llegaba al inframundo se reencarnaba en un nuevo individuo. Otra de sus costumbres relativas a la muerte era la de guardar los cráneos de sus antepasados y hacerles ofrendas de alimentos.

Cultura mexica ( XI )

Cerámica La cerámica es uno de los elementos artísticos mexicas menos estudiados, si lo comparamos con otros como dioses, calendarios o mito...