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domingo, 12 de abril de 2009

Reina de los ilegítimos (3ª parte)

El resultado de la vida de una persona no se mide por los momentos más importantes, porque si importantes fueron los últimos años de Eva perón, los más fructíferos en lo que a conquistas sociales se refiere, tanto o más lo fueron los que le valieron para perfilar su personalidad, para fraguar su carácter y para forjar su leyenda, que fueron todos los vividos, desde la infancia hasta el momento de su fallecimiento. Todos y cada uno de los momentos de su vida tuvieron el mismo valor, todos fueron necesarios para la trayectoria de Evita, para la construcción del mito, de todos aprendió, sumó, para alzarse en lo que se convirtió, una de las mujeres más importantes y queridas en la historia del ser humano. Personajes con este carisma no se hacen de la noche a la mañana, fueron un cúmulo de adversidades, de condiciones, de coincidencias, de influencias, de deseos y esfuerzos, una lucha diaria sin desmayo, sin dudas ni titubeos, de convencimientos y sin miedo a las consecuencias negativas, los ingredientes necesarios para este coctel con cuerpo femenino, de elegancia, dulzura, carácter enérgico, amor y honradez, que creó admiración en todo el mundo.

Como apuntaba en la segunda parte, de este resumen de tres, para Evita su vida no fue un camino de rosas, fue una consecución de peligros constantes, quizás porque para los arriesgados, para los decididos, las trabas son mayores a medida que se avanza, se agigantan las dificultades y cuanto más se adelanta más difícil de retroceder se presenta, por lo que llegado el momento todo se convierte en un punto de partida sin retorno y con el significado del vértigo abandonado a otras alturas, a ras de suelo. Pero lo que nos diferencia de estos mitos no es precisamente que se nos presenten los peligros por nuestro atrevimiento, si no que siempre salen victoriosos ante todas las adversidades que se les presentan, si existiese un medidor divino apostaría que Evita siempre estuvo acompañada por protección angelical, incluso a la hora de su muerte, porque su perdida, tan a temprana edad, le ayudó a convertirse en el mito que hoy, aún después de medio siglo, continua siendo motivo de veneración.
De la misma manera que salió inmune en el fallido intento de violación sufrido en su adolescencia, o de los primeros tiempos difíciles que se le presentaron al comienzo de su carrera artística, en el año 1945 y compartiendo la vida con Perón, también salió airosa de otra prueba, otro contratiempo que la vida le tenía preparada, otra vez los ángeles protectores allanaron el camino de obstáculos para continuar con su destino. En esta ocasión los acontecimientos políticos en la historia de la Argentina la involucraron directamente, cuando a Juan Domingo Perón le arrestaron tras el golpe de estado. Ese año fue clave en la historia política de argentina, la confrontación entre los sectores sociales se radicalizó, entre peronistas y antiperonistas, y terminó derivando en otro golpe militar llevado acabo por la oposición antiperonista, encabezada por el general Eduardo Ávalos. Perón presentó su renuncia como le exigía el militar golpista y junto a Eva fueron circulando de casa en casa de los más allegados hasta que fue detenido en el apartamento de Recoleta, confinado en la cañonera Independencia y con dirección Isla Martín Gracia. El mismo día en que lo detuvieron le escribió una carta a su amigo el coronel Mercante, en la que le pide que se encargue de "Evita", como la llama, que tiene los nervios rotos y que le preocupa su salud. Al día siguiente es a Eva a quien le envía otra carta, diciéndole que había escrito a Farrell, que le acelerara el retiro, que en cuanto saliera libre se casarían y que se irían a vivir tranquilos, que deseaba acabar con la situación en la que había quedado ella y que entre sus proyectos estaba el de escribir un libro donde aclarara los acontecimientos acontecidos y que con seguridad le darían la razón.

Pero no fue necesario aclarar nada, los golpistas no se decidieron a tomar el poder aún teniendo el control del país, y mientras tanto, los sindicatos comenzaron a movilizarse exigiendo la liberación del detenido, las protestas desencadenaron una gran manifestación, la del 17 de octubre, que dio pie a la liberación de Juan Domingo Perón, recuperando la gobernabilidad establecida y abriendo el camino para la victoria en las elecciones presidenciales. En esos momentos Eva Duarte carecía de identidad política, aún siendo ya presidenta del sindicato ARA desde un año antes a estos sucesos. Varios días después de recobrar su libertad, el 22 de octubre, como le dijo Perón en su carta, se casaron por lo civil en Junín y pasados dos días lo hicieron por lo católico en la parroquia de San Francisco, en la ciudad de La Plata. A partir de esos acontecimientos Eva comenzó su carrera política como esposa del candidato a las elecciones del 24 de febrero de 1946, fue una novedad esta participación en la vida política, porque hasta ese momento las mujeres carecían de derechos políticos, excepto en San Juan, y su presencia era restringida y apolítica. Ella se convirtió en la primera mujer en estar presente y participar en la carrera electoral del marido, pero para Perón esto no era una novedad, desde 1943 venía proponiendo el derecho al voto de las mujeres, pero sin éxito, en 1945 la asamblea Nacional de Mujeres presidida por Victoria Ocampo y otros sectores conservadores se opusieron a este derecho, considerando que se trataba una maniobra electoral.
De todas maneras nadie dijo que su trayectoria fue fácil, pocos días antes de finalizar la campaña, varias organizaciones estudiantiles organizaron un acto en favor de la elección de Perón, pero el agotamiento que sufría llevó a Evita a reemplazarlo en el uso de la palabra, las protestas airadas de los presentes frustro que pudiera pronunciar su discurso. Tuvo que esperar hasta tres días después de ganadas las elecciones para pronunciar el primero de los discursos, en un acto para agradecer a las mujeres su apoyo a la candidatura de Perón y exigir la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, y especialmente en favor al derecho del voto femenino. Inmediatamente después de asumir el gobierno fue presentado el proyecto de ley en favor del sufragio femenino y, como se esperaba, la oposición conservadora puso el grito en el cielo, incluso desde dentro de los mismos partidos que agrupaba el peronismo surgieron las protestas, que acusaban a Evita de intromisión por las presiones que recibían para aprobar la ley. Hubo que esperar más de un año para su aprobación, pero cuando se aprobó se hizo unanimidad.

Los logros sociales conseguidos por esta mujer única fueron de suma importancia, además de luchar por los derechos de las mujeres, de los obreros, se le atribuye la ley de la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida, ley que anuló el golpe de estado de 1955 cuando derogó la constitución, la creación del Partido Peronista Femenino y la Fundación Eva Perón, entre otras conquistas. La buena relación con los trabajadores y el movimiento sindical impulsó su candidatura a la vicepresidencia, pero quizás ya era demasiado tarde, por ese tiempo ya estaba gravemente enferma del cáncer de pulmón que acabó con su vida un año después, el 26 de julio de 1952, en aquellas últimas elecciones pudo ejercer su derecho al voto, donde fueron 109 las mujeres electas, 23 diputadas nacionales, 6 senadoras nacionales y 80 legisladoras provinciales.

En 1947, la situación de la mujer en la política obligaba a Eva a quedarse fuera de la primera línea, esta ubicación a la que le obligaba la ley contra el derecho de la mujer llevó a programar al peronismo una gira internacional, con el fin de ubicarla en primer plano, la intención era la de oficiar a Eva como embajadora de buena voluntad y conocer los sistemas de ayuda social instalados en Europa. Fueron 64 días por España, Italia y el Vaticano, Portugal, Francia, Suiza, Brasil y Uruguay. Como anécdota del viaje me quedaré con la tirantez surgida entre las dos primeras damas, Evita y Carmen Polo, la esposa del dictador. Existen decenas de testimonios sobre el desagrado de Evita por el trato que recibían los trabajadores y personas humildes en España. El desencuentro entre las dos primeras damas fue propiciado por el intento de La primera dama fascista de enseñarle el Madrid histórico de los Austrias y los Borbones, en lugar de los barrios obreros y hospitales públicos. Como muestra queda el comentario que a su regreso a la Argentina hizo Evita: "A la mujer de Franco no le gustaban los obreros, y cada vez que podía los tildaba de "rojos" porque habían participado en la guerra civil. Yo me aguanté un par de veces hasta que ya no pude más, y le dije que su marido no era un gobernante por los votos del pueblo si no por imposición de una victoria. A la gorda no le gustó nada".












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sábado, 11 de abril de 2009

Reina de los ilegítimos (2ª parte)


Uno no sabe nunca en que lugar o situación nos va a poner la vida, el caprichoso destino, que juega siempre con nosotros a la incertidumbre del minuto, de la hora, del día siguiente, cuanto más para suponer con un mínimo grado de fiabilidad por donde y por qué derroteros la ventura nos paseará en un futuro. Otro asunto es el sueño que uno persiga y que, como decía aquella frase tan manida, se nos puede llegar a cumplir. La perseverancia, el esfuerzo constante y la fe en una meta a conseguir puede ser el mejor de los aliados que podamos tener para llevar acabo nuestros deseos y que nuestros sueños se realicen. Sin embargo, todo queda en el aire, pendiente de un hilo, solo la esperanza de que un día se cumplan nuestros anhelos es lo que nos empuja a continuar, con más o menos peligro, pero sin red; como funámbulo que camina sobre el alambre sin nada que amortigüe la caída, en caso que suceda, no la hecha de menos ni la cree necesaria, otra cosa es a la altura que se encuentre del suelo.
Las dudas y los peligros que conllevan cualquier camino que elijamos no siempre coinciden con los que pensamos, la providencia no es una ciencia exacta, lo suficiente que seamos precavidos colocando la red como para que esa misma protección que colocamos para amortiguar la caída se convierta en el más peligroso de todos los elementos en repercutir. No obstante, como digo, el peligro tampoco es sinónimo de supuesto seguro, es un condicionante añadido a nuestras elecciones, por muy inofensivas o arriesgadas que se nos antojen, pero sin darlo por seguro. Pero lo que nos condiciona a pensar en los posibles riesgos son precisamente los peligros sufridos, la experiencia, de otra manera pasaríamos irresponsablemente por debajo de cualquier cornisa a punto de desprenderse sin sospechar que pudiéramos ser víctimas de la coincidencia, efecto que nosotros provocamos con nuestras acciones, para bien o para mal, y que nos convierte en responsables de nuestros actos, situándonos en el sitio justo y en el momento preciso.

Cualquiera diría que me fui por "los cerros de Úbeda", expresión andaluza para explicar que me desvié del tema, pero nada más lejos de la realidad, con este razonamiento trato de exponer que la casualidad no existe, que todo está sujeto a nuestras decisiones y éstas a nuestros sueños y deseos que nos empujan a decidir, envalentonándonos en su persecución y sin pensar en el arrepentimiento que provoca la frustración y el fracaso. No sé hasta que punto Eva Duarte podría prevenir o presentir el peligro, aunque me supongo que el riesgo estaba generalizado y presente en cada esquina y a cada paso en la época que le tocó vivir, cuanto más para una mujer luchadora, arriesgada, y con más coraje que temores. Lo cierto e incontestable fue su arrojo por la meta a conseguir y sin importarle la ausencia o no de red, por encima de todo estaban sus creencias y lo demostró con la fe que le puso a cada paso dado.
Imagino que la política vino a su vida de la mano de Juan Domingo Perón, su hacer fue continuar ante las masas, pero en esta ocasión el guión no fue otro que sus propias convicciones, de otra manera no se explica la tenacidad y el riesgo expuesto, sin duda el amor tuvo mucho que ver en su desinterés por hacerse con la vicepresidencia, el amor a Perón y a su pueblo. Sus dotes artísticas la auparon hasta ponerla en primera fila del gobierno argentino y estas cualidades no eran nuevas, pues como apuntaba en la primera parte de este texto, comenzaron a florecer en la escuela primaria. Por aquel entonces las matemáticas u otras asignaturas no eran su fuerte, pero en la interpretación y recitando poemas sobresalía por encima de todos los escolares de Junín. Allí participó por primera vez en una obra teatral en el colegio para recaudar fondos para una biblioteca; escuchó su voz saliendo de un altavoz y utilizó un micrófono, participando en un festival de nuevos valores locales en la Casa de Música de don Primo Arini, como no había radio en el pueblo, una vez a la semana, colocaba un altavoz en la puerta frente a su negocio y Eva recitaba poemas en "La Hora Selecta"; también por primera vez mostró sus condiciones de liderazgo cuando acudió a la escuela con un moño negro sobre el guardapolvo, acaudillando a uno de los grupos de su escuela, el día que murió el ex presidente Hipólito Yrigoyen, derrocado por un golpe de estado tres años antes.
Con 14 años a Evita, que pasaba de niña a convertirse en mujer, el peligro la acechó junto con una amiga, según la historiadora Lucía Gálvez sufrieron un intento de violación cuando fueron invitadas, en el auto de uno de ellos, a visitar el Mar de la Plata, pero no pudieron consumar su delito, ante la oposición optaron por dejarlas desnudas en las afueras de la ciudad y un camionero las llevó de regreso a sus casas. Un hecho que se presume tuvo profunda influencia en su vida. No obstante, la vida se abría de par en par ante ella y la necesidad de encontrar trabajo la llevó, aún sin terminar la escuela primaria, a aventurarse y viajar a Buenos Aires, pero tuvo que volver sin conseguir su propósito. Regresó a Junín y acabó los estudios, pasó en familia las fiestas navideñas y el segundo día del año 1935 emigró definitivamente a Buenos Aires.
Sus ansias y deseos por salir de su pueblo y establecerse en Buenos Aires estaban soportadas sobre la creencia de que las grandes ciudades eran lugares maravillosos, donde todo era lindo y extraordinario, incluso hasta imaginarse que las personas lo eran "más" que en su pueblo. Figuraciones construidas en base a lo que oía de quienes visitaron grandes ciudades y de la realidad que la rodeaba, muchos más pobres que ricos, imaginaciones forzadas por su deseo, el de existir otros lugares en el mundo donde la situación fuese al revés a lo que percibía en su entorno. Cuando llegó a la capital argentina, acompañada por su madre hasta que encontró trabajo, pudo comprobar que aquellas figuraciones no eran más que eso, fruto de su imaginación. La realidad era más cruda que lo figurado y comprobó que, al igual que ella, acudían con el mismo propósito los emigrantes de las zonas rurales a las grandes ciudades, forzados por la crisis económica de 1929, constituyendo la mano de obra que impulsó el desarrollo industrial de Argentina protagonizada por los llamados "cabecitas negras", un termino despectivo y racista utilizado por las clases media y alta para referirse a los emigrantes no europeos. La gran migración interna de la Argentina, en los años 30 y 40, fue la base social del peronismo a partir de 1943.

Al contrario que en la primera vez, en esta ocasión consiguió un trabajo al poco de llegar. Era un papel secundario para actuar en la compañía teatral de Eva Franco, una de las más importantes de la época. El 28 de marzo de 1935 debutaba profesionalmente en la obra La Señora de los Pérez, en el teatro Comedias. Al día siguiente de su debut el diario Crítica le dedicaba una breve reseña: "Muy correcta en sus breves intervenciones Eva Duarte", sin duda no era mal comienzo con 15 años de edad. Pero no fue un camino de rosas, durante los años siguientes atravesó un duro trayecto de humillaciones y escasez de trabajo, apoyada siempre en su hermano mayor, Juancito, que emigró a Buenos Aires pocos meses antes que ella. Después obtiene un contrato que la lleva a una gira de cuatro meses por Rosario, Mendoza y Córdoba, en la que cosechó un notable éxito de crítica. Todos los compañeros de trabajo, y quienes la conocieron por aquellos días, la recordaban como una jovencita flaca y débil, cuyo sueño era el de convertirse en una actriz importante, con fuerza y con gran sentido de la amistad y la justicia. Poco a poco iba logrando un cierto reconocimiento y participando en algunas películas como actriz de segunda línea, como modelo, en algunas revistas de espectáculos, pero el éxito relativo le vino como locutora y actriz de radioteatros. El salto importante en su carrera lo dio en Radio Belgrano, donde obtuvo su primer papel en la obra "Oro blanco", más tarde consiguió encabezar el elenco de la recién creada Compañía de Teatro del Aire, simultaneando papeles en películas, para seguir ascendiendo con otras compañías de radio, hasta que en 1942 logra dar el salto definitivo y su estabilidad económica deja atrás las penurias en pensiones y alojamientos de mala muerte para comprarse su propio apartamento en el exclusivo barrio de Recoleta.

En 1943 Eva comienza su andadura sindical y se convierte en una de las fundadoras de la Asociación Radial Argentina (ARA), el primer sindicato de los trabajadores de la radio. Por aquel entonces la situación política y social del país estaba cambiando radicalmente, la migración había provocado cambios desconocidos hasta ese momento en Argentina, en ese mismo año la producción industrial superó a la producción agropecuaria por primera vez, los cambios se hacían más notables en las grandes ciudades con un amplio proceso de urbanización, empujado por el desarrollo industrial, a la par que las mujeres ingresaban en el nuevo mercado de trabajo asalariado. En todo este contexto social el país se sumergía en una profunda crisis política, los partidos políticos tradicionales estaban inmersos en un sistema corrupto y fraudulento en el voto y que derivó en un golpe de estado militar, donde el joven teniente coronel Juan D. Perón integraba la tercera fila del nuevo gobierno. El encuentro con Perón surgió en 1944, Eva contaba 24 años de edad y él llevaba viudo desde 1938, en un acto en Luna Park, realizado por la secretaría de trabajo y Previsión, de la que Perón era responsable, para homenajear a las actrices que más fondos habían recaudado para una colecta en ayuda de las víctimas del terremoto de San Juan. Parece que fue todo un flechazo porque al mes siguiente ya vivían juntos en el apartamento de Eva Duarte.



















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miércoles, 8 de abril de 2009

Reina de los ilegítimos (1ª parte)


Lo de que "el tiempo pone a cada uno en su sitio" es una frase que yo suelo usar a menudo y que de rotunda que se me antoja parece que dictara sentencia, justicia. Es como si uno no tuviera que preocuparse por lo injusto porque ya se encargará el tempo de catalogarnos y valorarnos como nos merecemos en su justa medida, a los ojos de la historia, sólo que ésta no siempre se acuerda equitativamente de los justos e injustos. En el tamiz de los tiempos y las obras no siempre se purga con equidad, en ocasiones se distorsionan las figuras y los paisajes que estos habitaron, de la misma manera que los acontecimientos se deforman como elásticos, hasta el punto de no parecerse a la realidad. Es por lo que muchas veces escuchamos campanas, acontecimientos, y no sabemos de qué iglesia, época, proceden sus sonidos. Esto suele suceder cuanto más alejadas son las generaciones de las fechas históricas acontecidas, se tiene una referencia del hecho histórico pero cuanto más se aleja en el tiempo más reducido se conserva del conocimiento, hasta perderse en la memoria histórica, o como mucho, deformarse y transformarse la realidad, incluso consultando las enciclopedias, pues éstas se pueden crear erróneamente si se apoyan en datos equivocados o en revisionistas malintencionados que niegan la realidad para imponer sus razonamientos partidarios.
Esto pudiera ocurrir si a las nuevas generaciones le preguntamos por personajes y sus obras de mediados del siglo pasado, es posible que al mencionarles el nombre en cuestión saquen una respuesta muy a la ligera, vestida de andar por casa y en la mayoría de los casos con más dudas que fundamentos sobre los hechos y razones que fraguaron su leyenda. Esto sucede mayoritariamente cuando nos referimos a políticos, los de primer orden se retienen algo más en la memoria, aunque desgraciadamente son los llegados al poder por la fuerza y de manera poco ortodoxa los que mejor se recuerdan, son el caso de dictadores y casi siempre militares. Pero también los hay, quizás los menos, que se mantienen en la memoria popular por sus conquistas sociales y hechos beneficiosos para el pueblo. Realmente no son muchos los que me vienen a la memoria con estas características y que fueran elegidos democráticamente aún menos, pero si encima le añadimos el condicionante de que sean mujeres reduce enormemente las posibilidades. Contando con que en el contexto de la política la mujer en el siglo pasado apenas disfrutó de derechos, ni en el voto y por supuesto mucho menos en presentarse como candidata. Parece imposible, tal como entendemos las sociedades libres de hoy, que hace un puñado de años las mujeres no tenían derecho prácticamente a casi nada... esta reflexión, sin duda, nos hace sentirnos orgullosos por los avances conseguidos, pero nunca satisfechos, el camino de las libertades del ser humano, no sólo de la mujer, es largo y tortuoso, como decía aquella canción de los Beatles.
Es muy probable que si le preguntamos a un adolescente, o no tanto, por la relevancia de Eva Duarte, cabe la posibilidad de que la confundan con una decadente estrella del rock, o en el peor de los casos con un personaje ficticio que dio vida y llevó a la pantalla la popularísima Madonna, acompañada en el reparto por Antonio Banderas. Es lo que apuntaba al principio, que el tiempo no es tan justo a veces y sí cruel en ocasiones, en lo que respecta a personajes que deberían de ser un ejemplo para todos, aunque entiendo que puedan existir sus detractores, pero conociendo la trayectoria de esta mujer pocos enemigos se me ocurren que pueda o pudiera tener, en todo caso sería motivo de desconocimiento o por fundamentalismos desaforados. Existen personas que cuando nacen lo hacen rodeadas de un aura, un halo, que las envuelven y las elevan por encima del resto de los mortales, no son dioses, pero para el caso como si lo fueran, y referente a Evita es al igual que a una reina, que no necesitó de alta cuna, ni de sangre azul, el pueblo argentino vio en ella lo que todos los pueblos andan buscando entre esos bosques de políticos siempre estirados, trajeados, prepotentes, corruptos, que no dejan pasar el sol por entre las hojas de sus copas, y la eligió a ella como a su más querida representante nacional.
Repasar la vida de esta notable y admirada mujer del siglo XXI, adelantada a su tiempo, resulta demasiado corta, que no agitada, si tenemos en cuenta que dejó de existir cuando constaba con 33 años, la edad de los elegidos. Una vida breve pero llena emociones, de necesidades, de alegrías por recoger parte del fruto que cosechó, y de penas por lo que costó conseguir esos derechos y libertades. A veces nos cuesta entender de donde salen, brotan, esas energías en personas de relevancia, que para el resto de los humanos nos resultaría una imposible tarea, supongo que se necesitarían muchos ingredientes en una vida y que encontraran el cause perfecto para desarrollarse, pero desde luego que no lo conseguiríamos por mucho esfuerzo que pusiésemos en el empeño. Se necesita ser de una pasta muy especial para parecerse a Eva Duarte y mucho más aún si cuando comenzamos con su biografía lo hacemos dándonos cuenta que hasta en su fecha y lugar de nacimiento existieron dudas, propiciado por su ilegitimidad, por ser hija ilegítima de Juan Duarte, un estanciero, latifundista, y una criolla, Juana Ibarguren. No obstante el trabajo de los investigadores sitúan la fecha de su nacimiento en el 7 de mayo del 1919, sin embargo la posibilidad del lugar se reparte entre dos puntos, Junín o La Unión, frente a Los Toldos de Coliqueo. Su padre era conocido por el vasco y se cree que era descendiente de franceses, un importante político conservador que en la primera mitad del siglo XX se benefició de las propiedades de la comunidad Mapuche de Coliqueo, en Los Toldos, mediante maniobras fraudulentas implantadas por el gobierno, apropiándose, entre otras, de la estancia en la que nació Eva.
Juan Duarte mantenía a dos familias, una legítima en Chivilcoy con su esposa legal y otra ilegítima en Los Toldos, de la que Eva formaba parte, la quinta de 5 hermanos. Muy pronto comenzó a darse cuenta de la cruda realidad que le tocó vivir, la primera experiencia que le marcó profundamente fue a la muerte de su padre, con el que apenas tuvo contacto, con siete años uno no se da cuenta de lo que nos rodea pero hay acontecimientos que nos dejan con la sospecha de que algo no anda bien, como decimos en mi tierra "con la mosca detrás de la oreja", y esto precisamente le ocurrió a Eva, cuando tuvieron que abandonar la estancia donde vivían y quedar la familia desprotegida totalmente, después de que asistieran al velatorio y la familia legítima le prohibieran la entrada, en medio de un gran escándalo, tuvo que mediar un hermano político de su padre para que pudieran acompañar al cortejo hasta el cementerio. Por aquella época era una costumbre generalizada en el campo, por supuesto que para la clase alta, que los hombres tuvieran dos familias, para lo que la ley argentina establecía calificaciones infames tales como hijo adulterino, hijos ilegítimos, sacrílegos, mánceres, circunstancias que se anotaban en las partidas de bautismo de los niños y que en el caso de Eva Duarte, en 1945, logró que se destruyera el original de la partida bautismal para eliminar la descalificación infame. Precisamente y una vez en el gobierno, el peronismo y Evita en particular, impulsaron avanzadas leyes antidiscriminatorias que igualaban a los géneros y a los niños, sin importar la naturaleza de las relaciones de sus padres, leyes a las que se enfrentaron oposicionalmente la iglesia y las fuerzas armadas.
A Juana Ibarguren no le quedó más remedio que mudarse con sus hijos a Los Toldos, originalmente una toldería Mapuche, un pueblo indígena, donde habitaron una pequeña casa a las afueras del pueblo y comenzó a trabajar de costurera para mantener a la familia. La situación familiar se agravó seriamente y en ese contexto de necesidades, al año siguiente de la muerte del padre, la niña Evita ingresó en la escuela primaria. Hay que apuntar que no fue falta de dificultades y tuvo que repetir el segundo grado en 1929, sin embargo, Chola, como la llamaban por aquel entonces casi todos, o Negrita, que lo mantendrían de por vida, comenzaba a mostrar sus cualidades y habilidades, por la declamación dramática y como malabarista. En 1930 su madre decide que se trasladarían toda la familia a Junín. Los hijos van creciendo y Elisa, Blanca y Juan, comienzan a trabajar y supone una ayuda para la familia que, con la base del trabajo de Juana, empiezan a prosperar. Las dos menores continúan escolarizadas, Erminda ingresa en el colegio Nacional y Evita al tercer grado en la escuela Nº1 Catalina Larralt de Estrugamou, hasta acabar su educación primaria completa, con 15 años, en 1934. Allí su vocación artística fue agrandándose y participando en todo lo referente a las artes que se organizaba en la escuela, aquella jovencita comenzaba a soñar, con emigrar a Buenos Aires y ser actriz.








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Cultura mexica ( XI )

Cerámica La cerámica es uno de los elementos artísticos mexicas menos estudiados, si lo comparamos con otros como dioses, calendarios o mito...